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Así renunciamos al mundial de fútbol de 1986

Colombia habría sido la sede del Mundial de 1986
Alfonso Senior, máximo gestor de la iniciativa del Mundial.

Alfonso Senior, máximo gestor de la iniciativa del Mundial.

Desde 1970, cuando México celebró con todo éxito la IX edición del Campeonato Mundial de Fútbol, los dirigentes colombianos, encabezados por Alfonso Senior Quevedo (ya fallecido) iniciaron la quijotesca empresa de solicitar para Colombia la sede del XIII Campeonato Mundial de 1986. Se comenzó pues a trabajar en este proyecto con una suficiente anticipación de 16 años.

La propuesta fue bien recibida por los altos dignatarios de la Federación Internacional de Fútbol Asociado -FIFA- y en especial por parte de su presidente Sir Stanley Rous, viejo conocedor del medio nacional, pues estuvo por primera vez en nuestro país con ocasión del III Campeonato Suramericano Juvenil, a comienzos de 1964, certamen que ganó Uruguay en partido dramático y polémico.

Un primer pronunciamiento oficial y positivo en procura de la citada sede se conoció hacia el mes de febrero de 1972, cuando en el Congreso de la FIFA reunido en Beirut, el propio rector del balompié mundial se mostró públicamente complacido con el proyecto y elogió la capacidad de organización de los dirigentes criollos y puso como claro ejemplo, el rotundo éxito de los VI Juegos Panamericanos, celebrados escasos siete meses antes en la ciudad de Cali.

La ilusión popular por ver a nuestro país convertido en el centro del mundo con ocasión del certamen de 1986, siguió creciendo mes a mes. Las versiones de prensa procedentes de Europa, sede de la FIFA, eran cada día más halagadoras, hasta que el cable internacional ‘bomba’ llegó y explotó en las salas de prensa de los diversos medios de información, a través de la máquina de télex, pues el fax estaba aún muy lejos de ser la realidad que hoy palpamos.

A las 4:30 de la madrugada del domingo 9 de junio de 1974 -ya los periódicos en Colombia estaban impresos y por ello no dieron la noticia- 11:30 hora de Frankfurt, el Comité Ejecutivo de la FIFA acogió por unanimidad la petición colombiana de ser la sede del Campeonato Mundial de 1986. Esta fue curiosamente la última gran determinación de Sir Stanley Rous, pues cuatro días más tarde no pudo alcanzar la reelección como Presidente de la FIFA, cargo que desde aquel entonces pasó a manos del brasileño Jean Marie Faustin Godefroid, más conocido mundialmente como Joao Havelange.

Señaló el histórico cable de la UPI: “Colombia obtuvo hoy de la Federación Internacional de Fútbol Asociado -FIFA- el ‘honor y la responsabilidad’ de organizar el Campeonato Mundial de Fútbol de 1986, tarea que los dirigentes de ese país prometieron cumplir a cabalidad.


“El solemne anuncio de la concesión de la sede fue hecho por el presidente de la FIFA, Sir Stanley Rous, y provocó una explosión de alegría no sólo entre los dirigentes colombianos sino entre todos sus colegas latinoamericanos.

“‘Este honor y esta responsabilidad, constituirán un gran estímulo para el deporte nacional y especialmente para el fútbol colombiano el más popular del país’ declaró el embajador de Colombia en Bonn, Alejandro Uribe Escobar.”

La prensa de todo el país registró con amplitud la noticia el lunes 10 de junio, en titulares a todo lo ancho de la primera página. El júbilo nacional por la decisión del máximo organismo del fútbol mundial lo resumió así el presidente de la época, Misael Pastrana Borrero: “En realidad estoy altamente satisfecho. Creo que se cumple una vez más lo que tantas veces he manifestado y es que cuando el país se fija metas y se empeña, las logra. Quiero congratular a Alfonso Senior y a todos los que pusieron su dinámica acción para lograr este propósito. Y desde luego el reconocimiento del país al Comité, que en forma tan unánime lo señaló para un evento que incuestionablemente dentro de los eventos deportivos tiene una especial significación.”

