En San Antero, una población del departamento de Córdoba, cercana a Lorica, nació Calixto Avena Casas, quien en sus primeros años se inclinó por disciplinas deportivas como el béisbol y el baloncesto. Posteriormente, para bien de él y del fútbol colombiano, eligió el fútbol.
Bachiller del Gimnasio Académico de Bogotá en 1964, un año antes se había consagrado como el mejor portero del Campeonato Juvenil de Girardot. Desde los primeros pasos en el balompié evidenció extraordinaria seguridad, agilidad en el juego por alto, precisión en los saques de mano.
A comienzos de 1964, Colombia fue sede del torneo denominado Copa Juventud de América, categoría Sub-20. El técnico nacional Efraín ‘Caimán’ Sánchez tuvo en cuenta a Calixto Avena para ocupar la titularidad del arco nacional, pero al sufrir fractura de la clavícula izquierda, en un partido amistoso de preparación frente al Deportivo Cali, en el estadio Pascual Guerrero, terminaron para Avena Casas, las posibilidades de integrar el combinado patrio a tan importante certamen, que contó con la presencia en los estadios colombianos del entonces Presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous. Ante el percance de Avena, fue llamado al equipo el portero León Reyes. En aquel torneo se ganó por primera vez un partido al equipo de Argentina.
Pero ese mismo año de 1964, cinco meses más adelante, el fútbol aficionado de Colombia se alistó para asistir, por segunda vez en su historial, a una fase eliminatoria, con miras a los Juegos Olímpicos del mismo año, con sede en Tokio, Japón. Bajo la orientación del técnico vallecaucano Carlos Tulio Obonaga (ya fallecido) se conformó un equipo con jugadores como Arturo Segovia, Julio Edgar Gaviria, hijo del legendario ‘Chonto’ Gaviria, Braulio Bolaños, Efraín Padilla, Henry Toscano, Francisco ‘Tarrino’ Bueno, Ramón Collante, Hugo Varela y Julio Roberto Caro entre otros. Para cuidar el arco nacional fueron convocados los porteros Luis Largacha y Calixto Avena Casas. El primero vallecaucano y el segundo cordobés.
El equipo nacional de Colombia jugó un total se seis partidos en el Estadio Nacional de Lima, escenario, ese mismo año, de la tragedia deportiva más grande de la historia, cuando en desarrollo del partido entre Perú y Argentina perecieron más de 250 personas, pisoteadas en las tribunas o aplastadas contra las puertas de salida del coliseo limeño.
El equipo de Obonaga encajó tres derrotas, obtuvo dos empates y una victoria, precisamente frente a Ecuador por anotación de 4-1. De los seis juegos, Calixto Avena, un muchacho en ese tiempo de escasos 22 años de edad, con 1,80 de estatura y 80 kilos de peso, atajó en cinco partidos, dejando en la banca a Luis Largacha.
En la noche del 14 de mayo y con el arbitraje del chileno Jorge Cruzat, los seleccionados juveniles de Colombia y Brasil empataron a un gol. Abrió el marcador el jugador Nelio, a los 32 minutos de la fase inicial e igualó para Colombia Efraín Padilla, en el minuto 25 de la parte complementaria. Calixto Avena, al lado de Mario Duque, un futbolista de la liga de Antioquia, fueron calificados como los mejores hombres del compromiso. El arquero colombiano atajó esa noche remates desde todos los ángulos. Vestido totalmente de blanco, hasta las medias, iluminó la noche del Estadio Nacional.
Al retornar de Lima, ciudad donde por razones especiales jamás llueve, Calixto Avena fue contratado para actuar en la primera escuadra profesional del equipo Millonarios, percibiendo por ello $ 45.000,oo pesos de prima y sueldo mensual de $ 1.200,oo -. No era un ingreso significativo, pero poco importaba para Avena, hijo de una familia acaudalada de la costa norte colombiana, que tenía el fútbol como simple afición. En Millonarios comenzó a alternar con dos caballeros del arco: el barranquillero, Efraín ‘Caimán’ Sánchez y el chocoano, Senén Mosquera, sus ídolos de tiempo atrás. En ese año de 1964, fue campeón con el conjunto ‘Embajador’.
