¿Quién no recuerda, por vivencia directa o por relato de los mayores, la década del cincuenta, cuando la denominada época futbolística de ‘eldorado’ hizo historia en Colombia y buena parte del mundo?
Por aquellos días llegaron al país excepcionales exponentes del balompié, oriundos, principalmente, de Argentina, Uruguay, Paraguay y Perú.
A los modestos estadios concurrió la afición vestida de gala para ver desfilar por la gramilla a jugadores, todavía hoy, sencillamente inolvidable. La alegría irradiaba por todas partes y la emoción cundía por doquier. En medio de esa gran atmósfera deportiva llegó a Colombia un joven profesional, auténtica figura del fútbol: Camilo Rodolfo Cervino Espósito.
En el ambiente nacional se sabía de la existencia de Camilo Cervino desde tiempo atrás, pues hizo parte del seleccionado nacional de Argentina, que en la Copa América de 1947, superó en Guayaquil a Colombia por 6-0. Era el equipo gaucho de Julio Cozzi,
Néstor Raúl Rossi, Mario Fernández y Alfredo D’Stéfano, quienes al igual que Cervino, posteriormente se vincularon al medio nacional. Ese onceno argentino alcanzó el título con sobrados méritos.
A Camilo Rodolfo Cervino, jugador profesional a la temprana edad de 17 años, le correspondió el honor de anotar el primer gol al legendario portero argentino
Amadeo Carrizo, quizás el mejor en la historia del balompié rioplatense. Aconteció en un juego entre Independiente -el equipo de Cervino en su patria- y el River Plate. Esa tarde ganó el River por anotación de 2-1. Ocho días más tarde, en partido frente al San Lorenzo de Almagro, René Alejandro Pontoni (fue figura en Santa Fé) le marcó el segundo tanto.
Vale la pena anotar que antes de venir al fútbol colombiano, la prestancia futbolística de Camilo Cervino era de tanta alcurnia, que Independiente recibió una tentadora oferta del equipo italiano Torino, para lograr su transferencia. Torino, que había perdido en 1949 a la totalidad de su jugadores en el espantoso accidente aéreo contra la Basílica de Superga, muy cerca de Turín, finalmente no llegó a un acuerdo económico con los ‘Rojos de Avellaneda’.
En vista de lo anterior, Camilo Cervino, aquel niño oriundo del barrio San Telmo de Buenos Aires, vinculado al fútbol por el técnico Oringer, para jugar al lado de figuras como Vicente de la Matta, Arsenio Pastor Erico, Antonio Sastre, etc., llegó a las toldas del Deportivo Cali, gracias a los buenos oficios del mecenas de la institución, el industrial vallecaucano Carlos Sarmiento Lora, el mismo que un año antes había cifrado todas sus esperanzas de un título con la trilogía central peruana del famoso ‘Rodillo Negro’.
A comienzos del año 1950 llegaron a Cali, al viejo terminal aéreo de ‘El Guabito’ -hoy Cavasa- los jugadores Oscar Sastre, Fernando Walter y Camilo Cervino. El estreno de Camilo Cervino, con una ‘carta de presentación’ de 68 goles en las temporadas argentinas de 1946, 47, 48 y 49, se cumplió el domingo 5 de marzo, frente al Atlético Junior de Barranquilla, juego de la 2ª. fecha, I Vuelta de aquel torneo. Ganó el Cali, jugando bajo la orientación técnica del argentino Carlos Peucelle, por anotación de 3-1.
La primera vinculación de Cervino al Deportivo Cali se extendió por lapso de cinco años (1950 a 1954, inclusive). Posteriormente hizo parte del equipo verdiblanco en 1959, año de la reaparición del equipo y luego en la temporada 1961-62. Jugó con la divisa ‘Azucarera’ un total de 166 partidos y marcó 72 goles. Hacia el año de 1954, cuando el equipo afrontó una difícil situación económica, ofreció su colaboración como entrenador, gesto noble que la institución caleña siempre ha tenido muy presente.
Junto con Oscar Sastre, Valeriano López, Fernando Walter y Antonio ‘El Conejo’ Vilariño, destrozó la zaga del invicto líder del torneo, Millonarios, el domingo 21 de mayo de 1950, en el viejo estadio ‘Pascual Guerrero’. Camilo anotó el quinto de los seis goles con los cuales Deportivo Cali ‘bautizó’ al sensacional portero Julio Cozzi, quien aquella tarde se presentaba por primera vez ante los aficionados del Valle del Cauca. Cervino y Cozzi habían sido compañeros en el equipo argentino de 1947. Millonarios, en un partido amistoso jugado en el estadio ‘El Campín’ el 21 de diciembre de 1952, vengó aquella afrenta y goleó al Cali por 6-1. El gol del honor verdiblanco fue obra de Camilo Cervino, de tiro penal.