Fue precisamente en los comienzos del mandato de Pastrana Borrero (ya fallecido) que se dispuso por medio del Decreto 1062, la creación del Comité Pro-Campeonato Mundial de Fútbol 1986, como una vaga ilusión para miles de colombianos.

Así pues, con pie derecho y total respaldo del Gobierno Nacional, pareció comenzar la materialización de este compromiso, el más importante del siglo pasado, para nuestro país, en materia deportiva.

Luego de la muy natural y justa euforia a todos los niveles, se entró a considerar la posibilidad de ampliar el estadio El Campín, sin ninguna duda la sede del partido final, así como la impostergable necesidad de construir estadios en otras plazas como Barranquilla y Armenia, además de restaurar en múltiples aspectos otros escenarios. Para citar un ejemplo, entre los meses de mayo y noviembre de 1977, todavía restaban nueve años para el Mundial, se publicaron en la prensa bogotana varios posibles proyectos de restauración del viejo escenario de la calle 57. Hasta se abrió un concurso para el mejor proyecto, con premios de $ 100.000,oo pesos de la época para el primero, $ 50.000,oo para el segundo y $ 25.000,oo para el tercero.

Uno de los estudios presentados contemplaba, además de las lógicas ampliaciones de algunas tribunas, la construcción de una torre de 32 pisos con un restaurante giratorio en la cima. Esa, la Torre-86, sería además un nuevo símbolo del torneo.

Para no quedarse atrás, otra firma de arquitectos propuso techar todo El Campín con fibra de vidrio, estructura sostenida por cables de tensión, a semejanza del estadio olímpico de Munich, en Alemania.

Entre la discusión de múltiples planos, maquetas, proyectos muy ambiciosos para la construcción de nuevos escenarios deportivos, adaptación de otros en aspectos básicos, etc. etc., pasando por infraestructura hotelera, terminales aéreos, carreteras, seguridad y aspectos concomitantes con todo lo anterior, fueron pasando los años hasta llegar el tema al plano político-futbolero, sin que el Gobierno Nacional de turno se atreviera a tomar una postura radical con relación al evento. Con ocasión de la entrevista entre el presidente Alfonso López y Joao Havelange, salvo un nuevo y tímido respaldo gubernamental, las cosas no se concretaron en ningún aspecto.

Solamente a comienzos de octubre de 1980, seis años y cuatro meses exactos después de haberse obtenido la sede, el presidente Julio César Turbay Ayala (ya fallecido) envió un lacónico pero muy significativo mensaje a la comisión de parlamentarios, que bajo la orientación del legislador José Vicente Sánchez, estudiaba por esos días la importancia de realizar o no el citado evento.

Decía la recomendación presidencial: “Teniendo en cuenta que a vuestro estudio y consideración se encuentran todos los documentos relativos al Campeonato Mundial de Fútbol de 1986, estimamos conveniente para los intereses de la nación y para el éxito del certamen deportivo, en caso de que se opte por su realización, señalar sus fuentes de financiación, como quiera que no es posible asumir dichos costos con los recursos del presupuesto general de la nación.”

A partir de aquel entonces, la celebración en Colombia del Mundial-86, con una inversión cercana a los 1.500 millones de pesos, quedó en manos del Parlamento, pero la actitud del mandatario de turno sirvió para titular al día siguiente en varios diarios del país: “El gobierno dijo no al Mundial del 86.”

La noticia sacudió por completo al país y el día 22 del mismo mes de octubre, el dirigente político-deportivo y también parlamentario Jaime Castro, en su condición de principal miembro de la comisión que pocos días antes había recibido el mensaje presidencial, entregó al doctor Turbay Ayala, en una audiencia especial, el anteproyecto de Ley redactado el día 12 de octubre en Villa de Leyva y por medio del cual se decretaba la creación de “Colombia-86”, como una entidad comercial del Estado para financiar con recursos de la empresa privada el torneo en referencia. El citado anteproyecto se presentó acompañado de siete potenciales fórmulas para recaudar fondos en beneficio del certamen.

