Emulando lo hecho por el Real Madrid en el año de 1986, cuando repitió título de la UEFA, torneo creado en el año de 1955, el Sevilla de España se coronó este miércoles campeón de la versión 2007, al derrotar con lanzamientos desde el punto de tiro penal (3 por 1) al otro conjunto ibérico del Espanyol.
Los 90 minutos reglamentarios de juego concluyeron con paridad a un gol, anotaciones de Adriano para el Sevilla en el minuto 18 y Albert Riera para Espanyol en el minuto 28. El empate obligó a un tiempo adicional de 30, lapso en el cual volvió a moverse el marcador. Se puso en ventaja una vez más el Sevilla por acción de Frederic Kanouté, pero a escasos seis minutos del pitazo, ahora sí definitivo del árbitro, volvió a igualar las cifras el jugador Jónatas.
Esta absoluta igualdad de fuerzas, pese a tener el Sevilla un hombre de ventaja en el campo, pues había sido expulsado Moisés Hurtado del Espanyol, obligó a definir el título con lanzamientos desde los 12 metros. En esta instancia salió a relucir la gran capacidad del portero sevillano Andrés Palop, quien atajó los remates de Luis García, Jónatas y Marc Torrejón, para dejas las cifras definitivas en el estadio Hampden Parck de Glasgow, Escocia, en un nítido 3-1 en beneficio del onceno sevillano. Para Espanyol fue su segunda derrota en una final de la Copa UEFA.
El Sevilla Fútbol Club es una entidad deportiva fundada el 14 de octubre de 1905 y tiene como sede la ciudad española de Sevilla. Este equipo se creó a instancias del dirigente José Luis Gallego, quien fue su primer presidente. En 1934 ascendió a la primera división del balompié ibérico. En 1946 logró su primer título de la liga española en la división de privilegio y se mantuvo como gran animador de los torneos, hasta el fallecimiento de Ramón Sánchez Pizjuán, en 1956 y en cuyo honor se bautizó el estadio sede habitual del Sevilla, fundado en 1958.
Su primer gran logro se remonta al 31 de marzo de 1946, cuando al empatar a un gol con el poderoso Barcelona, acumuló 36 puntos, uno más que el onceno catalán, para llevarse el trapo campeonil.