Acérrimo defensor del orden y la disciplina en el deporte, el alemán Helmut Schoen nació en 1921. Discípulo de Sepp Herberger, técnico campeón con Alemania en 1954, asimiló de él grandes enseñanzas.
Uno de sus mayores éxitos como seleccionador fue el descubrimiento de Franz Bekenbauer, catalogado por el propio Schoen, como el jugador bávaro más importante de todos los tiempos. Tantas capacidades advirtió en el espigado jugador, que cuando cumplió 19 años lo convocó a la selección mundialista de 1966, al lado de figuras como Wolfgang Overath y Helmut Haller.
Schoen conquistó la Copa Mundo de 1974, venciendo al revolucionado sistema futbolístico de Holanda y poniendo en práctica su versión de fútbol total, en la cual otorgó funciones ofensivas al líbero para sorprender al adversario.
La obtención del título en su propio país, le mereció a Helmut Schoen continuar al mando del seleccionado germano hasta la Copa de 1978 en Argentina, donde los europeos defraudaron. Fiel a su promesa, abandonó el cargo al concluir el campeonato. Para esa época tenía 57 años de edad.