Zolder, Bélgica, el domingo 8 de mayo de 1982, fue escenario de uno de los más trágicos accidentes en la historia de la famosa Fórmula-1. En cumplimiento de las pruebas de clasificación para el Gran Premio de Bélgica, pereció el piloto franco-canadiense Gilles Villenueve, un audaz piloto que había llegado a la máxima categoría del automovilismo en 1977 y había tomado parte en un total de 67 pruebas. Ingresó a la escudería Ferrari en el citado año 77 y ganó seis carreras, logrando el segundo puesto en el campeonato de pilotos de 1979, escoltando al sudafricano Jody Scheckter, quien alcanzó el título a bordo del Ferrari 3-12 T4.
El accidente se produjo al tratar de mejorar su posición en la clasificación, cuando precisamente ocupaba la 8ª. y faltaban pocos minutos para concluir la sesión. Villenueve golpeó con la rueda delantera de su Ferrari Turbo a la llanta trasera del March guiado por el piloto alemán Jochen Mass. El Ferrari que corría a unos 245 kilómetros por hora, salió volando y tocó al piso luego de varias vueltas. En una de ellas el asiento se desprendió de la estructura del carro y con Villenueve asegurado a él, cayó unos 20 metros más adelante, estrellándose contra una de las cercas de protección del autódromo, en la curva Terlamen.
A pesar de la inmediata atención médica que recibió, fue imposible salvarle la vida. “Sufrió la fractura de las vértebras cervicales, pero el encefalograma seguía registrando positivamente cuando llegó a la clínica”, manifestó el director de la pista, Maurice Bellen.
El accidente, como era lógico, hizo perder interés por completo al resto de la sesión de clasificación, en la cual los Renault-Turbo volvieron a ocupar los primeros puestos en la grilla de partida.