Un 3 de febrero de 1964, hace pues 43 años, la prensa nacional no tenía en sus ediciones noticia más importante que la gran final del Campeonato Suramericano de Fútbol categoría Sub-20, en ese tiempo identificado como Juventud de América.
A la gran final, que registró un llenó impresionantes en el estadio ‘El Campín’ de Bogotá, llegaron los equipos de Uruguay y Colombia, conjuntos orientados por Juan Carlos Ranzone y Efraín ‘Caimán’ Sánchez en dupla con Antonio Julio de la Hoz, respectivamente.
Con un simple empate, Colombia era campeón del evento, certamen al cual volvía después de una ausencia de diez años. Los primeros 25 minutos de juego evidenciaron un mayor dominio del equipo colombiano, pese a lo cual a los 27 minutos el equipo ‘Charrúa’ se puso en ventaja por acción del jugador Enrique Alfano, un pibe identificado con el número 10 y por aquel entonces estudiante de 3º. año de Medicina. El esfuerzo del golero colombiano León Reyes, fue inútil.
En la fase final, minuto 18, un potente remate del artillero Hernando Piñeros escapó al control del portero uruguayo Eduardo García, quien con gran sutileza sacó con la mano izquierda el balón, luego de trasponer por centímetros la raya de gol.
El árbitro peruano Rodolfo Pérez Osorio, muy lejos de la jugada motivo de la posterior polémica nacional por varios días, buscó apoyó en el juez de línea argentino Miguel A. Comesaña, quien textualmente le dijo: “Pero cheee… vos no podés dar ese gol”.
Durante varios días, diversas tomas gráficas trataron de mostrar evidencias irrefutables del gol colombiano, que era precisamente el pasaporte al título. Indudablemente uno de los goles más polémicos en la historia del balompié colombiano, junto con el de Máximo ‘Vides’ Mosquera, al Independiente Santa Fé en Bogotá, en la época del ‘eldorado’.
Arquero suplente de Uruguay, hace 43 años, fue el posteriormente famoso Ladislao Mazurkiewics, un muchacho de 18 años, hijo de padre polaco y madre española. Mazurkiewics en el ocaso de su carrera prestó sus servicios a América de Cali.