“No es que yo haya sido tan grande, sino que siempre tuve la suerte de jugar con compañeros excepcionales, con quienes todo se hacía fácil. Si algún mérito tengo, es haber respetado siempre a mis compañeros de equipo y a mis rivales. Jamás admití un gesto descomedido con ninguno de ellos”
Palabras de Arsenio Pastor Erico en la gramilla del estadio de Puerto Sajonia -Asunción- el día del homenaje comunitario que le brindaron los aficionados de Paraguay y Argentina Un ejemplo de sencillez, de hombría de bien para los deportistas del presente.
Para comenzar hagamos claridad: Arsenio Pastor Erico, paraguayo de nacimiento, fue el más grande goleador del fútbol argentino en todos los tiempos, en virtud de su habilidad en los espacios reducidos y su potencia de remate tanto con la cabeza como con los pies. Erico nació en la capital paraguaya el 30 de marzo de 1915. Sus primeras armas las hizo en el popular equipo Nacional, cuando era un niño de 12 años. Su afición por el fútbol se consolidó en el colegio salesiano Vista Alegre de su ciudad natal. A los 16 años hizo su estreno en la primera división del Nacional.
En el año de 1932 -Erico tenía 17 años- se inició la guerra entre Paraguay y Bolivia, motivada por la disputa territorial del Chaco, extensa región llana de América del Sur, situada entre la meseta de Matto Grosso, el río Salado y los Andes bolivianos. Fue una lucha que costó muchas vidas humanas, además de dinero. Todo lo anterior -que pareciera no venir al caso- está ligado al discurrir de Erico. Para poder sostener a los ejércitos paraguayos en el frente de lucha, la Cruz Roja guaraní preparó un equipo de fútbol y organizó una gira por América. En la lista de convocados figuró Erico. Inicialmente gustó el jugador Ramírez, pero luego de cumplirse el primer tiempo de un partido amistoso frente a Huracán, en Buenos Aires, el presidente de Independiente, Alfredo Roche, quedó maravillado con la calidad del paraguayo.
La vinculación de Erico a los ‘Rojos de Avellaneda’ no se hizo esperar. Firmó contrato el 6 de abril de 1934. El conflicto fronterizo estaba en su apogeo. Su estreno se cumplió al mes exacto, frente al Boca Juniors, partido que concluyó 2-2.
Después de tres años, en 1937 comenzó la epopeya de Arsenio Erico en el balompié argentino. Ese año Independiente salió sub-campeón con 52 puntos, mientras el campeón River Plate hizo 58. En el puesto de honor de los goleadores apareció por vez primera Erico, con 47 goles, 21 de ellos anotados como local y 26 como visitante. De ese total, tres de tiro penal. Los dos últimos goles de ese gran acumulado los anotó el domingo 17 de diciembre del citado año 37, final del campeonato, cuando Independiente superó a Rácing por 3-1.
Aquella marca de 47 goles en un torneo (en un solo partido contra Quilmes anotó siete), se mantuvo vigente en la historia futbolera argentina por 38 años, hasta el 23 de noviembre de 1975, cuando Héctor Horacio Scotta (hermano de Néstor Raúl, quien jugó en Colombia) anotó dos de los cinco goles con los cuales San Lorenzo de Almagro, dirigido por Alberto Rendo ganó a Boca Juniors. Los goles de Scotta frente a Biasutto fueron en el primer minuto de juego y en el 34, para completar 48 dianas en total (una más que el paraguayo) y compartir posteriormente esa hazaña en la propia casa del ya veterano Erico.
Al año siguiente, 1938, Independiente fue el campeón, con marca inédita de 115 goles a favor, de los cuales Erico marco 43. Se hizo presente, igualmente, con una diana en la goleada de 4-2 que su equipo le propinó al River Plate en la inauguración del Monumental estadio de Núnez, en mayo de ese mismo año 38.
Un año después Argentina mostró interés por nacionalizarlo, con miras el III Campeonato Mundial, pero a la postre todo se frustró, pues los gauchos promovieron un movimiento de rechazo hacia Francia como país sede del certamen. Los galos se privaron por ello de admirar a uno de los hombres que mejor interpretó, en el siglo pasado, la esencia fundamental del fútbol: el gol.
Su último año como goleador consecutivo en Argentina fue en 1939. Independiente retuvo el título y Erico concretó 40 goles de un total de 103 que anotó el onceno de Avellaneda. En los tres años que lideró el tablero de goleadores concretó 130 goles en 100 partidos oficiales.
De retorno al Paraguay, su tierra natal, tuvo un fugaz paso por las filas de Nacional, pero bien pronto retornó a la Argentina Desde 1943 hasta 1946, estuvo una vez más en Independiente y su último gol con esa divisa lo marcó al portero Bruno Barrionuevo de Huracán. Siguió su carrera por poco tiempo en Huracán, donde marcó siete goles. Regresó al Paraguay como jugador y director técnico del equipo Sol de América, de regular rendimiento en el torneo guaraní. Hacia 1957 abandonó en forma definitiva el fútbol y se radicó en Argentina, país de adopción que le profesó, sin distinción de divisas, verdadera idolatría.
A comienzos de la década del 70, los jugadores de Paraguay y Argentina le rindieron un sentido homenaje en el estadio Puerto Sajonia de Asunción, a quien fuera un auténtico embajador guaraní en la pampa argentina.
Entre 1934 y 1947, con la sola excepción de 1942, Arsenio Pastor Erico anotó en el balompié argentino un total de 373 goles (293 en partidos oficiales y 80 en juegos amistosos). Jugó un total de 425 partidos. Dedicado al comercio, luego de alejarse por completo del fútbol, murió en el hospital Argerich de Buenos Aires, el 24 de julio de 1977, a la edad de 62 años, luego de sufrir la amputación de su pierna izquierda, a la altura del muslo. Erico sobrevivió 24 horas a la intervención quirúrgica, pero a la postre un paro cardíaco le causó la muerte.