Un cable internacional fechado el pasado 28 de noviembre, indicaba desde Italia que:
la tecnología para saber si un balón cruzó la línea de meta, será probada el domingo (diciembre 3) en el fútbol italiano, concretamente en el duelo del Reggina con Udinese. Cuatro cámaras de alta resolución, que graban hasta 200 imágenes por segundo, serán instaladas a 20 metros de altura sobre los banderines de tiro de esquina.
La total consolidación de la más alta tecnología en todos los campos del acontecer humano es un hecho que, además de bienvenido, necesario y práctico, es signo inequívoco de estar viviendo una nueva época. Y en esos beneficios, orientados fundamentalmente al mundo de las comunicaciones, se han apoyado, para un mejor control, buena parte de las disciplinas deportivas que se practican en el mundo contemporáneo.
Así por ejemplo, los resultados del ciclismo de pista y ruta, la natación, el automovilismo, el atletismo, principalmente el de pista, el motociclismo, para citar algunas de las manifestaciones más populares, certifican los resultados, recurriendo a esta tecnología electrónica de medición del tiempo, para no cometer el más mínimo error y perjudicar así, con un dictamen equivocado a los protagonistas de tal o cual competencia. Igualmente ese aporte tecnológico en forma de filmación, grabación, vídeo o como a bien tenga denominársele, ya está oficialmente reconocido en varios de los deportes citados, como evidencia irrefutable frente a humanos errores u omisiones de percepción por parte del ojo de un árbitro o asesor de campo.
Un deporte que mueve cifras millonarias como el tenis y que no recurre a las ayudas citadas para sentenciar resultados, cuenta con una rigurosa conducción arbitral, secundada por varios jueces de raya. El propio baloncesto, además de los jueces de mesa, tiene en la cancha una dupla de árbitros y en las cabeceras del rectángulo de juego, medición electrónica del tiempo, para los lanzamientos a la cesta dentro del tiempo exigido de 30 segundos.
Contrastando con todo lo anterior, el fútbol, el deporte más popular del mundo, permanece ajeno a las manifestaciones tecnológicas del mundo actual, como ayuda o recurso para controlar el juego propiamente dicho. La televisión si bien figura como canal o medio de difusión masiva de este deporte, a costos algunas veces inverosímiles o como recurso universalmente empleado para ver la repetición de los goles de las múltiples ligas mundiales, no cumple un papel preponderante en el esclarecimiento de jugadas claves del partido y de las cuales pueden derivarse hechos de incalculable trascendencia. Ya comenzó a utilizarse como testimonio condenatorio para jugadores protagonistas de hechos antideportivos.

Pretender que un árbitro, por lo regular jamás sobre la raya final del campo, o un juez de línea, por bien ubicado junto al banderín del servicio de esquina, pueda certificar bajo juramento ante un notario que fue gol o no, es de una ingenuidad que no se compadece con la época presente. Vertical derecho o izquierdo, cuerpo de los jugadores, para no citar más que dos razones, obstruyen la visual para poder dictar sentencia.
Ya es tiempo para que la FIFA comience a pensar en estas ‘grandes simplezas’ y legisle sobre el particular. O será menester (ojalá Dios no lo permita) que al fútbol le lleguen ‘Las Gemelas de Manhattan’ para comenzar a recapacitar en el hecho de que cuando hay tanto, pero tanto dinero en juego, desbordadas pasiones nacionalistas y otras cuentas ‘razones’, muchas de ellas de dudoso origen, los controles deben estar rigurosamente establecidos y no ser simplemente de conceptualización humana y por ende susceptibles de error.
Estamos a tiempo de modernizarnos para evitar, también en el fútbol mundial, una catástrofe.
Bien por la liga italiana, que al menos como ensayo, comienza a pensar en la posibilidad de tener oficiales ayudas tecnológicas, para al menos determinar la evidencia o no, de un gol, la esencial del fútbol. Algo es algo...