El colega Iván Mejía Alvarez en su habitual columna ‘Hablemos Claro’ dice, entre otras cosas, sobre el partido internacional amistoso del pasado miércoles entre Colombia y Uruguay, que terminó con triunfo de los ‘Charrúas’ por marcador de 3-1:
Con sólo cuatro sesiones de trabajo para algunos y apenas un simple reconocimiento visual para otros, pretender que el ‘rejuntado’ de jugadores que llevó a la festiva y simpática Cúcuta luciera como un colectivo, era imposible...
Y agrega más adelante
No hay tiempo de trabajo real, no existen días para mecanizar movimientos, para hacer repetitiva la táctica, para lograr resultados en la pelota quieta, para conseguir efectos en la implantación de los mecanismos dinámicos, que hacen de la reunión de unos jugadores de fútbol, un equipo de fútbol.
Y concluye:
Así estamos cruditos, lejos de tener un equipo, sin tiempo para trabajar, sin poder implementar el ‘chip’ táctico que pretende Pinto, con pocos partidos de preparación, supeditados a que nos hagan el favor de prestarnos los jugadores...
Y podríamos agregar que esta será la constante en el desarrollo de toda la fase eliminatoria de Copa Mundo, que a decir verdad es lo que más interesa a los aficionados colombianos, muy por encima de la misma Copa América, termómetro de valoración para saber ‘qué agua nos moja’.

Mientras las eliminatorias mundialistas sigan siendo para este continente un tedioso y prolongado ‘Campeonato Suramericano de Mayores’ a dos obligatorias vueltas, cada partido, con recesos de cuatro, cinco o más semanas entre uno y otro, necesariamente seguirá siendo un compromiso de mucha trascendencia a jugarse con un ‘recogido’ de última hora, en el cual la buena voluntad que pongan en el campo de juego los convocados, tratará en parte de solventar la falta de ‘intimidad futbolística’ que se logra sólo cuando hay un tiempo adecuado y sin angustias, de afinación de condiciones. Frente a tal situación no hay Pinto que valga. De golpe se logra un ‘chepazo’, los panegíricos aflorarán por doquier y a la primera derrota se comenzarán a sacar los trapitos al sol. Ojalá no acontezca cosa parecida.