Con un vergonzoso partido, inició Colombia su participación en la fase final del Suramericano Sub-20, al caer frente a Chile, adversario directo, en procura de los primeros cuatro puestos del certamen. El marcador adverso de 0-5, estadísticamente lo deja en ubicación muy desventajosa para lograr alguno de los cuatro cupos al mundial de la categoría, este mismo año, y mucho menos a los Juegos Olímpicos del año venidero en territorio chino.
Colombia, que sobre el minuto final del tiempo inicial perdió la oportunidad de igualar a un gol, se derrumbó por completo en la fase final y a partir del minuto ocho recibió cuatro goles en su cabaña, el último desde mitad de cancha.
En el estadio ‘Defensores del Chaco’ de Asunción, Paraguay, los equipos oficiales de Colombia y Chile, categoría Sub-20, inauguraron el hexagonal final por el máximo título, ante muy pocos aficionados ubicados en las tribunas, quienes debieron soportar una torrencial lluvia en toda la fase de complemento.
El inicial dominio de Colombia, que pareció hacerse a los hilos del partido desde los primeros minutos, muy pronto se diluyó ante la mayor velocidad y despliegue físico de los jugadores australes, que comenzaron a copar todos los espacios del campo de juego.
Colombia, superado en su sistema defensivo en repetidas ocasiones, apeló a las faltas en zonas muy cercanas al arco de Libis Arenas, mientras ensayó algunos contragolpes en base al juego centralizado en Sherman Cárdenas, a quien los primeros 45 minutos, le pesaron mucho físicamente. Por el extremo derecho del campo abusó del juego personal el habilidoso puntero Carlos Darwin Quintero Por momentos pareciera que necesitara de un balón para él solo. Algunas jugadas claves de Colombia, con riesgo para Chile se desperdiciaron por su exagerado regateo dentro del área.
El único gol de la fase inicial se concretó en el minuto 35, cuando una falta en la cabecera del área, costado derecho, la sancionó el juez paraguayo Ricardo Granza con tiro libre. Cobró en corto Carlos Carmona para el remate violento de Arturo Vidal, a ras de gramilla, para derrotar al golero Libis Arenas junto al vertical derecho de su pórtico.
Cinco minutos más tarde Chile pudo aumentar la cuenta, cuando un remate de Alexis Sánchez, en inmejorable ubicación para anotar, salió desviado por completo.
Cuando se jugaba un minuto de reposición, Colombia pudo empatar, cuando Carlos Darwin Quintero avanzó por el medio del campo chileno y de profundidad habilitó a Juan Carlos Pino, quien ganando de físico a su marcador, ingresó al área grande, pero su potente remate de pierna derecha pegó en la base del poste izquierdo del arco austral.
En los primeros 45 minutos vieron la tarjeta amarilla los futbolistas Medina y Carmona de Chile, mientras en el equipo de Eduardo Lara sufrieron igual sanción Rojas y Bermúdez.
En la fase final, al unísono con la lluvia física sobre el estadio, llegó un auténtico diluvio de goles sobre el arco de Libis Arenas. En el minuto ocho, cuando Colombia inquietaba los predios del portero chileno, un balón perdido en el medio campo por Jorge Bernal, lo capitalizó el austral Nicolás Medina, quien con remate desde fuera del área doblegó por segunda vez al portero ‘cafetero’. La pelota pegó en el interior del vertical izquierdo y se fue al fondo opuesto del arco. De inmediato el técnico Eduardo Lara le ‘cobró por ventanilla’ su falla a Bernal, siendo sustituido por Gilberto García.
Pero los cambios colombianos, pues para el tiempo final también salió Sherman Cárdenas, no dieron frutos. Sobre el minuto 15, un centro desde el sector izquierdo del campo, por intermedio de Mathías Vidangossy, lo remató sobre el poste derecho de Libis Arenas, totalmente libre de marca, el jugador Nicolás Medina. De inmediato Colombia reaccionó y un remate de cabeza de John Jairo Mosquera se estrelló en la base del vertical derecho del golero Christopher Toselli y recorrió todo el frente del arco, sin posibilidad alguna para un remate por parte de otro jugador colombiano. Pudo ser el claro 1-3 del partido.
En el minuto 26 un balón proyectado por Juan Pablo Pino desde la raya de fondo, luego de sacar la marca de varios rivales, pasó a todo lo ancho del arco chileno y sobre el poste izquierdo, el espigado John Jairo Mosquera se quedó estático y no atinó a estirar la pierna para lograr, al menos, el gol de la ‘honrilla’ colombiana.
Pero lo que no pudo hacer el equipo ‘cafetero’ sí lo hizo el austral. En el minuto 27 Nicolás Larrondo remató de cabeza, entre cinco zagueros colombianos, además del portero Arenas, un servicio de esquina proyectado desde el sector oriental del campo, para concretar un categórico 4-0 en beneficio de los pupilos de José Sulantay. Totalmente estáticos los zagueros colombianos.
A seis minutos de la conclusión de este penoso partido para el equipo de Eduardo Lara, Juan Pablo Arenas, desde escasos dos metros adelante de la mitad del campo, advirtió que el golero Libis Arenas estaba un tanto adelantado y envió un pelotazo por alto, que se clavó cerca del horizontal del pórtico criollo, en lo que se puede constituir en el gol marcado desde más lejos en todo este certamen de la Sub-20.
En la fase final vieron el cartón amarillo los jugadores Alexis Sánchez y Nicolás Larrondo de Chile, mientras por Colombia John Jairo Moquera y la roja por juego violento a Gilberto García.
Históricamente la mayor goleada de Chile a Colombia se remonta al año de 1965 (eliminatorias mundialistas para Inglaterra-1966) cuando en el Estadio Nacional de Santiago los ‘australes’ doblegaron a Colombia por 7-2, luego de estar ganando por 7-0 hasta los minutos finales de la fase final, cuando el público pidió no hacer más anotaciones a sus propios jugadores. Los dos goles nacionales fueron obra del defensa Hermenegildo Segrera.
Con este resultado, bien vale la pena recordar una histórica frase del técnico Javier Alvarez: “Equipo que cojamos mal parado, lo goleamos…” Parece ser que hoy cogieron ‘mal parado’ al onceno del técnico Eduardo Lara.
No existe justificación alguna, para un equipo integrado en una buena proporción por jugadores fogueados en múltiples frente de la actividad profesional en nuestro medio (Colombia) y fuera de él, pierdan en forma tan apabullante, viendo pasearse al rival de uno a otro lado del campo, en una neta demostración de superioridad que hombre por hombre no es tan manifiesta.