Javier Alvarez, técnico colombiano nacido el 14 de abril de 1958, formado en las categorías inferiores del Deportivo Independiente Medellín, ‘hizo noticia’ cuando en alguna oportunidad manifestó, palabras más, palabras menos que: "...el día que nos enfrentemos a algún equipo mal parado, lo goleamos."
Pues bien, esa sentencia es válida para todos los equipos del mundo, así sea el mismísimo campeón mundial. Y pruebas al canto: después de lograr Brasil el bi-campeonato mundial en Santiago de Chile en 1962, a comienzos del año siguiente inició una extensa correría por varios países de Europa. El miércoles 24 de abril de 1963 jugó en Bruselas contra el seleccionado nacional de Bélgica.
Los casi invencibles brasileños se presentaron con una nómina que incluía al portero Gilmar dos Santos Neves, Nilton Santos, Claudio, Zito, Mauro, Altair, Dorval, Mengalvio, el célebre Quarentinha, Amarildo y Zagalo. Un equipo digno de cualquier final de Copa Mundo.
Este equipo fue ‘paseado’ por el representativo de Bélgica, que a los 20 minutos de la fase inicial ya ganaba ampliamente por anotación de 4-0, dianas de León Semmeling en dos ocasiones y Pierre Van-Himst, en igual número de oportunidades. Una afrenta mayúscula para los mejores jugadores del mundo.
Brasil concretó el gol del honor poco antes de concluir la fase inicial, gracias a un remate bajo de Quarentinha.
La goleada se acrecentó para Bélgica en el minuto 14 del período final, cuando Stockmans, con remate de zurda, superó una vez más al cancerbero Gilmar. Brasil inquietó muy poco al golero Nicolay, quien respondió a remates potentes de Quarentinha y Zito.
Después de dos años, la noche del 2 de junio de 1965, los dos seleccionados volvieron a encontrarse, esta vez en el monumental estadio de ‘Maracaná’, en Río de Janeiro, ante más de cien mil espectadores, quienes en dejaron en taquilla un equivalente a noventa mil dólares de hace 42 años. Después de una paridad a cero goles en la fase final, Brasil apabulló al onceno europeo en la parte final con cinco goles. Tres fueron obra de ‘Pelé’, a los 4, 17 y 23 minutos, mientras las dos restantes fueron gestión de Flavio a los 30 y Rinaldo a diez minutos del pitazo definitivo.
Esta vez el equipo ‘mal parado’ fue, sin duda alguna, el seleccionado de Bélgica.