Una de las cumbres montañosas más importantes dentro del panorama del ciclismo de España. Tan significativa como Alpe d’ Huez en el Tour de Francia o el Coll del Stelvio en el Giro de Italia. Si verdaderamente se desea conocer Asturias, no puede omitirse el ascenso a Covadonga, pues es una experiencia inolvidable, tanto por la belleza y grandiosidad del paisaje, como por su profundo significado histórico.
Poco a poco, y una vez coronado el bello y duro puerto del Mirador de Fito, de siete kilómetros de trepada, de los cuales los cinco últimos tienen una pendiente media superior al 9%, quedan faltando algo más de 40 kilómetros para llegar a Covadonga, montaña asturiana, refugio privilegiado de pequeños pueblos y olvidados santuarios.
El núcleo urbano más importante de la montaña asturiana es Cangas de Onis, que tuvo el privilegio de ser la primera capital de España, al iniciarse en Covadonga la Reconquista, luego del triunfo de los hombres de don Pelayo sobre los musulmanes. Un bello puente medieval, de origen romano, se levanta sobre la garganta del Sella, representativo de este núcleo urbano que es Cangas de Onis.
El propio alto de Covandonga está situado a doce kilómetros de Cangas, en un promontorio rocoso que domina a todo el valle. Desde lo alto y hacia el frente se pueden observar los derrumbaderos de Rines, a su espalda la arrogancia de los Picos de Europa, mientras en su cima los Lagos de Enol y Encina. Desde el monte Orandi se despeña en cascadas el río Deva, hasta llega al fondo del valle.
En el extremo de una galería de salientes rocas está la Santa Cueva, donde se venera la imagen de la Virgen de Covadonga. Las montañas de Covadonga y el macizo de Peña Santa son Parque Nacional, donde se conservan numerosas especies de animales y vegetación en proceso de extinción en el resto de la península ibérica.
En la cima de estos pintorescos Lagos está ubicada la mítica final de etapa de Covadonga. Allí se llega luego de superar enormes dificultades topográficas. Después de un falso terreno plano, al paso por Cangas de Onis, aumenta la pendiente entre un 4 y 7%. Luego de pasar por el Santuario y tomar la carretera de los Lagos, la trepada se incrementa con pendientes del 10, 12 y hasta un 15%, durante los primeros kilómetros. Después de una suave zona, con pendientes fluctuantes entre el 7 y el 9%, se mantienen ligeras ondulaciones por un tramo de dos kilómetros. Una vez superado el kilómetros cinco del ascenso, se llega al impresionante sector conocido como de La Huesera, de 700 metros de extensión, pero con inclinaciones entre el 13 y el 15%. Luego de superar este auténtico muro, la pendiente baja de nuevo al 10%, para encontrarse, una vez más, con una trepada de 300 metros al 14%, ya muy cerca de la planicie donde está el Mirador de la Reina.
A partir de este lugar la carretera vuelve a empinarse entre el 7 y 11% en un recorrido de 700 metros, para luego de transitar por un terreno llano pero corto, afrontar un nuevo ascenso con pendiente del 14%, topografía que da paso a un breve y fuerte descenso que desemboca en una nueva escalada de 300 metros al 12% de inclinación. Luego la pendiente decae y a la altura del kilómetro 10 no supera el 6%, hasta coronar el alto desde el cual se divisan los Lagos, a los cuales se llega luego de recorrer los últimos 500 metros en terreno de ligero descenso.
Allí, a 1.156 metros sobre el nivel del mar están los famosos Lagos de Covadonga o de Enol, donde en épocas gloriosas triunfaron ciclistas de talla mundial como los españoles Marino Lejarreta, Pedro ‘Perico’ Delgado y Alvaro Pino, el alemán Raymond Dietzen, el británico Robert Millar y el colombiano Luis Herrera, quien al ganar el lunes 4 de mayo de 1987 la etapa de 179 kilómetros entre Santander y Lagos de Covadonga, aseguró el título de campeón de la Vuelta a España de aquel año.