Ante el propio Jaime Castro y Guillermo Angulo Gómez, a la sazón Ministro de Educación Nacional y los demás miembros de la comisión bicameral, creada para este estudio un mes atrás y compuesta igualmente por Ancízar López, Juan C. Arango, José Vicente Sánchez, Hugo Castro Borja, Pablo Salazar de Heredia, Jorge Ardila, Alvaro Hernán Ibarra y Emilio Urrea Delgado, expuso el presidente Turbay Ayala: “Acepto la decisión de ustedes para hacer el Mundial de acuerdo con las fórmulas presentadas, la más adecuada, pero dándome cuenta que existen prioridades en distintos campos. En el social es mucho lo que se puede hacer. Me gusta que se haga el Mundial y que Colombia esté bien representada. No soy alérgico al deporte.

“Quiero que se haga -siguió diciendo el Presidente- no tanto porque lo considere conveniente, ya que no es una de las prioridades importantes del país, sino por respetar la decisión del Parlamento. Dejo expresadas a ustedes y a los seguidores del evento, mi satisfacción particular.”

La positiva respuesta del mandatario llenó de emoción a todos los asistentes e hizo que periódicos como El Tiempo titularan al día siguiente a seis columnas: “Sí al Mundial. El presidente Turbay aceptó el concepto de la comisión interparlamentaria.” Es más, El Espectador editorializó sobre el tema bajo el encabezado de “Luz Verde al Mundial.”

El propio Presidente en la misma reunión instó al Congreso a escoger lo más pronto posible la fórmula de financiación más adecuada, ojalá en el mismo mes de octubre para sancionarla como Ley de la República. La FIFA, por su parte, había solicitado a Colombia por la misma época, un pronunciamiento sobre la aceptación definitiva del Mundial antes del mes de enero de 1981.

El requerimiento presidencial no se tuvo en cuenta. El Congreso entró en receso a comienzos de 1981 y todas las disposiciones legislativas se aplazaron para después del 20 de julio. Tal situación obligó a Jaime Castro, ya por esos días Presidente de la Dimayor, además de Senador, a hacer público un extenso pronunciamiento sobre el tema del Mundial el cual remataba así: “El Mundial no ha sido sepultado. Sólo ha sido aplazada la discusión de la Ley que provee a su realización. Esta Ley será aprobada, sin duda…”.

Al reanudarse el lunes 20 de julio de 1981 las sesiones ordinarias del Congreso, Hugo Castro Borja representante a la Cámara por el Valle del Cauca y designado primer vicepresidente de dicho cuerpo legislativo, salió a exponer, como ‘aporte genial’ al debate, cuando al proyecto solamente le restaba el tránsito por la plenaria de la Cámara para convertirse en Ley, que la celebración del Mundial de 1986 en Colombia debía condicionarse a la clasificación de la selección nacional al certamen de España 1982.

El equipo de nuestro país, con el respaldo económico del Banco de Colombia que hacía parte del Grupo Grancolombiano, presidido por Jaime Michelsen Uribe (ya fallecido) y bajo la orientación del técnico argentino Carlos Salvador Bilardo, estaba por esos días jugando los partidos de clasificación a España 1982 frente a peruanos y uruguayos con resultados poco favorables.

La reanudación de la actividad parlamentaria de 1981 fue casi coincidente con la visita a nuestro país del Presidente de la FIFA, quien en rueda de prensa celebrada en Cali el 3 de agosto precisó que Colombia, a partir de la finalización de la Copa Mundo de España, tendría 120 días de plazo para concretar su real situación financiera y técnica con miras a la justa de 1986.

En esa misma reunión, donde estuvo acompañado por Teófilo Salinas, presidente de la Confederación Suramericana de Fútbol y por Alfonso Senior, el señor Havelange concluyó su exposición diciendo: “Yo que no soy colombiano, quiero que la Copa Mundo se realice en vuestro país.”

A pocos días de ausentarse del país el dignatario brasileño, El Tiempo a seis columnas, público una excelente entrevista de Víctor Rosas con el parlamentario vallecaucano y ex embajador en Cuba, Ramiro Andrade Terán, quien en esa nota explicó, según su criterio, cinco razones fundamentales para no hacer el Mundial en nuestro país. Ellas eran: Cuantía en el gasto, prioridad en el gasto público, situación presupuestal colombiana, consecuencias de carácter inflacionario y aspectos varios.

