Más de un siglo lleva el Béisbol Organizado, bajo cuyo emblema anualmente se desarrolla la temporada de las Grandes Ligas, en donde se dan cita, de manera indiscutible y evidente, lo mejor de la calidad y talento dentro de los hombres que practican el Rey de los Deportes.
Esa historia está reseñada tan minuciosa y ordenadamente, que es el único deporte en el mundo bajo cuyos guarismos, desde su comienzo hasta los días en que estamos abriendo el Tercer Milenio, las estadísticas son tan completas, que muestran de cuerpo entero, todo lo que ha ocurrido en los campos de juego, desde el primero hasta el último día de la extraordinaria competencia de la ‘’pelota caliente’’, por lo que es muy fácilmente detectable nuevas marcas generalizadas, los numeritos individuales, lo mejor o lo peor de cada una de las actuaciones de tantos y tantos peloteros que han pasado por la Gran Carpa.
Por el simple hecho de aparecer con un solo turno al bate, o de intervenir en una jugada para fabricar un out, o de subir al montículo y desarrollar una jugada cualquiera, ya el nombre del jugador quedará de por vida en los libros y en las estadísticas de las Grandes Ligas, algo que asombra a muchos pero que tiene, en el fondo, la etiqueta de ser una disciplina tan organizada y tan eficiente, que por eso en las mayores no se puede ‘’cazar gato por liebre’’.
Decimos esto, porque ahora cuando Barry Bonds está pulverizando los registros de jonrones en las Grandes Ligas, muchos han empezado a discutir si el ‘’vuelacercas’’ de los Gigantes de San Francisco tendrá para siempre, el rótulo del pelotero con mayor número de cuadrangulares en el mundo beisbolero, es decir, en la cobertura completa de lo que se ha hecho en el béisbol en todos los rincones de la Tierra.
Esa pregunta, a boca de jarro, nos la soltaron, intentando sorprendernos, algunos colegas que, juiciosamente, buscan numeritos de lo que existe en materia de ‘’bambinazos’’ en el concierto mundial de este departamento.
Vamos a decirlo, sin temor a equivocarnos, pero con las salvedades del caso. El pelotero que más cuadrangulares ha despacho en el mundo beisbolero es Sadaharu Oh, del Japón, el recio bateador zurdo de los Gigantes de Tokio, para más señas, que por cierto, es un emblema para el deporte nacional de los japoneses, desde cuando, pasada la II Guerra Mundial, se les dio a los nipones practicar el béisbol, ante la presencia de los Estados Unidos en aquellas tierras orientales.
Oh, quien por fue el estratega del Japón en el recientemente I Clásico del Béisbol, cuya final se jugó a comienzos del pasado año en estadios de los Estados Unidos, en donde la novena asiática superó en sensacional encuentro a Cuba para conquistar la corona, tiene un registro de 869 tablazos de circuito completo en la pelota profesional de su país.
El libro de los numeritos de Sadaharu así lo demuestra, y lo único que se puede argumentar, para bien de la calidad y clase de la pelota que se juega en uno y otro lugar del mundo, es que la pelota profesional japonesa está clasificada como máximo en la clase Triple ‘’A’’, rondando más bien a la categoría de Doble ‘’A’’, contra lo que es la crema y nata de la pelota organizada que se juega anualmente en los Estados Unidos.
Una cosa es enfrentarse a un lanzador de clase Doble ‘’A’’ o Triple ‘’A’’ en la campaña profesional japonesa, y otra, muy distinta, es soltarle el bate a una oferta de un serpentinero de las Grandes Ligas, cuya capacidad de juego ha sido probada a través de un cedazo que empieza a colar muy bien para dejar muy pocos a la altura de jugar en la Gran Carpa.
Pero méritos son méritos, y Oh es el jonronero más grande que ha tenido el mundo del béisbol, si nos atenemos a las estadísticas. Eso no implica, bajo ningún punto de vista, que desde la calidad, la clase y la categoría del béisbol que se juega en las Grandes Ligas, pueda ser comparada con la que se disputa en Japón.
De tal manera que Barry Bonds puede estar tranquilo en cuanto a sus más de 756 ‘’bambinazos’’ ya conectados, pues su registro permanecerá para siempre en el Béisbol Organizado, así finalmente, y dada la duda que existe sobre sus vínculos por el uso de esteroides y hormonas de crecimiento, hasta cuando no haya sido condenado y vencido el juicio, tendrá que ser reconocido como el pelotero que superó una marca que para muchos, era casi un imposible de romper.
Y a propósito de todo esto, vale la pena anunciar aquí que el cuadrangular 500 en las mayores de Alex Rodríguez, lo ha erigido como el pelotero más joven en más de un siglo de competencia, en llegar al registro de tantos cuadrangulares con apenas 32 años de edad, recientemente cumplidos.
Alex tiene el envidiable registro, el cual ya no puede estar en discusión alguna, de haber mejorado las estadísticas en este departamento de hombres como Hank Aaron, Babe Ruth y el propio, Barry Bonds.
Cuando Ruth cumplió los 32 años, en las Grandes Ligas apenas compilaba 309 cuadrangulares conectados; cuando Bonds registró 32 años, sumaba 334 ‘’bambinazos’’ y cuando Aaron tuvo los 32 años de edad, las estadísticas muestran que completó 398 tablazos de circuito conectados en las Grandes Ligas.
Si el camino deportivo de Alex Rodríguez se mantiene tan limpio y productivo, alejado de posibles y probables dolencias físicas, naturales en esta clase de competencias deportivas, como lo ha hecho hasta ahora el antesalista de los Yanquis de Nueva York, podrá superar ese registro de Barry Bonds; y vayan sumando, porque a lo mejor, la marca establecida por el japonés Sadaharu Oh puede quedarse también a la vera del camino.