A falta de dos jornadas del Campeonato Suramericano Sub-20, el equipo de Paraguay vio ‘resucitar’ sus esperanzas de clasificar al mundial canadiense, al derrotar a su similar de Colombia por marcador de 3-2, luego de perder parcialmente en dos ocasiones por 0-1 y 1-2. Colombia por su parte, resignó, en elevado porcentaje, su posibilidad de estar entre los mejores cuatro y consecuentemente clasificar a una instancia superior. Esta fue la tercera derrota en línea del equipo de Eduardo Lara que con bombos y platillos llegó a Paraguay, como uno de los favoritos.
Luego de 270 minutos, los ‘cafeteros’ no suman ningún punto, pero en cambio acumulan 10 goles en contra y sólo 2 a favor.
Los primeros 45 minutos del partido entre los coleros del Campeonato Suramericano Sub-20, podría decirse que fueron emotivos de principio a fin, pues ambos equipos se entregaron por entero, en procura de una victoria inaplazable en sus aspiraciones de ubicarse entre los cuatro primeros de la cita mundialista del Canadá, en este mismo año de 2007.
Luego de vivir algunas situaciones de relativo riesgo frente a los pórticos de Fernández del Paraguay y Ospina de Colombia, el equipo de Eduardo Lara, con una aptitud muy diferente a la percibida en los dos primeros partidos, comenzó a llegar con riesgo al arco guaraní, liderada tal acción por un jugador de endeble contextura física, pero gran corazón, Gilberto ‘Alcatraz’ García Jr., quien en el minuto 15 recibió de Juan Pablo Pino, sobre el sector derecho del campo y sin parar el balón, envió un pelotazo alto que capitalizó de cabeza Chalar, para doblegar, junto al vertical izquierdo, al portero Roberto Fernández.
Diez minutos más tarde, es decir a los 25, Henry Rojas, ubicado junto al vertical izquierdo del arco colombiano, sacó de la raya de gol un remate de cabeza de Nery Bareiro, cuando el cancerbero David Ospina estaba totalmente lejos de la acción. Pero pareciera ser que la zaga colombiana no superó el susto, pues 60 segundos después, un centro de Richard Salinas lo remató de primera el jugador Acuña, quien hacía dos minutos había ingresado al campo de juego. En esta acción Rojas, de Colombia, no advirtió la llegada de Acuña por el lado derecho del campo.
En el minuto 34, Gilberto García, que ubicó múltiples pelotazos de gran peligro sobre la zona penal del Paraguay, sirvió un pelotazo a ras de gramilla que no pudo controlar el portero Fernández ni tampoco Chalar, quien con el pórtico totalmente libre no estiró la pierna para concretar la más clara opción de gol de todo el partido. Una ingenuidad que a la larga pasó factura.
Para los 10 minutos finales, Paraguay se volcó sobre el arco colombiano y tomó con propiedad los hilos conductivos del partido, creando algunas situaciones de riesgo, frente a un andamiaje ‘cafetero’ que no atinó a reacomodar su contragolpe. Cuando esa presión era más evidente, Juan Pablo Pino, desde la media luna guaraní, sacó dos rivales y de violento zurdazo clavó el balón por todo el centro del arco paraguayo, para un justiciero marcador de 2-1 en beneficio de Colombia al término del tiempo inicial.
Para la fase de complemento, el técnico Eduardo Lara, seguramente cansado de advertir las decenas de oportunidades desperdiciadas por sus pupilos, en razón del excesivo y casi enfermizo dominio personal e inútil de Carlos Darwin Quintero, determinó relevarlo por John Jairo Mosquera, a decir verdad y por lo visto al menos en este Suramericano, un perfecto ‘troncazo’, quien jamás, a partir del minuto ocho, sirvió de ayuda a Juan Pablo Pino, a quien siempre buscaron sus compañeros de divisa, como fórmula providencial de gol.
Paraguay aprovechó que Colombia perdió el riesgo ofensivo que representaba Quintero (personalista a muerte y todo lo que se quiera decir) para comenzar a crear contragolpes de peligro sobre el marco de David Ospina. La yunta Quintero-Pino estaba menguada en un buen volumen. En el minuto 15, fue precisamente Pino quien perdió un balón en mitad de campo y displicentemente, pues ni siquiera intentó estorbar a su rival, advirtió el sucesivo curso de la jugada. Así pues, el balón, proyectado desde atrás, superó la cobertura defensiva de Bernal y García, circunstancia que capitalizó Edgar Benítez para doblegar con pelotazo de zurda al arquero colombiano. Un gol muy parecido al de Pino al cierre de los primeros 45 minutos.
Tres minutos más tarde, el golero Ospina salvó un nuevo remate de Benítez que ya tenía como destino la red ‘cafetera’. Otra acción ofensiva paraguaya, minuto 23, por intermedio de Montiel, la sacó al servicio de esquina el cancerbero Ospina.
Los guaraníes patentizaron su primer triunfo del campeonato en el minuto 28, cuando Montiel que había entrado en la fase final y cambió el rumbo del partido, remató cruzado para decretar la tercera y definitiva diana de los dueños de casa.
A 10 minutos del pitazo final, un tiro libre de Christian Bogado, pegó en la parte superior izquierda del arco colombiano. Los minutos finales discurrieron con un equipo colombiano intentando, con base en guapeza y no precisión, llegar hasta los predios sagrados del portero Fernández, hombre bien respaldado por un auténtico muro defensivo.
Juan Pablo Pino, al término del partido se conoció que ya es jugador del Udinese de Italia. El juego colombo-paraguayo contó con el arbitraje acertado del juez ecuatoriano Samuel Haro. Paraguay, de la mano del vituperado técnico gaucho Ernesto Mastrángelo, está ‘vivo’ y con aspiraciones en este Suramericano. La misma oportunidad que dilapidó Colombia. Quedan dos partidos: frente a Argentina y Brasil.