Los dos primeros meses de la temporada del béisbol de las Grandes Ligas arroja, entre chiste y chanza, guarismos, posiciones, tableros y equipos que para muchos, algo de ello se esperaba, y para otros, pocos por cierto, está resultando lo que siempre se espera del Rey de los Deportes: cualquier cosa que suceda hace parte del juego.
Veamos lo que está ocurriendo en la Liga Nacional, al colgarse el último out de la última entrada del último juego efectuado el 31 de mayo pasado, cuando las novenas completaron los dos primeros meses del calendario en competencia.
En la división Este, los Mets de Nueva York, mantienen el control con precaria ventaja sobre los siempre temibles, luchadores, batalladores e indiscutibles dignos rivales, los Bravos de Atlanta que, en medio de todo, está saliendo con más triunfos que derrotas y que de paso, a estas alturas de la campaña, muestran la garra que les ha permitido gozar durante tres lustros, el ser campeones sectoriales de la zona.
Los Mets a pesar de todo lo que vienen padeciendo por la carencia de un segundo abridor sólido como lo es Pedro Martínez, a quien se anuncia para iniciar actividades probablemente después del Juego de Estrellas si es que no ocurre antes, ha sorteado muchas dificultades y Willie Randolph ha manejado con tino la conducción de la novena, esperando consolidarse antes de que concluya julio próximo.
Los Cerveceros de Milwaukee que no aparecían con muchos pergaminos antes de abrirse la temporada, se han adueñado de manera consistente del primer lugar en la división Central de la Liga, desplazando a los encopetados Cardenales de San Luis, cuyo comienzo de temporada no ha sido la esperada a pesar de ser los campeones de la Serie Mundial; y batallando con eficacia en el terreno de juego, frente a los temibles Cachorros de Chicago, Astros de Houston y también de los Piratas de Pittsburgh, cuya capacidad de juego ha vuelto los ojos hacia la novena que hizo grande en su época, el boricua y siempre bien recordado Roberto Clemente.

Y en la zona Oeste de la Liga Nacional, las cosas están como para alquilar balcón, con la lucha intensa y cerrada entre los Dodgers de Los Ángeles, los favoritos para ganarla; los Padres de San Diego y los Diamantes de Arizona. Las tres divisas al concluir el ajetreo de mayo se encontraban empatados en la primera casilla de la tabla, lo que deja una sensación de la clase de pelota que están jugando dichos equipos.
Que no se diga por parte de los aficionados, que ese sector del viejo circuito no está ofreciendo el espectáculo que todos esperaban, por la forma en que cada una de las divisas se armó para afrontar la campaña.
Y miremos un poco la Liga Americana.
Los Medias Rojas de Boston, sacando a relucir su poderío ofensivo en todo momento, muchas veces viniendo de atrás hacia delante y con un cuerpo de lanzadores que está dispuesto a todo, encabeza la tabla del sector Este del nuevo circuito, superando con creces a sus rivales de siempre, los Yanquis de Nueva York, sentados en el frío sótano de la zona, a 13.5 juegos del primer lugar.
A los Medias Rojas lo escoltan nada más y nada menos que los Orioles de Baltimore, por cuya divisa muy pocos daban algo a su favor antes de abrirse la jornada del 2007. Pero los Orioles están a 10 juegos de distancia de los Medias Rojas al concluir mayo, de modo que lo que está mostrando la representación de Boston es que se está comiendo el sector con gran facilidad. Lo importante es que mantenga ese ritmo, porque la cuesta apenas comienza.
En el sector central, los Indios de Cleveland, con una magnífica combinación de buen trabajo de su cuerpo de lanzadores y un oportuno bateo, está dominando la tabla, dejando ligeramente rezagados a los Tigres de Detroit, los inmensos favoritos para conquistar el banderín, a los que mantiene a la prudente distancia de 3.5 juegos de su casilla y a los Mellizos de Minnesota a media docena de desafíos de esa primera casilla.
Finalmente, en la zona Oeste de la Liga Americana, Los Angelinos de California, conservan el favoritismo y el primer lugar de su circuito, superando a los Marineros de Seattle, colocados al cierre de ese segundo mes de competencia, a 4.5 juegos del primer lugar.
Aun cuando lejos está la finalización de la campaña, anotemos por el momento que la tarjeta de invitación en la Liga Nacional, está muy disputada por los Bravos de Atlanta, los Dodgers de los Ángeles, los Padres de San Diego y los Diamantes de Arizona.
Y en la Liga Americana, esa tarjeta al finalizar mayo, está en disputa de manera cerrada y difícil de predecir por los Tigres de Detroit, los Mellizos de Minnesota, los Marineros de Seattle y los Orioles de Baltimore.
Dejemos las cosas como van, que se desarrollen dentro de los parámetros del juego, pero lo que nadie sabe por el momento es hacia dónde va la brújula de esta temporada que podría cambiar de rumbo y por lo tanto de actores, cuando las novenas hayan superado el Juego de Estrellas, que será el 10 de julio venidero, en el moderno estadio de los Gigantes de San Francisco.