Gabriel Mejía fue uno de los muy buenos porteros que tuvo el fútbol profesional de Colombia en la década del año cuarenta, cuando se oficializó el fútbol profesional en nuestro país. Le correspondió surgir, actuar y consolidarse al lado de dos señores porteros de la época, el antioqueño Julio Gaviria Zapata, más popularmente conocido como ‘Chonto’ Gaviria y el barranquillero Efraín Elías Sánchez Casimiro, el inolvidable ‘Caimán’ Sánchez.
Gabriel Alberto Mejía Lopera, ese su nombre completo, nació en Medellín el 22 de marzo de 1928 (en caso de vivir tendría hoy 78 años) en el hogar de Jesús Mejía y Marina Lopera, quienes consolidaron una descendencia de 11 hijos, incluyendo a Gabriel. Seis hijos varones y cinco mujeres.
Dada su inicial afición por el baloncesto, adquirió desde muy temprana edad una felina agilidad. Comenzó a incursionar en el fútbol a la sombra del equipo Unión Indulana de Medellín, institución que fue semillero de figuras de gran renombre años más tarde, caso concreto el portero Gabriel Ochoa Uribe y el zaguero central Francisco ‘Cobo’ Zuluaga, quienes después de prestar sus servicios, fundamentalmente ambos para Millonarios de Bogotá, incursionaron como directores técnicos con mucho éxito, especialmente el galeno Ochoa Uribe, al frente del equipo ‘Embajador’ y del América de Cali.
Formado a la sombra del técnico argentino Fernando Paternóster, Gabriel Mejía Lopera, con un físico un tanto escuálido para su puesto de mucho choque, de confrontación ruda con los adversarios,
fue el portero oficial del Deportivo Independiente Medellín en el torneo profesional de 1948. Sus atajadas sensacionales, sus estiradas de poste a poste, permitieron evocar entonces la figura de Carlos Alvarez, un portero casi mitológica para el fútbol de Antioquia, en los años previos al balompié profesional en nuestro medio.
Por cosas del destino, Gabriel Mejía Lopera fue el primer portero seriamente lesionado en nuestro país. Sucedió en un partido frente al Deportes Caldas de Manizales, en el viejo estadio ‘Los Libertadores’ de Medellín. Varios delanteros del equipo caldense arremetieron sobre la valla del ‘Poderoso de la Montaña’ y Mejía Lopera, arrogado como siempre, se llevó un violento guayazo en el rostro, por parte de un jugador que jamás pudo identificarse, dentro del borbollón que se suscitó frente a la portería.
Las secuelas físicas del golpe no fueron graves y Gabriel Mejía pronto se recuperó, pero sicológicamente sí le afectó, al extremo de ser sustituido en el arco medellinense por Jesús ‘Chucho’ Hernández, en quien la extrema defensa del Medellín no depositaba la confianza que sí tenía en Mejía Lopera.
Fue el portero titular del Atlético Nacional de Medellín, cuando el equipo paisa acabó con la hegemonía de Millonarios de Bogotá y logró el trapo campeonil de 1954. Era el conjunto de hombres de la categoría de Julio Ulises Terra, Hernán Escobar Echeverri, Atilio Miotti, Nicolás Gianastasio, Ignacio ‘El Loco’ Calle, Domingo Alberto Pepe, Miguel Juan Zazzini, Carlos Alberto Gambina (máximo artillero del campeonato en aquel año), Humberto ‘Turrón’ Alvarez, Casimiro Avalos, Ovidio Casartelli, Alfredo Mosquera y Ramón Moyano, entre los más recordados. El portero Gabriel Mejía Lopera, con la suplencia de ‘Chonto’ Gaviria, fue figura clave en la obtención del título. Toda esa nómina bajo la dirección técnica del argentino, Fernando Paternóster Giamateu. De 18 partidos, el equipo ‘Verdolaga’ ganó 14, empató 3 y solamente perdió uno, frente al Boca Juniors de Cali, en el estadio ‘Atanasio Girardot’ de Medellín, por marcador de 3-4. Un auténtico ‘clásico’.
Además del Independiente Medellín, el ágil golero antioqueño pasó por las toldas del Cúcuta Deportivo, Sporting y Libertad de Barranquilla (equipos ya desaparecidos), Santa Fé, América, Deportivo Cali y Atlético Bucaramanga.
Gabriel Mejía Lopera murió el 8 de octubre de 1991, a la edad de 63 años.