El jueves 6 de febrero de 1958, el equipo Manchester United, el mejor equipo inglés después de la II Guerra Mundial, hizo escala en el aeropuerto alemán de Münich, a su regreso de Belgrado, donde pocas horas antes había eliminado de los Cuartos de Final de la famosa Copa de Europa de Campeones de Liga al prestigioso Estrella Roja.
La escala técnica duró aproximadamente media hora, mientras en el exterior nevaba copiosamente. El vuelo siguió la ruta prevista y quince minutos más tarde aconteció una de las tragedias deportivas más grandes del siglo: el avión en que regresaba el Manchester se estrelló cerca de la cabecera de la pista y perdieron la vida 22 personas, entre ellas ocho jugadores del equipo, el preparador físico y dos dirigentes.
A ese accidente terribles sobrevivió el excepcional jugador Bobby Charlton, seis años más tarde, en 1966, pieza clase de Inglaterra para la obtención de la Copa Mundo en el estadio de Wembley. Charlton, con 21 años de edad, sufrió un terrible impacto psicológico y en pocas semanas perdió casi todo el cabello.
Esa tragedia embargó de luto el Mundial de 1958, máxime que se realizó en un país europeo, Suecia. Inglaterra perdió con Rusia el desempate por el segundo lugar del Grupo eliminatorio número cuatro, por marcador de 0 -1.