A nivel de campeonato oficial la ‘venganza’ de ‘Los Embajadores’ se patentizó el domingo 27 de mayo de 1962, en Bogotá. Esa tarde Millonarios triunfó por marcador de 7-0. En la punta derecha del Cali actuó Camilo Cervino, único ‘sobreviviente’ de las goleadas 6-1 y 1-6 de comienzos de la década del cincuenta.
A raíz del Pacto de Lima, hecho efectivo hacia el año de 1954, Camilo Rodolfo Cervino regresó a su tierra natal, dejando un grato e imborrable recuerdo entre los aficionados de todo el país. Retornó fugazmente a Colombia a comienzos de 1957, haciendo parte de su amado Independiente de Avellaneda, para jugar algunos partidos amistosos, entre ellos uno frente a la famosa Selección Valle del húngaro Jorge Orth. En las filas de los ‘Rojos de Avellaneda’ de hace 50 años estaban, entre otros además de Camilo Rodolfo, el mítico portero Julio Cozzi, y jugadores de campo como José Varacka, el sensacional marcador de punta Arcángel Brittos y Jorge Mousegne, los tres últimos vinculados, ya en la década del sesenta, al balompié de nuestros lares. Cozzi era bien conocido en el medio nacional, pues había hecho su primera presentación el 19 de marzo del 50, frente al extinguido Boca Junior, en el estadio ‘El Campín’.
Después de hacer parte del Deportivo Cali, luego de su reaparición en febrero de 1959, las condiciones físicas de Cervino estaban intactas. Equipos como Millonarios e Independiente Medellín, para citar dos equipos poderosos de la época, siempre requerían de sus servicios, como refuerzo, para partidos internacionales de jerarquía. Así por ejemplo, cuando Millonarios enfrentó por última vez, hasta la fecha, al poderoso Real Madrid de España en Bogotá, Cervino hizo parte de la nómina ‘embajadora’. Esa tarde el equipo ibérico de Puskas, D’Stéfano, ‘Pibe’ Rial y Gento, igualó uno a uno con los campeones de Colombia.

Para 1960, Camilo Rodolfo Cervino se vistió de rojo. Pasó de las toldas verdiblancas al campamento de los ‘Diablos Rojos’, al mando de su compatriota y amigo, el ‘Maetsro’ Adolfo Pedernera. América, por primera vez en su largo historial fue sub-campeón profesional de Colombia. Cervino, con su juego veloz, de picardía, de habilidad, contribuyó a ese éxito. En el América, versión 1960, jugó al lado de sus compañeros en Independiente, el zaguero central Jorge Mousegne y el marca-punta Arcángel Brittos.
Luego de una breve instancia en el Deportivo Cali (1961-62) Camilo Rodolfo retornó al América. Una de sus tardes más gloriosas fue el 15 de noviembre de 1964. En el estadio ‘Pascual Guerrero’ el equipo púrpura superó a los ‘Cardenales’ por anotación de 4-1. Todas las anotaciones fueron de Cervino, la primera a los 37 minutos de la fase inicial y las tres restantes en el tiempo de complemento. A los 37 años y medio, un ejemplo de pundonor y responsabilidad para con su divisa.
Aquella tarde desfiló por la pista atlética del estadio, en un carro descubierto, minutos antes del partido, la caleña Martha Cecilia Calero Córdoba, quien regresaba de Cartagena, luego de coronarse Señorita Colombia, versión 1964.
‘Como no hay peor cuña que la del mismo palo’, por cosas del deporte, del fútbol, le correspondió a Camilo Cervino la tarde del domingo 19 de diciembre de 1965, anotar el primer gol al Deportivo Cali, ya como campeón de Colombia. Lo concretó frente al portero Isidro Olmos en el arco norte, vertical izquierdo, del estadio de Cali.
Ganó América por 2-1. El saque de honor en aquel partido estuvo a cargo de Carmen Elisa ‘La Muñeca’ Arango, mujer emblema del Deportivo Cali cuando Cervino llegó a Colombia. A su lado estaba don Carlos Sarmiento Lora.
Poco tiempo después, en abril de 1966, las directivas del América llamaron a ‘calificar servicio’ a los jugadores Saúl Araújo, Hugo Varela y Camilo Rodolfo Cervino. El argentino había cumplido 39 años de edad pocos días antes. Un total de 23 años entregados al fútbol.
Camilo Rodolfo Cervino Espósito, desde la respetable cumbre de los 80 años de edad, cumplidos el pasado 21 de marzo, está plenamente vigente en la memoria de los buenos amantes del fútbol. Cuando el balompié de todas las épocas reclutó a unos cuantos hombres para la práctica de este deporte, Camilo Cervino encabezó, sin lugar a ninguna duda, la fila de los caballerosos, de los responsables, de los respetuosos con el árbitro y los rivales, de los comprometidos hasta el minuto final con su divisa.
Qué gran SEÑOR -así con mayúsculas- Camilo Rodolfo Cervino Espósito. Argentina lo vio nacer, pero Colombia, que lo acogió como ejemplar hijo, goza de su presencia.