Por diferencias con los dirigentes dejó las toldas del equipo bogotano y se refugió en la ‘Ciudad Heroica’. Allí lo buscó y le levantó la moral el técnico criollo Antonio Julio de la Hoz, encargado de dirigir el improvisado equipo que por Colombia disputó en 1965 las eliminatorias de Copa Mundo, con miras a Inglaterra 1966, frente a los representativos de Chile y Ecuador.
Fue el equipo de hombres como Hermenegildo Segrera, Henry Toscano, Marino ‘Pintuco’ Aguirre, Walberto Maya, Carlos ‘Papi’ Peña, Joaquín Pardo, Carlos ‘Jaricho’ Valderrama, padre del Carlos ‘El Pibe’ Valderrama, quien por aquel entonces tenía cuatro años de edad, José ‘Toño’ Rada, Olinto Fonseca, etc. El puesto de titular para el arco se confió a Calixto Avena. A raíz de salir lesionado en el segundo partido frente a Ecuador, en el puerto de Guayaquil, juego que perdió Colombia por anotación de 0-2, debió ser reemplazado provisionalmente por Armando Pérez, a quien los artilleros de Chile le encajaron siete goles.
Para el partido final del cuadrangular de clasificación, Calixto Avena volvió al puesto de titular. En Barranquilla, la tarde del sábado 7 de agosto de 1965, el equipo nacional doblegó a Chile por marcador concluyente de 2-0 y vengó la afrenta de ocho días antes. Los goles del combinado de Antonio Julio de la Hoz fueron obra de Antonio Rada, en el minuto 24, al cobrar tiro penal por mano intencional del zaguero Donoso y restando un minuto para concluir el juego, por acción del mismo Rada, al recoger pase de Oswaldo Moreno.
Esa tarde el artífice de la victoria nacional fue el gran Calixto Avena. Atajó de todo y desde todos los sectores del campo a los delanteros del poderoso equipo austral, orientado por el técnico Francisco Hormazábal, poco tiempo después campeón con la primera escuadra profesional de Santa Fé. Una tarde inolvidable para Calixto Avena, quien fue llevado en hombros al concluir el compromiso. La delantera comandada por Leonel Sánchez, gran figura del fútbol austral, no pudo doblegar al joven portero costeño.
Tiempo después Avena Casas llegó a las huestes del Atlético Junior de Barranquilla, donde jugó la mayor parte del tiempo que abarcó su carrera profesional. En 1967, para ser exactos, hizo parte de un equipo ‘Tiburón’ de enorme respeto. La zaga estaba integrada por Arturo Segovia, Hermenegildo Segrera, el uruguayo mundialista William Martínez, en la doble condición de jugador y técnico y Walberto Maya; el medio campo con Carlos ‘Papi’ Peña, acompañado de los brasileños José ‘Pepé`’ Romerio y ‘Dida’. En la línea ofensiva una trilogía, también brasileña, conformada por Othon Alberto D’Cunha, ‘Quatenhinha’ y Valentim.
En algún momento de su periplo deportivo, Avena fue tentado por el equipo Santiago Morning, de Chile, pero rechazó la oferta, pues no le atraía la idea de vivir lejos de Colombia.
Para Calixto Avena, la selección ideal de su época estaba integrada de la siguiente forma: Senén Mosquera; Arturo Segovia, Hermenegildo Segrera, Oscar López y Hugo Márquez; Misael ‘Papo’ Flórez y Mario Agudelo; Alfonso Cañón, Edison Angulo, Delio ‘Maravilla’ Gamboa y Leonidas Hurtado.
Qué tiempos aquellos... de Calixto Avena Casas. Hoy vive de la gloria, del pasado, en Lorica, lejos del mundanal ruido, de la fama.