Terminó en Sao Paulo, Brasil, circuito de Interlagos, la temporada de la Fórmula-1, la más alta categoría del automovilismo de alta competencia. Respondiendo a lo hecho el día anterior, en las pruebas de clasificación, el triunfo correspondiente al piloto local, Felipe Massa, quien de principio a fin hizo suyo el trazado del Gran Premio de su país, para ofrendar a sus compatriotas una intensa emoción deportiva, de la cual estaban huérfanos desde la época del trágicamente fallecido Ayrton Senna.
En la segunda posición se ubicó el español Fernando Alonso, para ratificar así plenamente su condición de campeón mundial de automovilismo por segundo año consecutivo. Completó el podio de Brasil, el piloto Jenson Button, de la escudería Honda.
Michael Schumacher, quien al perder por ruptura total la llanta trasera derecha, al tratar de sobrepasar a Giancarlo Fisichella, debió ir a los ‘pists’ y verse relegado al último puesto de la carrera. Desde allí comenzó una remontada histórica, hasta llegar a la meta en la cuarta casilla, en una demostración de manejo de alta calificación. El último sobrepaso de su historia deportiva, en plena curva, lo hizo frente al finlandés Kimi Raikkonen a escasas vueltas de concluir el Gran Premio de Brasil.
Las posiciones del campeonato de Fórmula-1, al terminar la temporada, ubican a Fernando Alonso en el puesto de honor con 134 puntos, seguido del alemán Michael Schumacher con 121 y en la tercera casilla el brasileño Felipe Massa con 80. El retirado de tiempo atrás, Juan Pablo Montoya, alcanzó la octava casilla.
Finalmente una observación: la organización del campeonato mundial de Fórmula-1, dada la enorme importancia de este certamen, debería tener previsto al final de cada año, e independientemente del reconocimiento por el triunfo en el último Gran Premio, un podio especial para hacer un digno reconocimiento, con premios especiales incluidos, a quien resulte campeón global de la temporada, así como a sus dos rivales más cercanos, en la puntuación global. Es algo que se estila y se advierte como elemental, en eventos de tanta categoría y ancestro como el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España.
Definitivamente ‘algo falta’ al culminar el año automovilístico de alta competencia.