Que nadie nos salga ahora con el cuento que la temporada de las Grandes Ligas, en lo que concierne a sus resultados en el mes de abril, estaban dentro de los cálculos normales y de las expectativas que genere cada comienzo de temporada.
Una cosa es pensar que los lanzadores tienen cierta ventaja sobre los bateadores al iniciarse cada campaña, y otra muy distinta, que los resultados dados, por lo menos en lo que corresponde a dos sectores de las mayores, hacen parte de los pronósticos que desde la inauguración de la competencia estaba dentro de lo posible.
Ese cuento se lo echan a otro. Lo de los Yanquis de Nueva York, en la división Este de la Liga Americana, concluyendo el primer mes en la última posición de su zona; y lo de los Cerveceros de Milwaukee, en la división Central de la Liga Nacional, que terminaran comandando las acciones, por encima de los clubes que, desde antes de que concluyeran los juegos de exhibición, se daban como favoritos para encabezar el sector, no estaba en la cuenta de nadie.
Para los Yanquis ciertamente el comienzo no fue lo mejor y sus descalabros, que tienen como ecuación resistente el abrir la campaña con un ‘’hospital’’ ambulante, con la presencia de varias de sus estrellas en la lista de lesionados, tampoco se podía venir a menos de la noche a la mañana.
Ser los coleros de la división, estando los Medias Rojas a la cabeza – club que a propósito les propinó más de un revés apenas calentándose los aficionados de Boston y Nueva York -, está doliéndole a más de uno, y por supuesto, a los propios jugadores, y miembros de la organización, cuya cabeza visible, George Steinbrenner, ha soltado la lengua diciendo que no se compadece las cualidades y calidades de sus peloteros, con los resultados arrojados sobre el terreno de juego.
Empero, le dio su voz de respaldo al estratega general, Joe Torre, quien ciertamente, no tiene la culpa de la debacle de este mes de abril de 2007 para los Mulos, como claramente lo ha manifestado el capitán de la novena, el paracortos Jeter Derek: ‘’Joe no juega, nosotros somos los responsables de las derrotas y punto’’.
Las cosas no les han resultado a los Yanquis y eso no estaba en ningún guión. Y por supuesto, mucho menos que las lesiones hicieran su agosto en el mes de abril, cuando se esperaba una buena cosecha de triunfos con los formatos diseñados para buscar este año, la conquista de la Serie Mundial, esquiva para ellos desde el 2000.
Con 9 victorias y 14 derrotas concluyeron los Yanquis las acciones del mes, y 8 de las 14 derrotas como resultado de sus últimas 10 presentaciones sobre el campo de juego. Y la división, en manos de sus archirivales de siempre, los Medias Rojas de Boston, que compilaron 16 triunfos y 8 derrotas.
En la división Central, las cosas transcurrieron dentro de lo normal del nuevo circuito, con los Indios de Cleveland, los Mellizos de Minnesota y los Tigres de Detroit, dándose garrote por todos lados en procura de no ceder mucho terreno desde el comienzo; mientras que los Angelinos de California agarran desde el arranque el liderato de su zona, tal como había sido previsto.
Pero si por la Liga Americana llueve, por la Nacional no escampa. Pero en este caso, la cosa es al revés. Nadie daba mucho valor a los Cerveceros de Milwaukee para la campaña y por el inicio que ha tenido, por lo menos tiene los ribetes de que va a ser un equipo batallador aun cuando no tenga la suficiente fortaleza como para pensar que pueden ir a la postemporada. Pero de todo se da en el béisbol.
Los Cerveceros están marcando la primera posición al concluir abril, en el sector Central de la Liga Nacional, superando a todos sus rivales, incluyendo a los favoritos Astros de Houston y Cachorros de Chicago, porque los Cardenales de San Luis, a pesar de ser los actuales campeones de la Serie Mundial, no obtuvieron en la primavera los pronósticos que le favorecieran para estar como gran finalista, aun cuando todo está muy biche en la temporada para decir de esta agua no beberé.
Los Piratas de Pittsburgh y los Rojos de Cincinnati escoltan a los Cerveceros, por lo que se presume que habrá una lucha sin cuartel en este sector del viejo circuito, dado el aparente equilibrio que hay entre todas las novenas, porque los Astros, los Cachorros y los Cardenales no se pueden desechar de la noche a la mañana. No lo pongan en duda.
En el Este de la Nacional, los Mets de Nueva York y los temibles de siempre, los Bravos de Atlanta, viene ofreciendo la resistencia y el empuje que se esperaba de ellos, seguidos por unos Marlins de la Florida que han mostrado una garra que no se les apreciaba en la nómina ni en la fase de entrenamientos, como un tercero en discordia.
Los otros dos del circuito, los Filis de Filadelfia y los Nacionales de Washington, pueden ofrecer alguna resistencia pero no tanto como para esperar que puedan llegar a la postemporada.
Y en la división Oeste del viejo circuito, Los Diamantes de Arizona se encumbraron en la primera casilla, seguidos muy de cerca por los Dodgers de Los Angeles, los favoritos para conquistar el banderín; y luego aparecen los Gigantes de San Francisco, y los Padres de San Diego, mientras que los Rockies de Colorado están en el frío sótano.
Si algo bueno tiene el béisbol, como tantas veces lo hemos dicho, es que nadie sabe que va a pasar en un partido y mucho menos en 162 desafíos – 81 en calidad de equipo visitante y otros 81 jugando en casa -, que deben cumplir en el calendario regular de la competencia de las Grandes Ligas.
Por ahora, abril resultó un mes lleno de expectativas, con mareas altas y bajas, pero en el fondo, con la proyección de que la temporada puede resultar tan entretenida y competida como en muy pocas ocasiones ha ocurrido en lo que va del nuevo siglo de la pelota organizada.