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La batalla del Interligas

A pesar de las críticas que recibió en su inicio, ha probado ser un gran evento
A muchos les cuesta creer las bondades que para el béisbol de las Grandes Ligas fue la creación de los partidos Interligas que, desde hace más de una década, se vienen desarrollando con el apoyo grande y numeroso de la afición del Rey de los Deportes.

Y lo decimos, porque al comienzo todo fueron cuestionamientos, reproches, malas caras, de poco buen recibo, hasta cuando se vio, con graderías atestadas en casi todos los estadios, que el proyecto estaba bien encaminado y por encima de todo, que servía para darle un respiro diferente al calendario regular de juegos de la temporada regular, con clásicos que apenas podrían verse sí la Serie Mundial se hace con los equipos que entre sí, pueden enfrentarse en el Clásico de Otoño representando a las respectivas ligas.

La idea, surgida desde cuando el Comisionado de las Mayores, Bud Selig, se hizo cargo del programa, ha dado más beneficios de los que se esperaban, con boletos agotados en casi todos los escenarios de los 30 clubes que participan en la contienda y con la exigencia de la clase, talento y calidad de todos los participantes.

Por ahora la ventaja está en el patio de la Liga Americana, más por el estilo táctico-técnico que se usa y por el poder ofensivo que muestran sus novenas que por cualquiera otra cosa adicional, hasta el punto que el margen puede ser calificado como bueno hasta el momento de escribir estas líneas, mas no insuperable, cuando concluyan las acciones de los encuentros que deben efectuarse durante el calendario regular de la temporada que se está jugando.

El año pasado, para apenas citar un ejemplo, los equipos de la Liga Americana fortalecieron su ventaja al conseguir 154 victorias contra 98 derrotas, contra una marca de 135 ganados y 116 perdidos en el 2005, mientras que en el gran total de las 11 campañas en donde se han efectuado los partidos Interligas, se compila una tablilla con 1.250 triunfos de la Liga Americana contra 1.202 de la Liga Nacional.

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Los expertos creen que la diferencia, muy discutida por cierto, es que en la Nacional no hay Bateador Designado mientras que en la Americana sí existe la norma de utilizar al Bateador Designado, cuando se juega en el parque de pelota del equipo de esta liga.

La diferencia es que los bateadores de la Nacional tiene en su lanzador remotas posibilidades de ofrecer resistencia a la ofensiva, y cuando llevan a sus peloteros a la nómina con Bateador Designado jugando en diamantes de la Americana, la respuesta no es la misma que cuando en el joven circuito se utiliza a ese pelotero que ya está acostumbrado a cumplir con la tarea en la temporada regular.

Por eso hemos dicho que la diferencia es mínima pero valiosa a la hora de la verdad. No es lo mismo contar con un Jim Thome, de los Medias Blancas de Chicago, o con un Jason Giambi, de los Yanquis de Nueva York, y por qué no a David Ortiz, de los Medias Rojas de Boston, todos zurdos por cierto y para apenas citar a tres ejemplares dignos de cualquier elogio, para consumir un turno como Bateador Designado que encontrar dentro de la nómina de cada equipo de la Liga Nacional a un pelotero para que haga las veces de Bateador Designado cuando se tienen que efectuar los desafíos en el calendario del Interligas, porque prácticamente en este circuito se improvisa para hacer uso de ese pelotero en la alineación contra la experiencia y costumbre que ya tienen los de la Americana.

Y el movimiento en los torniquetes de los estadios ha sido estupendo, por decir lo menos. Cuando apenas acaba de iniciarse el calendario del Interligas del 2007, en los tres desafíos que se jugaron en el Shea Stadium, las casa de los Mets, enfrentándose a los Yanquis, la concurrencia sumó nada más y nada menos que 168.912 espectadores pagando su boleto para ver los clásicos entre las dos novenas de la Gran Manzana, el mayor registro de asistencia de las tres primeras fechas en los 15 estadios en donde hubo partidos de Interligas.

Para sustentar la crítica de que el Bateador Designado es lo que está haciendo la diferencia, las estadísticas muestran, a favor de esos comentaristas, que los lanzadores de la Liga Americana despacharon apenas 5 inatrapables en 47 turnos, dos de ellos del lanzador zurdo de los Orioles de Baltimore, Eric Bedard, para un raquítico 106 de promedio ofensivo, en los estadios de la Liga Nacional; contra 19 indiscutibles en 82 turnos para 232 de promedio ofensivo, de los Bateadores Designados utilizados por los clubes de la Liga Nacional en los estadios de la Liga Americana, en este comienzo de la campaña del 2007.

¿Y cuál es entonces la diferencia? Solamente habría que buscar la compilación de los Bateadores Designados de la Liga Americana en sus tres primeras actuaciones de esta nueva jornada de los juegos Interligas para que vean que la producción ofensiva supera de manera significante a la que hicieron los Bateadores Designados de la Liga Nacional; y la corta diferencia entre la utilización de los lanzadores como bateadores regulares por los equipos de la Americana en sus presentaciones en los estadios de la Liga Nacional, y la actuación de los lanzadores de la Nacional en sus acostumbrados turnos oficiales al bate de sus respectivas novenas.

Por eso la idea del estratega de los Dodgers de Los Angeles, Grady Little, de que se inviertan las reglas, es decir, que se utilice el Bateador Designado en los equipos de la Liga Nacional en los partidos Interdigas y que en la Americana se jugara con la regla de la Nacional, haciendo uso del lanzador en la nómina de bateadores, ‘’para que se equilibren las cargas’’, parece que se está abriendo camino.

Desde luego, será el Alto Comisionado de Béisbol el que dirá la última palabra, a menos que la Liga Nacional decida de una vez por todas, hacer uso del Bateador Designado como lo tiene la Americana desde hace ya largos años, formalidad normativa que a nosotros, particularmente, nunca ha sido de nuestro agrado.

¡Amanecerá y veremos, dijo el ciego…!
Antonio Andraus Burgos / Especial para arcotriunfal.com, 24 de mayo de 2007

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