Apoyó esa enumeración de razones diciendo: “Siempre he visto que en el país hay prioridades. Y en este caso particular el Mundial pasa a un segundo plano, si se analizan situaciones de salud, educación, economía… etc.”

La postura negativa de nuestro país se agudizó con motivo de la visita del presidente Turbay Ayala al Brasil hacia el mes de septiembre del mismo año 1981, pues en Río de Janeiro declaró que Colombia no debía organizar el Mundial de 1986. De inmediato el diario Jornal do Brasil tituló en primera página: “Colombia no tiene dinero para la Copa de 1986”. Y agregó: “La Copa del 86 será en Brasil, si Colombia desiste.”

Como si las anteriores no hubiesen sido suficientes muestras de animadversión a la sede, el 18 de noviembre del mismo año, ya prácticamente sobre el cierre de las deliberaciones del Parlamento, el representante a la Cámara Pablo Salazar de Heredia, solicitó a ese cuerpo legislativo, postergar para el año próximo -1982- el debate final y votación correspondiente al proyecto de Ley, afirmando que “así se tendría el tiempo suficiente para realizar un serio y concienzudo presupuesto en relación con la eventual celebración del torneo…”.

El polémico asunto de la celebración del Mundial de 1986 en Colombia dio un viraje total el miércoles 21 de abril de 1982. En la citada fecha y luego de un detallado estudio que tomó algo más de un año, la Federación Colombiana de Fútbol (Fedefútbol), la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), presidida por Pedro Javier Soto y el Grupo Gran Colombiano bajo la batuta de Jaime Michelsen Uribe, presentaron al presidente Turbay Ayala y al Ministro de Gobierno, Jorge Mario Eastman la propuesta de un Mundial autofinanciado y canalizado por la empresa privada, con un costo mínimo para el país, habilitando para tal certamen únicamente a seis ciudades: Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Armenia, como propuesta inicial.

El Gobierno mostró de inmediato su complacencia y ratificó su apoyo moral al certamen. En razón de quedar el Mundial en manos del sector privado, las comisiones parlamentarias que estaban estudiando un proyecto de Ley en tal sentido, con incontable número de contratiempos, a decir verdad, perdieron a partir de ese momento toda injerencia.

La noticia, grata por cierto para todo el país, fue divulgada rápidamente a todo el mundo y ocupó primera página en diversos diarios. Luego de ocho años exactos de espera, Colombia, desde el punto de vista político y empresarial, se comprometía, con total seriedad, a hacer realidad el evento de 1986.

Esa misma semana, el viernes 23 de abril se comenzó a concretar todo lo ofrecido en la reunión con el Presidente. Se constituyó en Bogotá, con el liderazgo del Grupo Gran Colombiano y ANIF, la denominada Corporación Colombia 86, entidad encaminada a financiar con los recursos de todas las empresas del sector privado del país, que tuvieran a bien vincularse, la celebración del evento. Al lanzamiento de este ente financiero asistieron los principales dirigentes deportivo del país, la banca y el sector empresarial.

Uno de los primeros en responder a la convocatoria nacional para salvar la realización del Mundial en nuestro país fue el industrial Carlos Ardila Lülle.

Una semana más tarde, la Corporación Colombia-86 experimentó la sensible baja de Carlos Cure Cure, representante legal de Bavaria S.A. quien había sido incluido -en ausencia- como miembro del Consejo Directivo de la nueva Corporación. En su carta de renuncia, el señor Cure Cure notificó, además, que la empresa por él representada no estaba en condiciones de comprometer recursos en la financiación del Mundial.

Pese a ver con buenos ojos este aporte, el ex Ministro de Educación, el vallecaucano Rodrigo Lloreda Caicedo (ya fallecido) calificó de “espectáculo lamentable” el hecho de que el sector privado asumiera la responsabilidad del Mundial y el Estado hubiera perdido la dirección del mismo. Para el citado dirigente, el gobierno “era poco amigo de evento y el Congreso dejó que se le saliera de las manos.”

