De las polvorientas calles de su marginado barrio en San Pedro de Macorís, aquella bella zona del cibao dominicano, surgió el hoy primer pelotero latinoamericano en llegar a los 600 cuadrangulares en el béisbol de las Grandes Ligas.
Sammy Sosa, a sus 38 años, metió el estacazo de cuatro esquinas frente a una oferta del lanzador de los Cachorros de Chicago, Jason Marquis, en aquel quinto inolvidable episodio que lo recordará para siempre como un hecho histórico, una hazaña para el deporte latinoamericano; pero que él, nunca encontrará la razón de la gesta.
Jugando con los Rancheros de Texas, el equipo que lo llevó a la Gran Carpa el 16 de junio de 1989, Sosa rompió la barrera del silencio contra su nombre y las cenizas que se echaron sobre él, luego de haber sido vinculado al proceso que se adelanta por el uso de esteroides y de hormonas de crecimiento entre los jugadores de las mayores, de cuyo episodio salio indemne y sin que hasta el momento, se conozca algo que lo pueda destruir en su camino hacia la inmortalidad en Cooperstown.
Sosa recuerda con nitidez que su primer ‘’bambinazo’’ se lo dio al astro de las serpentinas, el derecho y seguro miembro del Salón de la Fama, Rogers Clemens, cuando lucía en los comienzos de su brillante carrera, el uniforme de los Medias Rojas de Boston.
Y este para sumar el número 600, contra Marquis, que lo elevó a la categoría de ser miembro del exclusivo grupo de apenas cinco toleteros de todos los tiempos en conseguir 600 o más cuadrangulares en más de un siglo de historia del Béisbol Organizado, también lo llevará para siempre en el alma, hasta cuando su cuerpo físico descanse en paz.
Por encima de él, Hank Aaron, el ébano que compiló 755 cuadrangulares en su larga carrera; Barry Bonds, que está en camino a superar ese registro, pero que al momento del tablazo de Sosa, sumaba 748 jonrones; el sempiterno Babe Ruth, con 714 cuadrangulares y el inolvidable Willie Mays, con 660 tablazos de circuito completo.
En aquellos 25 primeros partidos que jugó con los Rancheros en 1989, Sosa apenas despachó el tablazo de cuatro esquinas contra Clemens, y luego, fue canjeado a los Medias Blancas de Chicago, en donde permaneció apenas para concluir esa temporada, con 33 desafíos jugados más, y las dos temporadas siguientes, acumulando 3 jonrones en los 33 partidos restantes del 89; otros 15 en el 1990 y 10 más en el 91.
Luego se mudó de barrio y salió de los Medias Blancas para donde los Cachorros de Chicago, a jugar el en vetusto pero histórico parque de pelota Wrigley Field, en donde permaneció durante 13 campañas, consiguiendo 545 cuadrangulares, abandonando su equipo de siempre en el 2005, para jugar el 2005 con los Orioles de Baltimore, en donde su producción no fue la esperada, con apenas 14 cuadrangulares en 102 desafíos jugados.
En el 2006, al no recibir una buena oferta para jugar con un equipo en las mayores, prefirió quedarse en casa, sin dejar de practicar el deporte que le ha dado dinero, fama y gloria, y fue a comienzos de este año cuando recibió una propuesta para firmar como pelotero para las menores y a prueba con el equipo de la Gran Carpa de los Rancheros, cuando volvió a estar en la actividad.
Cuando comenzó la temporada 2007, Sosa le hacían falta exactamente una docena de ‘’bambinazos’’ para compilar los 600 cuadrangulares, y ese tablazo número doce, los consiguió el miércoles 20 de junio de 2007, en la casa de los Rancheros, el equipo que lo había conducido a la Gran Carpa.
Estoy lleno de emociones. Es algo que no puedo explicar, pero estoy orgulloso de ello. Sé que todo el mundo me apoyaba. Los fanáticos se portaron muy bien.
Esas palabras resumen el momento inolvidable para Sosa, el mismo pelotero que en 1998, con los Cachorros, se enfrascó en un superduelo de jonrones con Mark McGwire, de los Cardenales de San Luis, rompiendo ambos, primero la marca de Rogers Maris, de los Yanquis de Nueva York, de los 61 cuadrangulares en la campaña de 1961, precisamente cuando superó la marca de los 60 estacazos de circuito completo del cada vez más famosos e inolvidable Baby Ruth; y luego, implantando el registro de 66 cuadrangulares para el dominicano y 70 para el gigante McGwire, registros pulverizados en el 2001 por Barry Bonds, de los Gigantes de San Francisco, al colocar la cifra en 73 ‘’bambinazos’’ para una campaña.
Ganador del premio ‘’Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en 1998’’, Sosa es el único pelotero en las Grandes Ligas en haber conseguido 60 o más cuadrangulares en tres temporadas diferentes en toda la historia de las mayores. Los 66 en el 98; 63 más en el 99 y 64 en el 2001, precisamente en año en que Barry Bonds implantó el nuevo registro.
Y la cuenta de 600 ‘’bambinazos’’ no se detendrá. Para Sammy,
tengo por lo menos dos años más de béisbol, y llegar a los 700 cuadrangulares, no es una cifra fácilmente conquistable pero daré todo lo que tengo para alcanzarla.
Obvio, tiene el resto del 2007, y probablemente las temporadas del 2008 y 2009, cuando estará por encima de los 41 años de edad.
Para Ron Washington, el estratega de los Rancheros:
No pudo haberle pasado a mejor persona que a él, sobre todo, cuando algunos lo daban por muerto para el béisbol. Vimos algo en él y ha sido un ciudadano modelo y un compañero ideal.
Sosa ha trabajado mucho y se merece todo lo que le espera en torno a dar el cuadrangular 600 en las Grandes Ligas, sentenció Washington.
La pregunta que queda ahora en el aire es, ¿llegará Sammy Sosa al Salón de la Fama? De eso hablaremos por allá en el 2014, si es que estamos todos con vida.