arcotriunfal.com | Un Portal a la Historia del Deporte

Inicio|Disciplinas Deportivas|Béisbol|Crónicas|Jackie Robinson ¡inolvidable!
Un 15 de abril de 1947

Jackie Robinson ¡inolvidable!

El primer pelotero afroamericano que jugó en la Gran Carpa
Jackie Róbinson

Jackie Róbinson

Cuando aquel 15 de abril de 1947, Jackie Róbinson salió al campo con el uniforme de los Dodgers de Brooklyn, para ocupar la primera almohadilla sobre el terreno de juego, en partido contra los Bravos de Boston, nadie se imaginó que a partir de ese momento, la historia del béisbol de las Grandes Ligas se partía en dos: el antes de Jackie, y el después de Róbinson.

Simplemente había ocurrido un hecho histórico, algo que quedó para siempre sembrado en los anales del Béisbol Organizado: se rompía la barrera racista en las mayores, con la presencia del primer pelotero afro-americano jugando en la Gran Carpa.

Pocos recuerdan por cierto, que fue el gerente general de los Dodgers, Branch Rickey, el hombre que se había empecinado en que jugadores de color pudieran llegar a las mayores, lograra su cometido, luego de una larga disputa que sostuvo con el entonces Comisionado de las Grandes Ligas, Kennesaw Landis, quien se opuso a dicha decisión por aquella época, y quien la tuvo firme mientras permaneció en el poder. Murió en 1944, cuando todavía la pelota organizada mantenía intacta la nómina con jugadores blancos.

Tampoco nunca se supo hasta donde llegaban las controversias o incidentes internos entre Rickey y Walter O'Malley, el propietario de los Dodgers, que en algunas ocasiones parecía inclinado en aceptar la presencia de los jugadores de color en el béisbol, y en otras, no ofrecía una decisión contundente para que el hecho ocurriera.

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Rickey le venía dando vueltas en la cabeza de cómo obtener el ingreso de un jugador de color a su novena, sabiendo, como bien lo sabía, de que en las divisiones menores se cuajaban excelentes peloteros con la calidad, el talento y la capacidad de juego que exigía el béisbol de las mayores que, sin duda alguna, era rigurosa, muy competida y exigente.

Probablemente Jackie Róbinson hubiese pasado a un segundo plano si Silvio García, aquel guardabases cubano que hacía de las suyas en las menores de la pelota organizada, y que daba ejemplo de calidad de juego en Cuba, México y Puerto Rico, hubiera firmado para los Dodgers cuando Rickey se lo propuso, pero haciéndole las advertencias del caso, sobre la odiosa discriminación que iba a recibir, desde el mismo momento en que llegara al banco de juego de la novena, cuando sus propios compañeros de club, lo despreciarían desde ese mismo instante.

García, que había nacido en Matanzas, no se le midió a ser el primero en poner la otra mejilla para ser vapuleado por los blancos de la pelota organizada. Y Rickey, entonces, un año después, en 1946, reclutó a Jackie, que estaba jugando con los Reales de Montreal, equipo de las divsiones menores de los Dodgers, para que llegara en la primavera de 1947 a los campos de entrenamientos y luciera el número 42 en su uniforme, para luego debutar aquel 15 de abril de ese año, como el primer pelotero de color que cruzaba la barrera racista del Béisbol Organizado.

Han pasado 60 años, y desde entonces, la cosecha de jugadores de color ha venido en alza, quienes se han encargado de dejar una huella imborrable en la historia de este, el Rey de los Deportes, aun cuando el número de afro-americanos se haya aparentemente disminuido con el transcurrir de los años, pero no así el contingente de peloteros de color, porque los latinos de esa raza vienen haciendo de las suyas en la Gran Carpa desde hace años.


Si bien es cierto que en 1947 se hizo añicos el racismo en la pelota de las mayores, sea esta la oportunidad para decir que la discriminación se mantuvo hasta los años 60, cuando se trataba del trabajo en los campos de entrenamientos, porque los equipos por presiones o por causas discutibles todavía, no podían acomodar a todos sus peloteros en el mismo hotel, y tenían que conseguir alojamiento para los blancos en un sitio diferente a donde tenían que instalar a los de color.

