arcotriunfal.com | Un Portal a la Historia del Deporte

Inicio|Disciplinas Deportivas|Béisbol|Crónicas|Ripken y Gwynn: Dos nuevos habitantes en Cooperstown
Grandes Ligas

Ripken y Gwynn: Dos nuevos habitantes en Cooperstown

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

El "Hombre de Acero" y el ébano del bateo, fueron ungidos para el Salón de la Fama en su primera aparición en las papeletas de los Periodistas Especializados del Béisbol

Los dos contaban con algo más que sus marcas para recibir el respaldo más que suficientes para inmortalizarse. Tenían ese don de gentes que pocos peloteros ofrecen dentro y fuera de los diamantes. Derrochaban alegría, deseos de triunfar, ganas de convertir el béisbol en algo atractivo para la afición, en ser ejemplo para la juventud, y ante todo, ser personas serias y responsables.

Carl Ripken Jr. y Tony Gwynn exhibieron la grandeza, el talento y la calidad que muy contados jugadores en más de un siglo de competencia en la Gran Carpa han podido alcanzar, gracias a su tenacidad, a sus deseos de superación y a su incansable y continuado trabajo en función de la pelota. Ambos se formaron dentro de los rigores de la disciplina, la constancia, el trabajo arduo y los deseos de ser peloteros del ayer, del hoy y del mañana.

Con 537 balotas a su favor de 545 máximas posibles, Ripken quedó apenas a 8 papeletas de haber sido exaltado por unanimidad. Y Gwynn, con 532 de las 545 posibles, quedó apenas a 13 de alcanzar el mismo honor. Pero dejaron lejos a sus inmediatos rivales, a cual más valioso, como lo fueron Rich Gossage, Jim Rice, Andre Dawson y Bert Blyleven, a quienes se les aplazó la posibilidad de llegar al Salón de los Inmortales.


Y que decir de los latinos que estaban compitiendo por ese grande honor. El venezolano Dave Concepción, cuyas posibilidades de llegar a Cooperstown queda prácticamente ahora en las manos del Comité de Veteranos; el cubano José Canseco, un toletero que dejó fríos a muchos lanzadores con sus tablazos de cuatro esquinas pero cuya imagen está salpicada por la presencia de los esteroides en su carrera, no pudo asegurar una segunda aparición para las papeletas venideras, lo mismo que ocurrió con Bobby Bonilla, el boricua que emergió de los diamantes de Nueva York y el dominicano Tony Fernández, el pelotero que por muchas otras razones, debió tener mejor suerte.

Jugadores como Mark McGwire – otro de los salpicados por el escándalo de los esteroides - y Harold Baines, ambos debutantes en la lista de los nominados, alcanzaron la cuota mínima para que sus nombres sean preservados para la próxima jornada en la carrera por obtener un nicho en Cooperstown, algo difícil pero no imposible.

Dos lanzadores, ambos derechos, de una trayectoria indiscutible, superaron en la votación de todos los tiempos a Ripken. Tom Seaver, quien en 1992 logró el 98.8 de la votación en las papeletas y el veloz Nolan Ryan, con el 98.7 en 1999, superaron al ‘’Hombre de Acero’’, quien compiló el 98.5 por ciento, el tercer pelotero con más papeletas a su favor en su carrera hacia el Salón de la Fama.

Gwynn con su 97.6 por ciento, quedó el en séptimo lugar como el jugador con mejor votación de todos los tiempos.

Ripken, todo un portento de jugador, pulverizó la marca de Lou Gehrig de 2.130 partidos consecutivos jugados en las Grandes Ligas, luciendo el uniforme de los Yanquis de Nueva York. Por dicha hazaña, Gehrig fue bautizado como ‘’el Hombre de Hierro’’. Ripken con el bombacho de los Orioles de Baltimore estableció una nueva marca de 2.632 partidos jugados de manera consecutiva, por lo que ha sido consagrado como el ‘’Hombre de Acero’’.


Pero Ripken fue algo más que un perseverante jugador sobre los diamantes. En sus 21 años de estar jugando en la Gran Carpa, compiló guarismos increíbles.

