Siempre, mientras se polemice sobre el fútbol, habrá diversas opiniones. Pese a haber transcurrido 40 años, es posible que en lo íntimo de sus conciencias, el árbitro suizo Gottfried Dienst y el juez de línea, el soviético Tofik Bakhramov, no tengan plena claridad sobre los hechos.
El tiempo reglamentario de juego, en la final de 1966, terminó con angustioso empate a dos goles. A partir de ese instante lo acontecido en el tiempo suplementario revistió, históricamente, mayor importancia que el partido normal, propiamente dicho.
El gol del desempate, en tiempo suplementario, llegó así, según la versión de Henry W. Thronberry de una prestigiosa agencia internacional de noticias: "Hurst recibió la pelota en la derecha, apoyado por Allan Ball. Se dio vuelta dentro del área penal alemana y disparó un violento remate. La pelota superó al portero germano Hans Tilkowski, pegó en la parte inferior del horizontal y rebotó con fortaleza sobre la raya de cal. El árbitro suizo vaciló Resolvió consultar al juez de línea soviético y, después de una angustiosa espera de 20 segundos, declaró válida la conquista".
El polémico ‘gol’ ocupó páginas enteras en diversos diarios del mundo. El Sunday Mirror publicó una fotografía de la jugada en que se ve algo que podría ser una ligera comba en la parte superior de la red, en momento en que la pelota cae a tierra y declara el mismo diario: "Véase la red combada sobre el horizontal", sugiriendo que el pelotazo de Husrt entró y salió.
Las imágenes se transmitieron en movimiento lento y detuvieron su proyección con cada cuadro, pero en algunos casos los camarógrafos no captaron la jugada exacta y en otros el propio cuerpo del portero Tilkowski impidió ver claramente la trayectoria del balón.
Las mismas imágenes permitieron apreciar que la pelota cayó a tierra ‘viva’, con una violencia que indica que no tocó la red -como lo sugirió Sunday Mirror- y allí fue despejada, con golpe de cabeza.
Los árbitros en esta anotación no pudieron dar testimonio exacto. El árbitro suizo Dienst estaba frente a la portería y el juez de línea soviético consultado, no estaba sobre la raya final del campo (paralelo al vertical) para poder emitir un juicio exacto.
Pero si el tercer gol inglés fue cuestionado, el cuarto y definitivo (para el 4-2) fue a todas luces ilegal. Sobre el final del segundo tiempo suplementario –en verdad no había esperanzas de un nuevo empate por parte de Alemania- un grupo de aficionados invadió el campo de juego, en dirección al arquero Tilkowski. En esos precisos momentos avanzó Hurst con el balón, acompañado de Hunt, vigilados por sólo dos zagueros alemanes, pues para el resto de jugadores el partido había concluido. Hurst remató sobre el pórtico alemán y anotó el gol.
El árbitro, pese al ingreso arbitrario de público al campo, validó la anotación. Los zagueros alemanes estaban en realidad perturbados por esos incidentes.
Pero las cosas no pasaron a mayores. La reina Isabel II, en la tribuna de honor y según declaraciones del presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous, ‘había gozado enormemente con el juego..."
El triunfo inglés se advirtió ‘nublado’ por las decisiones de Gottfried Dienst, Rudolf Preitlein y Jim Finney, de quienes se dijo que su arbitraje, en partidos claves, determinó en gran parte el resultado final del Mundial de 1966.
Independientemente de las conjeturas sobre la legalidad de este título, es necesario precisar que por segunda oportunidad, en una final de Copa Mundo, fue necesario jugar tiempo adicional, dos períodos de 15 minutos cada uno.
En el partido reglamentario abrió el marcador el jugador Haller en el minuto 12 del período inicial para Alemania. Escasos cinco minutos más tarde -y para tranquilidad de la multitud reunida en el legendario estadio de Wembley- igualó las cifras el jugador Hurst. En la parte final, minuto 22, el inglés Peters, uno de los jugadores más mediocres en el discurrir del juego, puso en ventaja a los dueños de casa.
Restando 60 segundos para finalizar el partido, cuando ya Inglaterra tenía la Copa Jules Rimet en el bolsillo, llegó el inesperado empate de Alemania. El arbitro suizo Diest, de pésimo desempeño, sancionó una falta ‘imaginaria’ en beneficio de los germanos. La pelota llegó a poder de Wolfgang Weber, empujada por las manos de Sigi Held y Karl-Heinz Schnellinger, según testimonio posterior de algunos aficionados presentes en el estadio y con remate potente superó al golero Gordon Banks.
La paridad obligó al tiempo suplementario ya comentado. Como conclusión podría decirse que Alemania empató irregularmente en el tiempo normal de 90 minutos con la complicidad del juez central y perdió en la prórroga por fallas de apreciación del mismo personaje.
Especulando digamos que si hubiese habido un buen árbitro, quizás Inglaterra habría sido de todos modos el campeón, pero en partido sin tiempo adicional y por marcador de 2-1.
Alineaciones
Con la dirección arbitral del suizo Gottfried Diest, los equipos jugaron con las siguientes nóminas: Inglaterra: Banks, Cohen, Wilson, Jackie Charlton, Moore; Stiles, Ball, Hunt, Bobby Charlton; Hurst, Peters. Técnico: Alf Ramsey – Alemania Occidental: Tilkowski; Hottges, Schulz, Weber, Schnellinger; Haller, Beckenbauer, Overath, Seeler, Held, Emmerich.- Técnico: Helmut Schoen.