Definitivamente para los tres o cuatro grandes del concierto suramericano de fútbol, el notable progreso del balompié de Ecuador, fundamentalmente, pasó a ser muy incómodo.
El hecho de haber clasificado a los dos últimos certámenes mundiales, primero de la mano de Hernán Darío ‘El Bolillo’ Gómez y luego de su paisano Luis Fernando Suárez, quitando un ‘puesto seguro’ a alguno de los ‘intocables’ de América del Sur, es asunto que no puede seguir ‘progresando’ pues a nivel mundial, Ecuador todavía no es la potencia que entidades como la FIFA necesitan en la fase final de un campeonato mundial, para lograr mejores taquillas. Porque en esta disciplina, como en muchas otras, poderoso señor es don dinero, como reza el refrán.
La máxima rectora del fútbol mundial, con el controvertido señor Joseph Blatter a la cabeza, notifica que a partir de ahora,
ningún partido entre selecciones nacionales de país, podrá efectuarse en un estadio con altitud superior a 2.500 metros sobre el nivel del mar.
La anterior determinación para no entrar en un listado geográfico de ciudades, principalmente en América, establece límite a tres equipos convocados a las eliminatorias de Copa Mundo 2010 en Sudáfrica: Bolivia, que tiene su estadio ‘Hernando Siles’ a 3.577 metros de altitud sobre el nivel del mar, Ecuador que juega en el viejo escenario del ‘Atahualpa’ erigido a 2.668 metros y Colombia con Bogotá, estadio ‘El Campín’, a 2.630 metros. La ‘Atenas Suramericana’, nombre con el cual también se identifica a la capital colombiana, es la ubicada a menor altura, de las tres implicadas en esta determinación.
Al conocerse esta determinación, ha salido a relucir el hecho de haberse jugados los Campeonatos Mundiales de 1970 y 1986 en Ciudad de México, otra capital de enorme altitud sobre el nivel del océano. Pero es preciso advertir que la capital azteca está a 2.240 metros, es decir 390 metros menos que Bogotá. Por estar por debajo de 2.500 metros, no entraría a estar dentro de las plazas ‘sancionadas’ por esta situación geográfica perpetua.
El 57º. Congreso de la FIFA ha hecho noticia mundial con esta prohibición. Una limitante que, independientemente del buen respaldo que en diversos órdenes de la ya cercana eliminatoria pueda ofrecer Bogotá, no es la plaza óptima para los partidos de Colombia, pues casi la totalidad de los integrantes del conjunto criollo, entre titulares y suplentes, actúan habitualmente en estadios con nivel de altitud mucho menor. Y jugar en Bogotá, sin el debido tiempo de acople a los 2.630 metros, no es ninguna ventaja. Los nuestros se pueden ‘ahogar’ en el mismo ambiente en el cual se piensa que pueden ‘ahogarse’ los visitantes.
Estamos a tiempo de elegir una gran plaza, que brinde al equipo nacional las mejores condiciones, pues la razón de ser futbolera nacional, en los dos años de eliminatorias, es estar en el próximo Mundial de Fútbol, sea éste en Sudáfrica o donde el señor Blatter determine a última hora.