Edson Arantes do Nascimento, el fantasmagórico ‘Pelé’, llegó al
Mundial de 1966 en Inglaterra con la experiencia de dos ediciones de la Copa del Mundo,
Suecia 58 y
Chile 62, este último la mayor parte desde el banco, por lesión. Lo hizo a escasos cuatro meses de cumplir 26 años de edad, pues había nacido en octubre de 1940.
En este aspecto -y también en lo futbolístico- guarda semejanza con Ronaldo de Assís Moreira, el gran Ronaldinho Gaucho, quien el pasado 21 de marzo cumplió 26 años de vida e igualmente ostenta el título de campeón mundial desde el torneo de
Korea-Japón de 2002.
La genial habilidad de ‘Pelé’, especialmente en la Copa Mundo de cuatro décadas atrás, se masacró con base en el juego fuerte, violento, mal intencionado que no fue oportunamente reprimido por los árbitros en los respectivos partidos en los cuales actuó Brasil, cuya línea ofensiva se integró, fundamentalmente, con ‘Garrincha’, ‘Tostao’ -otra víctima de juego sucio-, el propio ‘Pelé’ y Jairzinho.
En el partido que Brasil perdió frente a Hungría no pudo actuar ‘Pelé’ por el juego fuerte experimentado en el primer partido contra Bulgaria, siendo sustituido por Alcindo. Retornó al campo para el compromiso frente a Portugal y también recibió un trato fuerte.
Ojalá Ronaldinho Gaucho, quizás el jugador más hábil de todos los presentes en Alemania 2006, no corra igual suerte en la fase inicial, Grupo ‘F’, frente a rivales como Croacia, que llegó invicto en las eliminatorias, Australia que lo hizo por repechaje contra Uruguay y Japón.
Los árbitros tienen el deber de proteger a los jugadores hábiles, a quienes brindan el verdadero espectáculo.