Los buenos propósitos de la Corporación Colombia-86 comenzaron a naufragar cuando se conoció, de parte de la FIFA, que aspectos tan importantes como la seguridad, las comunicaciones y los enlaces de televisión y radio no podían estar en manos de particulares y era obligación del Estado colombiano proveer de ellos para el torneo mundial. En otras palabras, que el apoyo gubernamental no podía ser solamente moral sino económico y en buena dosis. A ese respecto el presidente electo Belisario Betancur al concluir el Mundial de España manifestó que era partidario de la sede para Colombia, siempre y cuando “no le cueste un solo centavo al Estado.”

La celebración del Campeonato Mundial en España, en el verano de 1982, sirvió para jugar las últimas cartas en pro y en contra de la sede para Colombia cuatro años más adelante. La presencia en territorio ibérico del ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, fue el golpe de gracia, pues moviéndose con su bien reconocida solvencia diplomática al más alto nivel de la FIFA, ‘vendió’ a tal entidad la idea de hacer la Copa Mundo entre Estados Unidos y Canadá en caso de renunciar Colombia. Esa situación de sede múltiple no se había registrado jamás en la historia del evento. Se pudo apreciar solamente hace cuatro con motivo del certamen en Korea-Japón.

Los pormenores de esa propuesta se concretaron la noche del 11 de junio en el exclusivo ‘Club 31’ de Madrid, donde se dieron cita los más altos dignatarios del fútbol, con el objetivo fundamental de definir la sede de 1986. De esa reunió no hizo parte Alfonso Senior, padre de la idea de hacerlo en Colombia desde 12 años antes. Los detalles de tal reunión los divulgó El Espectador en sus páginas deportivas del día viernes 23 de julio bajo el título de “¡El Mundial se va de Colombia…!” y firmado con el seudónimo de ‘Analítico’. Sobre el periódico, en ese tiempo de la familia de Cano Isaza, cayeron rayos y centellas por difundir versiones no oficiales y especular con asunto tan delicado.

Pero algo había de cierto en ellas, pues al clausurarse el Mundial, en el estadio de Madrid, se invitó oficialmente al evento de 1986, sin indicar que era en Colombia. Una muy sutil descalificación pública mundial.

Por esos mismos días, el domingo 18 en las páginas deportiva de El Tiempo, quizás la persona que con más claridad llamó a las cosas por su nombre fue el periodista y dirigente deportivo Julio Nieto Bernal, -dos meses más tarde Director de Coldeportes- quien en entrevista con Clemencia Medina expresó: “La FIFA está inclinada a quitarle la sede a nuestro país o más concretamente a obligarle a que renuncie a ella. El último en voltearse ha sido Joao Havelange y el peor enemigo de Colombia en el seno de la FIFA es el señor Hermann Neuberger -alemán- quien además de su cargo en la entidad rectora del fútbol mundial, es representante de una prestigiosa firma alemana de implementos deportivos, que desde luego no ve en nuestro país un mercado atractivo para sus negocios, como sí pueden serlo Estados Unidos o Brasil.”

A una pregunta de la entrevistadora sobre la posición de Havelange, Nieto Bernal respondió: “No cabe la menor duda de que es un excelente diplomático y está llevando las cosas en forma tal, que busca obligar a nuestro país a que renuncie para no aparecer como quitándole la sede.”

A la anterior declaración se sumó la del Senador Jaime Castro, quien al retirarse de la presidencia de la Dimayor manifestó a Rufino Acosta en extenso reportaje publicado el día martes 27 de julio: “Yo creo que la FIFA parece estar arrepentida de haberle adjudicado la sede a Colombia. Así lo ha demostrado últimamente con evasivas y a veces hostiles declaraciones sobre nuestras opciones y con la fría acogida que le dio a las actividades adelantadas en España para promover la realización del evento en el país.” Como directos responsables de este fracaso, Castro no vaciló en señalar a los directivos del deporte, al Gobierno y al Congreso.

La tensa situación alcanzó su punto culminante a finales del mes de septiembre, cuando la FIFA en forma enfática manifestó: “La organización y realización de una Copa Mundial de la FIFA, no es posible ya sin el esfuerzo directo y apoyo eficiente del gobierno del país en cuestión. No basta que la asociación nacional afiliada ofrezca garantías para el torneo en asocio con un conjunto de patrocinadores. Hay demasiados factores que son de la competencia directa del gobierno del país organizador, por lo que es indispensable que antes de la adjudicación definitiva de una Copa, exista una decisión gubernamental que acoja favorablemente el certamen y ofrezca directamente todas las garantías para que sea un éxito.”

