Cuando estamos a tres semanas de concluir el calendario regular de los juegos en la Grandes Ligas, apenas 13 de los 30 clubes han quedado por fuera de la baraja de por lo menos, concurrir a la confrontación de la postemporada, tanto de la Liga Nacional como de la Liga Americana, un número que, en cierta forma, muestra que hubo una cerrada lucha en los dos circuitos para decidir a los finalistas de cada zona, es decir, para clasificar a los ocho grandes de la contienda del 2007.
Empezando por la Liga Nacional, la baraja de descartados se vino a conocer, de manera definitiva, desde mediados de agosto, cuando entró en la recta final la campaña, y cuando, evidentemente, las novenas que tuvieron algunas posibilidades de luchar hasta el último partido, cedieron terreno frente a sus rivales de sector y del propio circuito.
A pesar de que los Gigantes de San Francisco contaron en su nómina habitual con el mejor ‘’vuelacercas’’ de todos los tiempos, el controvertido Barry Bonds, la divisa quedó por fuera de cualquiera posibilidad ante los pocos triunfos obtenidos sobre el terreno de juego, algo que todos entienden en el béisbol: una sola golondrina no hace verano. Y para la muestra, ese botón.
Y después, con los Gigantes también le dijeron adiós a la campaña de este año, los equipos de Marlins de la Florida, que venía de hacer una sensacional temporada en el 2006 de manos de Joe Girardi, el técnico al cual no le extendieron el contrato para seguir en el timón general, por diferencias con el propietario de la novena, quedando con una marca desastrosa este año, quizás con la peor de la liga.
Los Astros de Houston que, sin querer queriendo, perdieron puntales de su nómina tanto de lanzadores como de peloteros de la alineación regular, lo que trajo como consecuencia el desplome del club, como pocos esperaban, incluyendo la salida de su estratega del mando del equipo antes de concluir la faena del año.
Los Piratas de Pittsburgh, una vez más, no dejaron sobre el terreno los resultados que aparentemente podían conseguir, pero su nómina, igualmente, no tenía con qué ofrecer más resistencia en la jornada que está por concluir.
Los Rojos de Cincinnati y los Nacionales de Washington, dieron lucha en la parte intermedia del calendario, lo que augura una buena cosecha para los años venideros, si mantienen la tónica de su juego y la plantilla de jugadores con muchos novatos, que muestran calidad y talento hacia el futuro.
Esos seis equipos de los 16 participantes en la Liga Nacional, ya están por fuera de las posibilidades de por lo menos ir a la postemporada. Pero quedan 10 clubes en la contienda para finalmente clasificar a los cuatro mejores, los cuales se definirán en las dos semanas venideras.
Vale la pena indicar en estos momentos, que la tarjeta de invitación del Viejo Circuito, tampoco tiene un ganador absoluto en este momento. Los Padres de San Diego, los Filis de Filadelfia, los Dodgers de Los Ángeles y los Rockies de Colorado, no han dicho, por ahora, la última palabra. Y quizás, los Cachorros de Chicago y los Cerveceros de Milwaukee no han perdido las últimas esperanzas que tienen en esa modalidad, debido a su cerrada confrontación por la corona de la división Central del circuito.
Y en la Liga Americana, los Mantarrayas de Tampa, cuya nómina hacía presagiar que una vez más podría estar entre los coleros de la temporada; y los Medias Blancas de Chicago, la novena que hace dos años se alzó con la Serie Mundial pero que de manera inexplicable se vino abajo, contando con la mayoría de sus calificados peloteros, fueron las dos primeras divisas en quedar por fuera de las opciones de llegar a la fase final de la campaña.
Luego aparecen, los Orioles de Baltimore, club que una vez más estuvo de tumbo en tumbo, con poca capacidad en su nómina de lanzadores y con una ofensiva que no inquietaba a nadie; y los Reales de Kansas City, equipo del que se esperaba una mejor actuación, aun cuando los pronósticos jamás le concedieron nada especial para el 2007.
Terminan de redondear la nómina de eliminados en la Americana, los Rancheros de Texas, que estrenó comando este año con Ron Washington en el timón; y los Atléticos de Oakland y los Mellizos de Minnesota, divisas que pudieron ofrecer más resistencia en la competencia del 2007, pero que perdieron la ruta cuando sus lanzadores dejaron de ser dominadores desde la loma de los sustos, de cuya actuación se salva el zurdo venezolano Johan Santana, de los Melleizos, cuya capacidad de juego se mantuvo a lo largo y ancho de la jornada.
Se contabilizan siete de los catorce participantes de la Liga Americana por fuera de obtener el pasaporte para ir la postemporada, por lo que es fácilmente determinable que un cincuenta por ciento sigue con vida en busca de capturar una de las cuatro plazas para la final del circuito que, tal como se plantean las cosas, a estas alturas de la temporada, todavía podrían surgir sorpresas.
Todo dependerá ahora de la actuación de cada uno de los equipos en sus últimas 20 confrontaciones las que definirán, sin duda alguna, la adquisición del pasaporte para llegar a la ronda de los cuatro grandes de la contienda del 2007.
Quizás la lucha será juego por juego, en la división Central del nuevo circuito, y tal vez, una confrontación de sensación entre los aspirantes a conquistar la tarjeta de ‘’comodín’’ de la liga, que por ahora no está totalmente definida, entre los Yanquis de Nueva York, los Tigres de Detroit y los Marineros de Seattle.