La noche del miércoles 18 de noviembre de 1981 se recuerda con horror en los medios, no sólo deportivos, sino también en todos los sectores solidarios de la ciudad de Ibagué. Poco antes de iniciarse el partido entre Deportes Tolima y Deportivo Cali, correspondiente al Cuadrangular ‘B’ por la fase final del torneo profesional de hace exactamente 25 años, se derrumbó parte de la tribuna y la baranda del sector de preferencia del estadio ‘Manuel Murillo Toro’, sobre los aficionados ubicados en la parte inferior del mismo escenario deportivo.
En cuestión de segundos cundió la confusión entre el público.. El desplome de la tribuna produjo la muerte de 17 personas y heridas de consideración a más de 30. Minutos antes, el sector más afectado por la tragedia, estuvo ocupado por los jugadores del Deportivo Cali, quienes esperaban en las graderías el momento de ingresar al camerino para cambiarse de indumentaria.
Ante los luctuosos hechos, la terna arbitral compuesta por Eduardo Peña, Fernando Palacios y Hugo Ardila, se negó a dirigir el juego entre ‘Opitas’ y ‘Azucareros’, en clara muestra de solidaridad con las víctimas del infausto hecho.
No obstante los dolorosos momentos que se vivían en la ciudad, el presidente del Deportes Tolima, el dirigente Gabriel Camargo, pretendió que el partido se jugara después de evacuar el escenario. El compromiso futbolero, que finalmente no se realizó, había congregado en el estadio ‘Manuel Murillo Toro’ a cerca de 20.000 aficionados.
El partido finalmente se jugó la noche del miércoles 25 de noviembre en el estadio ‘El Campín’ de Bogotá y triunfó el equipo tolimense por anotación de 1-0, diana del jugador Víctor Hugo del Río, de tiro penal. Por aquellos días el portero titular del cuadro ‘Pijao’ era el argentino Oscar Héctor Quintabani, hoy director técnico del Atlético Nacional de Medellín.