Fue, ciertamente, una época difícil para los jugadores que tanto afro-americanos como latinos de esa raza, tuvieron que padecer durante más de tres lustros hasta cuando en la Florida también se rompió la barrera de la convivencia entre unos y otros en las mismas dependencias, vehículos y restaurantes, algo que no fue por cierto nada fácilmente de superar.

Jackie Róbinson es hoy una figura inolvidable, tanto como pelotero, como persona, y sus iniciativas todas viven como parte de una leyenda que sigue presente en las diferentes manifestaciones cívicas, culturales, políticas y deportivas en los Estados Unidos. Detrás de él, surgieron figuras que vuelven a la mente de los aficionados del mundo beisbolero, que forman el núcleo de esa raza, como Hank Aaron, Willie Mays, Don Newcombe, Roberto Clemente, Rod Carew, Tony Oliva, Frank Róbinson, Juan Marichal, Orlando Cepeda, los hermanos Felipe, Mateo y Jesús Rojas Alou, Willie McCovey, Bob Gibson, y paremos de contar por hoy.

Retirado el número 42 de los uniformes de los Dodgers y del resto de las novenas, el mismo que durante 10 años usó Jackie Róbinson con la novena, cuando se cumplió el medio siglo del rompimiento de la barrera racial en el béisbol de Estados Unidos, el hijo epónimo de Cairo, Georgia, en donde había nacido el 31 de enero de 1919, falleció a los 53 años, un 24 de octubre de 1972 en Samford, Connecticut, luego de haberse retirado de la actividad beisbolera en 1956, en cuya década dejó marcas y actuaciones que lo elevaron, muy pronto, al Salón de la Fama en Cooperstown.

Un sólo número 42 permanece activo en el uniforme de un pelotero de las mayores, lo usa el formidable relevista panameño Mariano Rivera, orgullo de los latinoamericanos en las Grandes Ligas, quien una vez concluya su carrera con los Yanquis de Nueva York, colgará el último bombacho con los números que por siempre harán recordar a Jackie Róbinson.


Fue en 1962 cuando Jackie ocupó un nicho entre los inmortales del béisbol, al compilar seis participaciones en Juego de Estrellas de la Liga Nacional; Jugador Novato del Año en su circuito en 1947; Jugador Más Valioso de la Nacional en 1949; Campeón de Bateo en 1949 y seis participaciones en Series Mundiales con los Dodgers, su equipo de siempre.

Durante esa década, Jackie, con sus 5 pies y 11 pulgadas de estatura y sus 200 libras promedio de peso, registró su actuación con participación en 1.382 partidos jugados; 4.877 turnos al bate, 1.518 imparables conectados, incluyendo 273 dobletes, 54 triples y 137 cuadrangulares, para un promedio de por vida de 311; produjo 734 carreras impulsadas y 947 anotadas; recibió 740 bases por bolas y apenas fue ponchado en 291 ocasiones; mientras que a la defensiva, en esas 10 temporadas, sumó apenas 117 errores, luego de defender la segunda base en 748 encuentros, pero desempeñándose en las otras posiciones del cuadro interior y en algunas otras oportunidades, en los bosques, con promedio de menos de 12 errores por año, en todos los desafíos.

En las seis Series mundiales en donde intervino, Jackie participó en 38 encuentros, con 137 turnos al bate, despachando 32 inatrapables, en los cuales se le suman 7 dobles, 1 triple y 2 jonrones, para 234 de promedio ofensivo; con 12 carreras impulsadas y 22 anotadas; 21 base por bolas negociadas y 14 ponches recibidos.

Mejor no pudo ser para la época su actuación como pelotero. Pero inolvidable resultó ser la gesta que lo catapultó a la gloria y a la inmortalidad, porque luego de jugador de las Grandes Ligas, emprendió jornadas cívicas, deportivas y políticas, en defensa de los derechos civiles de la gente de su raza, cuya permanencia lo hacen sempiterno en memoria de todos, de blancos y de la gente de color.
Antonio Andraus Burgos, 16 de abril de 2007

Comentarios

Nombre:
E-mail:
Ciudad:
País:
Comentario y/o aporte:
Por favor escriba el código de seguridad:
Este código nos permite bloquear el ingreso de mensajes automáticos.
Portal desarrollado por Carlos Andrés Carvajal y Juan Manuel Hernández
Redacción y dirección Tobías Carvajal Crespo
Todos los derechos reservados 2004 - 2011 © Tobías Carvajal 2012
Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización.
571rht21