El domingo 1º. de mayo de 1994, el automovilismo mundial recibió uno de los más duros golpes emocionales de las últimas décadas: en la pequeña República de San Marino, en la pista del autódromo de Imola perecieron los volantes
Ayrton Senna del Brasil y el novato austríaco Roland Ratzenberger, el primero de 34 años de edad y el segundo de 24. La fama del tri-campeón brasileño ha eclipsado durante todos estos trece (13) años, la trágica muerte de su compañero de la velocidad.
Senna fue declarado muerto cuatro horas después de que su bólido se estrelló contra un muro de concreto, cuando corría a una velocidad superior a 300 kilómetros por hora. El día anterior, en pruebas de clasificación había fallecido el austríaco Roland Ratzengerger.
El trágico accidente se produjo en la curva Tamburello, la misma en la cual en 1987 se estrelló el también piloto brasileño Nelson Piquet. El fantástico Senna lideraba el trágico circuito, al comento del accidente, escoltado por el alemán Michael Schumacher. Los servicios de socorro tardaron varios minutos en extraer a Senna del habitáculo de su Fórmula-1.
Un primer informe médico dictaminó fuertes hemorragias, dificultades respiratorias y fracturas múltiples en el cráneo.
Ayrton Senna había nacido el 21 de marzo de 1960 en Sao Paulo (habría cumplido recientemente 47 años de vida). Hizo su estreno en la Fórmula-1 en el Gran Premio de Brasil del año 1984, cuando el título final fue para el austríaco Niki Lauda, quien en esa ocasión ganó su tercer y último título. Su primer triunfo mundial en la máxima categoría del automovilismo fue en 1988 a bordo de un McLaren MP-4/4 Honda Turbo. Posteriormente, en 1990 y 1991 subió a los más alto del podio final, siempre al comando de un Mc-Laren Honda.
Su muerte causó gran impacto en todos los círculos deportivos del mundo y una auténtica conmoción nacional en todo el territorio de Brasil.