Además de la marca de 2.632 partidos consecutivos, Ripken muestra una tarjeta con 3.001 desafíos en los cuales participó, con 11.551 turnos al bate, despachando 3.184 imparables, cuya producción de por sí le aseguraba al haber superado los 3.000 indiscutibles, que su nombre estuviese buscando un nicho en el Salón de la Fama, con promedio de por vida de 276 puntos, incluyendo 603 dobletes, 44 triples y 431 cuadrangulares, otra cifra de lujo para un jugador del cuadro interior; además de haber conseguido impulsar 1.695 carreras y haber anotado 1.647 rayitas; con 1.129 bases por bolas recibidas, 107 de ellas intencionales, y 1.305 ponches recibidos.

En dos ocasiones recibió los honores de ser el Jugador Más Valioso de la Liga Americana, en las temporadas de 1983 y 1991; participó en 19 Juegos de Estrellas por la Liga Americana y capturó en dos ocasiones el Guante de Oro, ambos en la posición de torpedero.

¡Más era imposible pedirle a Carl Ripken Jr.!

Y ahora, Tony Gwynn, el ébano de los Padres de San Diego, su jardinero derecho estelar durante 20 temporadas y el hombre con cuyos batazos se divertía el público mas no sus lanzadores rivales.

Wynn ganador de ocho coronas de bateo de la Liga Nacional, hizo del uso del bate algo prodigioso, quizás, uno de los más grandes bateadores de todos los tiempos, dejando una estela de constancia ofensiva muy pocas veces vista.

Además de ser un temible bateador y chocador de pelotas, Gwynn cargó con los honores de ser en cinco ocasiones Guante de Oro como guardabosques y su presencia, en cada turno que consumía al bate, era de inminente peligro para los serpentineros rivales.

Tenía el don de colocar la pelota en los terrenos que nadie esperaba y su fortaleza ofensiva, bateador a la zurda, despertaba tanta inquietud entre sus contrincantes, que nunca pudieron descifrarle de manera clara y contundente, con qué lanzamiento podían dominarlo a la hora de enfrentarlo con el uso del madero.

Participó en 15 Juegos de Estrellas de la Liga Nacional y su paso con el uniforme de los Padres de San Diego, deja una serie de marcas difíciles de superar de un día para otro en el club, pues su consagración de dos décadas defendiendo ese uniforme, lo catapultan como uno de los peloteros más grandes que ha tenido la divisa desde cuando fue fundada en 1969.

Tiene además el registro de 394 puntos a la ofensiva en 1994, que ha sido la más alta en una campaña de las mayores, desde cuando Ted Williams, el formidable jugador de los Medias Rojas de Boston, despachara inatrapables a diestra y siniestra, para colocar la marca de 406 puntos a la ofensiva en 1941, por la cual, el registro de Gwynn de 394, ha sido el más alto después del de Williams en los últimos 65 años de Grandes Ligas.

Gwynn tiene una tarjeta con 2.440 desafíos jugados, con 9.288 turnos al bate, durante los cuales conectó 3.141 indiscutibles, para promedio ofensivo de por vida de 338 puntos en sus 20 años de jugador activo con los Padres de San Diego, incluyendo 543 dobletes, 85 triples y 135 cuadrangulares; para impulsar 1.138 carreras y anotar 1.383 rayitas; con 790 bases por bolas recibidas, 203 de las cuales fueron intencionales, y recibir apenas 434 ponches.

Gwynn por todo eso que hizo sobre el terreno de juego y fuera de él, como un verdadero caballero del deporte, tenía más que asegurado su pasaporte a Cooperstown, y al lado del Carl Ripken Jr., su exaltación será el 29 de julio venidero.
Antonio Andraus Burgos, 11 de enero de 2007

Comentarios

Nombre:
E-mail:
Ciudad:
País:
Comentario y/o aporte:
Por favor escriba el código de seguridad:
Este código nos permite bloquear el ingreso de mensajes automáticos.
Portal desarrollado por Carlos Andrés Carvajal y Juan Manuel Hernández
Redacción y dirección Tobías Carvajal Crespo
Todos los derechos reservados 2004 - 2011 © Tobías Carvajal 2012
Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización.
571rht21