Guardando unas horas de reposo, luego del partido de Estrellas de las Grandes Ligas, jugado en el moderno estadio de los Gigantes de San Francisco el pasado 12 de julio en horas de la noche, se nos viene a la memoria algo que nos confesó en una oportunidad el estratega de los Cardenales de San Luis, Tony La Russa, un hombre profesional del derecho pero estudioso del béisbol, en el sentido de que los cambios que se vienen produciendo en la organización de las mayores, “estaba dando más resultado de lo esperado’’, refiriéndose a los juegos de interligas, a la decisión de darle importancia al choque de las luminarias de mitad de año con la ventaja para abrir en la Serie Mundial al ganador de ese compromiso, y en fin, otras cosas que lentamente se han venido aplicando y que han despertado, sin duda alguna, de nuevo el entusiasmo entre los aficionados de todos los Estados Unidos.
Y digo que se nos viene a la memoria esa cita con La Russa, porque con la victoria de la Liga Americana 5 carreras por 4 frente a la Liga Nacional, en un partido emocionante de principio a fin, la ventaja vuelve a quedar en la novena del nuevo circuito, por lo que el campeón de esa liga abrirá nuevamente en su casa la Serie Mundial de este año, como ha ocurrido en la última década.
Por cierto, en el desafío de las estrellas, el guardabosques japonés de los Marineros de Seattle, Ichiro Suzuki, se alzó con el trofeo de ‘’Jugador Más Valioso’’ del compromiso, al despachar tres imparables en tres turnos, incluyendo un cuadrangular de piernas dentro del campo de juego, jugada que por primera vez se anota en un choque de esta naturaleza, con dos carreras impulsadas y una más anotada. Mejor para donde.
¿Será que esa seguidilla de triunfos de la Americana sobre la Nacional pondrá a pensar al Comisionado, Bud Selig, para cambiar la regla que está vigente por otra que permita igual importancia y despierte el interés entre los jugadores y aficionados? No se observa por el momento que algo se esté pensando para modificar la norma, y sería de las pocas cosas que se piensan mantener como hasta la fecha.
Pero bien. Además del Juego de Estrellas, en los últimos días el béisbol de las Grandes Ligas se llenó de noticias, todas buenas por cierto, porque, por ejemplo, Vladimir Guerrero, el dominicano y estelar cuarto bate de los Angelinos de California, cargó con los honores de ser el campeón de la jornada del Derby de Cuadrangulares, el evento que congrega a los bateadores de poder para decidir anualmente el mejor en ese breve pero interesante competencia, que se cumple un día antes del clásico de verano.
Y la cosa no paró allí. Rogers Clemens, asegurado con un nicho en el Salón de la Fama, elevó su registro de triunfos en las mayores a 350 victorias, colocándose entre los ocho mejores de todos los tiempos en la Gran Carpa, en esa clasificación.
La victoria de Clemens, en el ‘’Yanqui Stadium’’ con el uniforme de los Mulos del Bronx, fue espectacular, cuando detuvo a la ofensiva de los Mellizos de Minnesota, el pasado 2 de julio, en dos inatrapables, una carrera permitida y 4 ponches propinados; compilando 350 triunfos contra apenas 181 reveses, en su ya larga e impresionante carrera como lanzador, colocándolo con el pasaporte para llegar a ser ciudadano indiscutible de Cooperstown, agregándole a brillante y prolongada actuación, contar con 4.630 ponches propinados, para ser el segundo mejor de todos los tiempos en este departamento; y con 3.11 carreras limpias permitidas de por vida, además de ser siete veces ganador del codiciado premio’’Cy Young’’.
Dejando atrás lo de Clemens, Craig Biggio, el segunda base de los Astros de Houston, se catapultó para ser elegible al Salón de la Fama dentro de muy pocos años, al conectar su imparable 3.000 en las mayores, cuyo indiscutible lo señalan luego de más de 100 años del Béisbol Organizado, como el pelotero número 27 para alcanzar ese registro nada fácilmente conquistable.
Biggio, quien durante toda su vida de pelotero ha jugado con los Astros, empezó su carrera el 26 de junio de 1988, día en que conectó su primer inatajable y 20 años más tarde, el 28 de junio de 2007, completó la envidiable cifra de los 3.000 indiscutibles, en una actuación que lo marcan para llegar a la habitación de la inmortalidad.
Obviamente, se puede asegurar en que Biggio tiene por lo menos dos campañas más por jugar en las mayores, si no llegan lesiones que lo obliguen a abandonar sus intenciones de permanecer activo por lo menos hasta cuando concluya el calendario del 2009, lo cual le permitirá colocarse, posiblemente, entre los 15 mejores de todos los tiempos, en materia de batazos indiscutibles en las mayores.
Y finalmente, el gigante Frank Thomas, el ahora bateador designado de los Azulejos de Toronto, llegó a la cifra mágica de 500 cuadrangulares en sus 18 campañas en las Grandes Ligas, con un tablazo de cuatro esquinas ese mismo 28 de junio de 2007, en el choque de su novena frente a los Mellizos de Minnesota.
Thomas, quien durante 16 temporadas lució el uniforme de los Medias Blancas de Chicago, salió del club hace un par de años, jugando en el 2006 con los Atléticos de Oakland y en el 2007, con los Azulejos.
Los 500 ‘’bambinazos’’ de Thomas le permiten quedar registrado como el jugador número 21 de todos los tiempos, en lograr ese guarismo en materia de batazos de circuito completo, lejos desde luego, de otros peloteros que van camino a la nada despreciable cifra de 600 cuadrangulares a corto plazo.
De Thomas se dice que es un jugador temperamental, que no se lleva bien con los estrategas de sus novenas. Pero en la vida práctica, nosotros creemos que eso no es cierto sino en que determinadas circunstancias no se ha entendido de la mejor manera con los dirigentes de sus novenas.
Por ahora podemos decir que el Juego de Estrellas le dio, otra vez, la oportunidad al campeón de la Liga Americana de abrir la Serie Mundial 2007 en su patio; que el japonés Ichiro Suzuki ha mostrado lo que pesa y vale en las mayores, no solo por conquistar el trofeo de Pelotero Más Valioso del Juego de las Estrellas, sino por su continuidad ofensiva demostrada de manera innegable a través de sus temporadas en la Gran Carpa; que el simpático y formidable jugador dominicano, Vladimir Guerrero, hizo de las suyas en el Derby de Jonrones; que Rogers Clemens, entre buenas y malas, siguen siendo dominante y triunfador desde la loma de los sustos; que Craig Biggio tiene un boleto valioso para llegar al Salón de la Fama y que Frank Thomas, mal que bien, cumple como bateador designado con los Azulejos, pese a que sus condiciones de salud no han sido las mejores en las cuatro últimas temporadas.