Bud Selig jamás pensó que su propuesta, hecha casi 20 años atrás, llegara a ser tan valorada y valiosa en el béisbol de las Grandes Ligas, hasta ahora, cuando el valor de ganar la tarjeta de invitación, o como decimos los comentaristas latinos, ‘’el comodín’’ de cada una de las ligas de las mayores, se ha elevado a la categoría de oro dentro del Béisbol Organizado.
Cuando Selig lanzó la idea, recién llegado a la posición de Comisionado de las Grandes Ligas, el formato de clasificación que se estrenó para las finales a partir de 1995, tuvo la osadía de expresar que era una forma de darle otro respiro diferente a la postemporada de las Mayores, y que, por encima de todo, ‘’el espectáculo podría cambiar para ambos circuitos, dado que un segundo mejor equipo de cada liga podría ser la gran diferencia a la hora de la verdad, en el comienzo de cada Otoño’’.
Empero, si nos ajustamos a la historia, el ‘’comodín’’ debió estrenarse al final de la temporada de 1994, porque así estaba previsto; pero la inefable huelga de los peloteros en la Gran Carpa, llevó al traste todas las expectativas que se tenían sobre la nueva regla.
Y no solo acertó Selig, sino que cada día que avanza, la competencia por el ‘’comodín’’, esa wild card o tarjeta de invitación, es cada vez más cotizada y encumbrada para todas las novenas que intervienen en cada contienda, porque ciertamente, por el simple hecho de capturarla, la valoración del equipo se multiplica, y de qué manera.
Retrospectivamente se puede decir que ese ‘’comodín’’ ha dado más de una sorpresa en las últimas postemporadas, hasta el punto de que varias de esas novenas han conquistado el título de la Serie Mundial, de manera inobjetable, amplia y categórica, destrozando aquello de que a veces los primeros no son siempre los primeros.
Y para muestra, hay varios botones. En lo que va de este Tercer Milenio, en las Grandes Ligas de los seis títulos disputados, tres han sido capturados por los equipos que llegaron con el pasaporte a la postemporada conquistando esta tarjeta de invitación y de manera consecutiva.
Fue en el 2002, cuando los Angelinos de California se alzaron con la corona de la Cita de Otoño luego de conquistar la invitación. Y lo mismo sucedió en el 2003, con los Marlins de la Florida jugando la Serie Mundial contra los Yanquis de Nueva York.
Ni que decir en el 2004, cuando los Medias Rojas estuvieron que esperar 86 años para ganar nuevamente una Serie Mundial, y en esta oportunidad, disputándola frente a los Cardenales de San Luis, pero después de haber clasificado para la postemporada de la campaña en su calidad de ganador del ‘’comodín’’ de la Liga Americana.
Una cosa curiosa, que a lo mejor muchos aficionados han olvidado, es que la Serie Mundial del 2002, entre los Angelinos y los Gigantes de San Francisco, se disputó efectivamente entre las dos novenas que habían llegado a la gran cita de la postemporada en su calidad de ganadores de la tarjeta de invitación por sus respectivos circuitos.
Y para el recuerdo, no sobra citar aquí que fueron los Marlins de la Florida, en 1997, la primera novena en conquistar la Serie Mundial llegando a la postemporada en calidad de equipo ‘’comodín’’, en este caso de la Liga Nacional, en aquella sensacional final frente a los Indios de Cleveland, que se definió en el séptimo y último desafío, en aquella undécima entrada, con un incogible del novato paracortos colombiano Edgar Rentería cuando su compañero de equipo, Craig Counsell se encontraba en la intermedia, para dejar a la tribu tendida sobre el terreno de juego, ganándoles por pizarra de 3 carreras a 2.
De modo que ser el equipo ‘’comodín’’ de cada uno de los circuitos tiene el cotizado valor de que se puede llegar a ser ganador de la Serie Mundial, porque en cada jornada de la postemporada, siempre se empieza de cero y cualquier cosa, en una competencia tan corta, puede pasar.
Por eso este año de 2007, la regla toma ese mismo valor tan significativo por las novenas en contienda en procura de alzarse con el ‘’comodín’’, tanto de la Liga Nacional como de la Liga Americana, que a un mes exactamente de que concluya el calendario regular, todavía los aspirantes son muchos y las casillas muy pocas.
En la Liga Nacional, las posibilidades para ganar la tarjeta de invitación está además de reñida, muy difícil de pronosticar, dadas las características de los contendores en contienda.
Quienes vienen analizando a fondo las posibilidades, creen que los Dodgers de Los Ángeles deben llegar a la postemporada. Pero a la fecha en que escribimos esta nota, no parece que pueda ser posible. Ni siquiera con el ‘’comodín’’ que les está siendo tan esquivo como el primer lugar de la división Oeste del Viejo Circuito.
Y mirando muy de cerca, las opciones no son las mejores para los Dodgers. Para esa tarjeta de invitación se perfilan, los Diamantes de Arizona; desde luego, los propios Dodgers; los Cerveceros de Milwaukee; los Cardenales de San Luis y los Filis de Filadelfia. Pero nosotros no dejaríamos por fuera hasta este momento, a los Bravos de Atlanta, si los Mets de Nueva York, los Cachorros de Chicago y los Padres de San Diego, se alzan con las coronas de sus respectivas divisiones.
En la Liga Americana, con los Medias Rojas de Boston, los Indios de Cleveland y los Angelinos de California, atornillándose en sus respectivas secciones para ganar sus títulos divisionales, quedarían cuatro novenas con muchas aspiraciones para ganar el ‘’comodín’’ de su circuito, encabezados con los Yanquis de Nueva York, que pese a sus altibajos en su cuerpo de lanzadores en la nómina abridora, tiene mucho terreno abonado a su favor; los Marineros de Seattle; los Tigres de Detroit y los Azulejos de Toronto, mantienen muchas opciones tanto como los propios Yanquis.
De modo tal que, por el momento, no se angustien y esperen que termine el calendario regular de juegos para saber definitivamente los ocho equipos que van a la postemporada: cuatro por la Liga Nacional y cuatro por la Liga Americana.