En el Valle de Benasque, considerado como el Valle más abrupto de los Pirineos aragoneses, donde existen gran cantidad de picos superiores a los 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, presidido por los Montes Malditos, igualmente conocidos con el nombre de La Maladeta, se levanta imponente el Pico Aneto, de 3.304 metros de altitud, gigante de los Pirineos, desde donde se domina el impresionante Valle de Arán. Precisamente a sus pies se encuentra la Estación de deportes de invierno de Cerler.
El ascenso se cumple en tres tamos: el primero de 4 kilómetros hasta el pueblo de Cerler, con pendiente media de 8,6%, con curvas en forma de herradura, el segundo de algo más de tres kilómetros con inclinación de 8,2% y el último sector de igual longitud, pero más suave, 5,7% de pendiente, después del cual sigue una zona llana de 500 metros hasta la meta.
Los tramos descritos están separados entre sí por cortos descensos que permiten la recuperación de las fuerzas por parte de los ciclistas. La primera vez que una etapa de la Vuelta a España llegó a este lugar fue en 1987, con triunfo del ibérico Laudelino Cubino.
Tres años después, en 1990, la 10ª. etapa de la Ronda ibérica se cumplió el viernes 11 de mayo entre Jaca y Cerler con trazado de 178 kilómetros. El ciclismo de Colombia hizo ‘moñona’. Ganó la jornada Martín Farfán, con segundo lugar de Fabio Enrique Parra. Ambos con tiempo de 4-34-09.