Lo anterior se interpretó como una muy clara alusión a que los compromisos económicos debía asumirlos el Gobierno ante la FIFA y no a través de entidades comerciales, tal como lo pretendía el Estado colombiano.

El lunes 27 de septiembre y por intermedio del Ministro de Educación Nacional, Jaime Arias Ramírez, el Gobierno Nacional dio a conocer a la opinión pública el denominado ‘Cuaderno de Cargos’, redactado por la FIFA un mes atrás -agosto 25 en Zurich-. Las condiciones establecidas eran supremamente difíciles de cumplir en el escaso tiempo restante -cuatro años-. El nuevo Gobierno presidido por Belisario Betancur, quien se había posesionado 52 días antes, habría tenido que entrar a apoyar económicamente el Mundial, -cosa que no hizo- pese a que todos los empresarios se mantuvieron firmes, hasta el último momento, en su promesa de colaborar para hacer posible el evento.

En el famoso ‘Cuadernos de Cargos’, una especie de boleta de defunción para el Mundial, se advirtió, según sospechas del propio Alfonso Senior, ex presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, la mano del alemán Hermann Neubergen, gratuito enemigo de nuestro país, además de hombre clave en la redacción de tal documento, por ser presidente de la comisión organizadora.

Uno de los puntos más difíciles de cumplir en las exigencias planteadas fue el relacionado con los estadios, pues los escogidos para la primera vuelta deberían tener una capacidad para 40.000 espectadores, para la segunda ronda mínimo 60.000 y para la última fase, así como apertura y final, capacidad de 80.000 personas. Como “Exigencias imposibles de la FIFA” calificó El Tiempo, en sus páginas deportivas el documento en referencia.
Más aún, en París y en Europa en general, según corresponsalía de Francisco Plo, de la agencia de noticias AFP, los requerimientos se consideraron aberrantes e injustos, jamás puestos en práctica con otro país sede de la Copa del Mundo.

A partir de ese instante, la determinación final de hacer o no el Mundial de 1986 quedó en manos del presidente Belisario Betancur Cuartas, percibiéndose en el ambiente una clara tendencia por la segunda alternativa, es decir la renuncia.


A Alfonso Senior, máximo gestor de la iniciativa del Mundial, el sólo considerar la segunda de estas posibilidades le llevó a decir: “Renunciar es morir.” Y agregó en declaraciones a José Clopatofsky Londoño: “Hemos sido la sede del ridículo durante ocho años. Tuvimos un apoyo irrestricto del presidente Pastrana cuando pedimos ser anfitriones del certamen, pero los gobiernos de López Michelsen y Turbay Ayala nos dejaron en el vacío, cuando todos los organismos internacionales comenzaron a preguntarse -y siguen haciéndolo- por la seriedad de Colombia a nivel mundial.”

Antes de que se concretara la posible renuncia, la FIFA ya había descartado a Colombia como sede definitiva del Mundial de 1986, pues en télex fechado el 5 de octubre en Zurich, sede de dicho organismo, y en respuesta a preguntas planteadas por la redacción deportiva de El Tiempo, Joao Havelange comenzó su mensaje diciendo: “Es lamentable constatar que Colombia que tuvo -que TIENE era la lógica expresión- derecho a realizar la Copa Mundial de 1986, acordada en el año 1974, después de un plazo de ocho años, no haya programado nada durante este período.”

Pero como acontece con absolutamente todo en la vida, el día y la hora señalados llegaron para la respuesta definitiva. El presidente Belisario Betancur, en un breve discurso de sólo 99 palabras difundido por la televisión nacional en la noche del lunes 25 de octubre, puso punto final a más de ocho años de dudas, zozobras, polémicas, estudios, controversias y debates en relación con el Mundial. Dijo el mandatario: “Como preservamos el bien público, como sabemos que el desperdicio es imperdonable, anuncio a mis compatriotas que el Mundial de Fútbol de 1986 no se hará en Colombia, previa consulta democrática sobre cuáles son nuestras necesidades reales: no se cumplió la regla de oro, consistente en que el Mundial debería servir a Colombia y no Colombia a la multinacional del Mundial. Aquí tenemos otras cosas que hacer, y no hay siquiera tiempo para atender las extravagancias de la FIFA y sus socios. García Márquez nos compensa totalmente lo que perdamos de vitrina con el Mundial de Fútbol.”

