A instancias del dirigente bogotano Alberto Nariño Cheyne, a quien debe identificarse como el padre del evento, el Comité Olímpico Internacional autorizó el 16 de agosto de 1936, la realización de la competencia deportiva denominada Juegos Bolivarianos, entre deportistas de lo países liberados por Simón Bolívar, es decir Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela.
El certamen tuvo como propósito inicial festejar el IV centenario de la fundación de Bogotá y dejó como herencia a la capital del país, el estadio ‘Nemesio Camacho’ más conocido como ‘El Campín’, en terrenos de la vieja hacienda del mismo nombre.
Los III Juegos de esta naturaleza tuvieron cumplimiento en Venezuela al concluir el año de 1951. El domingo 16 de diciembre del citado año (hoy se conmemoran exactamente 55 años) un día antes de celebrarse 121 años de la muerte del Libertador, Colombia alcanzó el título de Campeón Bolivariano de balompié, al superar en el partido definitivo al equipo de Venezuela por anotación de 2-1. El marcador se abrió en el minuto ocho, cuando Jorge Urméndiz habilitó al volante Aurelio Salinas (único jugador no vallecaucano en el equipo, pues era oriundo de las Costa Atlántica) quien tiró un centro largo para el certero remate de Jorge Humberto ‘El Zurdo’ Villa, a unos diez metros del arco venezolano.
Un minuto más tarde, Miguel ‘Pinola’ Piedrahita eludió a su marcador y levantó un pelotazo a media altura que remato una vez más Jorge Villa, para concretar el categórico 2-0.
En la parte final, una falta de Giomar Rojas se sancionó con tiro libre a favor de los dueños de casa. Ejecutó el jugador Blanco, desde unos 30 metros y en la confusión que se formó frente al pórtico del golero Marino Lozano, el venezolano Díaz, con remate de cabeza, anotó el gol del honor para su equipo.
Colombia alcanzó ese título con los siguientes jugadores: Marino Lozano; Faustino Abadía y Carlos Manzano; Agobardo Echeverri, Jorge Urméndiz y Giomar Rojas; Aurelio Salinas, Guillermo Maya Mendoza (Octavio Ruiz), Tulio Andrade (Carlos A Jiménez), Miguel ‘Pinola’ Piedrahita y Jorge Humberto Villa. Aquella nómina la completaron Horacio Ardila para el arco y los jugadores de campo Jesús Cardozo, Carlos Díaz Rendón y Eddie Apolinar.
El técnico del equipo nacional, prácticamente la Selección Valle, era el gran señor del fútbol, el bien denominado ‘Marqués’ Carlos Tulio Obonaga, quien como ‘premio’ a su título, fue sustituido por el uruguayo Ronaldo Ross.
Carlos Tulio Obonaga murió el 13 de octubre de 1999. A todos aquellos sobrevivientes de esta memorable gesta deportiva, una sincera felicitación en esta fecha. Fue uno de los primeros triunfos internacionales de nuestro país, en fútbol.