Una de las instalaciones deportivas que más asombro causó con motivo de los XIX Juegos Olímpicos, celebrados en México en el año de 1968, fue el majestuoso Estadio Azteca, inaugurado oficialmente dos años antes.
Construido gracias a la iniciativa privada, esta estructura fue proyectada y realizada por los arquitectos mexicanos Pedro Ramírez y Rafael Mijares. El área edificada del estadio cubre una superficie de 61.242 metros cuadrados, y la del conjunto, incluidos los estacionamientos exteriores, 247.920 metros cuadrados.
Durante el tiempo de su construcción, hubo necesidad de extraer de esta gran extensión de terreno, más de ciento ochenta millones de toneladas de roca volcánica, producto de las erupciones con las que el volcán Xitle, en tiempo remotos, cubrió esa zona. La unidad en conjunto requirió de cuarenta y dos mil metros cúbicos de concreto, reforzado con varillas cuyo diámetro llegó a sobrepasar el brazo de un hombre. El peso total fue de más de ocho mil toneladas. En el refuerzo también se emplearon mil doscientas toneladas de acero.
El campo de competencias fue convertido en uno de los más funcionales del mundo, mediante el procedimiento de proveerlo con una eficiente red de drenaje, además de recubrir su superficie con cinco variedades de césped, que continuamente se fertiliza y se corta con maquinaria especial. Esta medida ha permitido que la cancha esté lista para ser utilizada en cualquier momento, ya que los cinco tipos de grama conforman un prado resistente a las variables condiciones climáticas y a los cambios de estaciones.
La dirección del campo de norte a sur permite que en las justas futboleras ninguno de los dos equipos lleve ventaja por acción del viento o del sol.
Ubicado sobre el lado poniente de la Calzada de Tlalpan, esto es, al sur de la Ciudad de México, cuenta con una capacidad para 100.000 espectadores, cómodamente sentados, quienes pueden evacuar todas las instalaciones en escasos 18 minutos, uno de los desalojamientos más rápidos del mundo, si se tiene en cuenta la enorme cantidad de público.
Con motivo de los primeros Juegos Olímpicos en territorio de habla hispana, el Estadio Azteca fue escenario, igualmente, del primer partido de balompié por un título de jerarquía mundial, en este caso a nivel olímpico-aficionado. Y ese honor correspondió a los seleccionados de México y Colombia que inauguraron el certamen.
Ante algo más de 50.000 personas y con un solitario gol, al minuto de juego, del jugador Estrada, México, orientado por el técnico Ignacio ‘Nacho’ Tréllez, superó a Colombia que mereció al menos la igualdad.
El primer equipo de Colombia que pisó oficialmente la cancha del Estadio Azteca, para un partido de jerarquía internacional, estuvo conformado por los siguientes hombres: Otoniel Quintana; Gabriel Hernández, Luis Eduardo ‘El Camello’ Soto, Darío López y Oscar ‘El Moño’ Muñoz; Germán ‘Burrrito’ González, Gabriel Berdugo y Joaquín Pardo; Norma Emilio ‘El Barby’ Ortiz, Alfredo Arango (Javier Tamayo) y Gustavo Santa.
En los dos partidos restantes, el combinado criollo, orientado por Edgar Barona, cayó ante Guinea por 2-3 y triunfó frente a Francia por 2-1, estos dos compromisos en el estadio Cuauthemoc de la ciudad de Puebla.
Tobías Carvajal Crespo, 11 de junio de 2006