Desde el pasado primero de abril, cuando se inauguró la temporada del béisbol de las Grandes Ligas, fueron puestas en vigencia nuevas normas que regulan y controlan las actividades de la pelota, especialmente en la Gran Carpa, que por consiguiente, tienen validez para los demás torneos rentados o aficionados de esta disciplina en el mundo.
Lo más probable es que por no haber recibido la publicidad y divulgación necesarias, los jugadores y los propios aficionados se sorprendan, cuando los árbitros, en función de su labor y en el debido y sano cumplimiento de las mismas, las apliquen y encuentren resistencias entre los seguidores del espectáculo que, ciertamente, desconocen las nuevas disposiciones.
Todo se ha concentrado en los últimos días, en la nominación de los peloteros para integrar las novenas de las Estrellas tanto de la Liga Nacional como de la Liga Americana; la expectativa que despierta cada turno al bate del dominicano Sammy Sosa, quien está a un par de ‘’vuelacercas’’ de conseguir el mágico número de 600 tablazos de circuito completo, luciendo el uniforme de los Rancheros de Texas; y de que Barry Bonds, el toletero de los Gigantes de San Francisco, supere la barrera de los 755 cuadrangulares del inmortal Hank Aaron, a lo mejor, antes de que concluya el mes de junio, para erigirse como el máximo jonronero de todos los tiempos en las Grandes Ligas. Por todas esas cosas, probablemente, se han olvidado de las nuevas normas.
Ahora, de acuerdo con las nuevas decisiones reglamentarias en la pelota organizada de los Estados Unidos, el partido suspendido por lluvia que se encontraba empatado en el episodio que sea, después de la quinta entrada, debe reiniciarse, es decir, tal como iba el compromiso, en el mismo escenario que se estaba jugando, cuya reprogramación será de acuerdo con las circunstancias y posibilidades.
En este caso de los partidos suspendidos por lluvia después del quinto que se encontraban empatados, deberán continuarse inclusive después de terminado por completo el calendario regular de compromisos de las novenas, si ello es necesario, para determinar una posición de uno cualquiera de las dos novenas o para definir el paso de uno de los dos a los juegos de postemporada, no sin antes advertir que se tiene que terminar ese encuentro aun jugándose en casa del equipo visitante, si la necesidad del mismo es imperante.
Para algunos conocedores de la materia, la medida tiene tanto de ancho como de largo. Para nosotros, es apenas lógico que en las Grandes Ligas un partido suspendido por lluvia y empatado en la pizarra después del quinto acto, debe reiniciarse en el acto y las condiciones que estaban en el desarrollo del juego, desde luego, reprogramándose en las condiciones que sea posible, mas no iniciar el compromiso de nuevo como si nada se hubiese jugado anteriormente.
De tal manera que a nosotros nos parece la medida ajustada a lo que es el béisbol como espectáculo y como deporte. Cinco episodios o más es algo que vale la pena continuar en un compromiso, no hay duda de ello. Antes, ese partido se jugaba partiendo de cero, es decir, era un nuevo desafío.
Hay otros pocos cambios que entraron en vigencia a partir de este año, como por ejemplo, cuando un pelotero patea o desfigura una base por cualquier motivo, será suspendido automáticamente con 10 fechas, lo que viene a representar un duro cambio en el castigo, pues antes esa actuación apenas servía para una simple amonestación o advertencia al jugador por parte de los árbitros.
En esta parte vale la pena resaltar que la norma endureció por completo la actitud irrespetuosa de los peloteros, pero que es un principio básico que los peloteros y el propio juego le deben a los aficionados que pagan para presenciar un espectáculo deportivo y no para ir a observar desmanes por altibajos espirituales y deportivos de los participantes en un compromiso de pelota.
Por otro lado, a los árbitros se les otorgó mayor autoridad sobre la actuación que hacen los lanzadores en sus envíos, al determinar que son ellos, los árbitros, los que tienen el derecho de formular una advertencia al serpentinero, ''cuando consideren que sus acciones en el lanzamiento no tenían la intención de alterar las características del mismo'', es decir, cuando los lanzadores se les nota la intención de no tener control sobre las ofertas que hacen contra los bateadores, evitándose con ello la manida sentencia de que ''hay que tumbar a ese bateador'' al que en todo el partido le ha estado despachando imparables.
Al mismo tiempo, le Comité de Reglas del Béisbol Organizado determinó que se impedirá a que un jugador a la defensiva pueda ingresar hasta el banco de juego de una de las novenas, para intentar atrapar un batazo fuera del terreno oficial de juego, algo que se venía haciendo ya como costumbre.
Igualmente el Comité decidió que a un bateador que corre hacia la primera base, se le permitirá salir hasta 3 pies (unos 91 centímetros aproximadamente) de la línea del corredor hacia territorio fuera del campo de juego, cuando tenga como único objetivo el tocar la primera almohadilla.
Y miren esta otra nueva norma. Un bateador perderá la posibilidad de alcanzar la primera base y se le determinará el tercer buen lanzamiento, si sale del círculo de la caja de bateo, a menos que lo haga en su intento de alcanzar la primera almohadilla.
Y esta otra. Cuando un bateador despacha un batazo que aparentemente podría ser cuadrangular que puede definir el partido, cuando haya menos de dos outs colgados en la pizarra en la novena entrada, se le permitirá recorrer las bases si el corredor que está adelante de él no continua hasta el plato, pensando en que el juego se ha terminado.
Pero aquí hay algo más importante todavía para resaltar sobre esa parte de la regla, que dice ''pero en caso de que haya dos outs cuando se inicie la jugada, el corredor que deje de recorrer las bases se convertirá en el tercer out y el cuadrangular no se tendrá en cuenta''.
Y finalmente esta modificación de las reglas. Cuando no haya corredores en circulación, el serpentinero tendrá que hacer su oferta o lanzamiento cuando mucho dentro de los 12 segundos siguientes, y el tiempo empezará a ser tomado en cuenta, desde el mismo momento en que el lanzador tenga la bola en su poder y el bateador se encuentre disponible para hacerle frente al lanzamiento.
La complementa esta última la regla con que el árbitro podrá permitir el uso de guantes multicolores a los serpentineros, cuando los mismos no resulten una distracción para el bateador, hecho que debe ser juzgado por el árbitro principal.
Con estas modificaciones, nos parece a nosotros, la calidad del espectáculo del béisbol mejora, la disciplina se hace más evidente y por supuesto, el juego de béisbol resultará más ameno y entretenido
.