Pocos días antes de comenzar el Mundial de 2006, celebró un cumpleaños muy significativo el otrora genial jugador argentino, nacionalizado español, Alfredo Stéfano D’Stéfano Laulhe.
Después de superar serios quebrantos de salud, que hicieron temer al mundo social y deportivo de todo el orbe por un desenlace fatal, conmemoró 80 años de vida el pasado domingo 4 de junio. Como quien dice un hombre contemporáneo con figuras como su compatriota
Amadeo Carrizo y el colombiano
Efraín ‘El Caimán’ Sánchez, estos últimos porteros de brillante trayectoria en Argentina y Colombia.
Hijo de un hacendado del mismo nombre y de Eulalia Elena Laulhe, su comienzo oficial en el balompié se remonta al año de 1943, en la cuarta división del River Plate. Dos años más tarde subió a la categoría profesional, en reemplazo de Juan Carlos Muñoz, uno de los fantásticos cinco artilleros que en su momento estructuraron la famosa ‘Maquinita’ del River, complementada por José Manuel ‘El Charro’ Moreno, Adolfo Pedernera, Angel Labruna y Félix Loustau.
De sus excepcionales condiciones como jugador conocieron equipos como el ya citado River Plate, Huracán, nuevamente River, Millonarios, Real Madrid y Español.
El gran salto de D’Stéfano al balompié de Europa se gestó cuando hacía parte del equipo ‘Embajador’ colombiano que se desplazó al viejo mundo con motivo de las Bodas de Plata del Real Madrid. Millonarios derrotó al Real por 4-2 y desde ese momento los directivos del cuadro ibérico quedaron maravillados por el juego del gaucho.
Ese genial jugador, que la magia de la televisión no pudo dar a conocer a todo el planeta en su etapa de gloria, sigue siendo figura esencial del Real Madrid y del fútbol mundial, porque pocos como él, caballeroso y deportista integral. Ochenta años bien vividos.
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