La determinación del Presidente de Colombia, según opinión de una inmensa mayoría de personas vinculadas a los diversos medios de información, la precipitó el hecho de haberse adjudicado el jueves anterior -octubre 21 en Estocolmo, Suecia- el Premio Nobel de Literatura 1982 al colombiano Gabriel García Márquez, amigo personal de Betancur Cuartas.


Finalmente, en enero de 1983 la FIFA envió a las Federaciones de Fútbol de Canadá, México y Estados Unidos un documento denominado ‘Términos de Preferencia’, en los cuales se detallaban los requerimientos para que un país pudiera ser la sede del Mundial de balompié.

Tal como se presagiaba, la sede se otorgó finalmente a México el día viernes 20 de mayo del mismo 1983 como conclusión fundamental de la reunión del Comité Ejecutivo de la FIFA, en la que sus 21 miembros votaron unánimemente por la aspiración del país centroamericano.

Al final el gran derrotado fue el diplomático norteamericano Henry Kissinger, quien ni con la ayuda prestada, desde la distancia, por el presidente Ronald Reagan, logró coronar con éxito sus gestiones.

A la postre el Mundial de hace dos décadas estableció dos hechos para la historia: por vez primera en 56 años, un país renunció a ser la sede del certamen: Colombia; y paradójicamente otro, México, con tantos o mayores problemas económicos que el nuestro en la misma época, aún golpeado por un violento terremoto, no vaciló en postularse y salir a decir públicamente al mundo: sí se puede.

Hace pocos días, en pleno mes de junio de 2006, Saúl Hernández Bolívar, en páginas editoriales de El Tiempo y bajo el título EL MUNDIAL QUE PERDIMOS, aseveraba acertadamente que perdimos la Copa Mundo de 1986 por ‘incompetencia e ineptitud’. Y termina el aludido artículo: “No fue el gol de Maradona lo que nos perdimos al renunciar a ‘Colombia 86’, perdimos el tren del futuro, un tren que partió hace rato y al que sólo puede accederse con un esfuerzo colectivo, porque ese es un Mundial que ningún ‘Maradona’ se puede ganar solo”.

Tobías Carvajal Crespo, 15 de June de 2010

Comentarios

kandres516 / Bucaramanga (colombia)

25-01-2012 02:25:34 pm

a pesar de no ser tan viejo, todavia conservo una pagina de una revista que tiene el emblema del mundial de futbol (COLOMBIA 86), muchas oportunidades se perdieron por la no realizacion de tan magno evento, pero si fuera en esta epoca hubiera sido peor con tanta politiqueria y corrupcion.............

Farid Moreno / Bogotá (Colombia)

24-07-2011 10:41:14 pm

Nunca hubo seriedad de parte de este país. Aquí la gente se toma todo como si fuera un juego y creyeron que podían lograr algo con la sola intención y el entusiasmo. Los hechos son los que cuentan, y eso es algo que Colombia debe tener en cuenta si quiere realizar un mundial DE VERDAD & EN SERIO.
Al menos nos queda como señal de buen presagio (para hacer un mundial, pero no para el país) que haya un terremoto fortísimo que pueda destruir medio país, con tal de saber que se pueda realizar el mundial en Colombia. (Prefiero quedarme sin Mundial, al menos no veré el país en ruinas)

Jaime / Cali (Colombia)

27-06-2011 12:26:04 am

Lo más triste es que si a Colombia le dieran otra oportunidad, volveríamos a quedar mal..si se roban la plata los contratistas para el diseño de vías qué se puede esperar en un evento de gran magnitud

RE: Tobías Carvajal / Cali (Colombia)

28-06-2011 04:36:20 pm

Totalmente de acuerdo. Y si queda algo de dinero terminan haciendo cuatro remiendos a ultima hora a los estadios y salen a decir que son de talla mundial. Qué verguenza.

bekenbauer / Munich (Alemania)

17-01-2011 07:16:48 pm

Pues a vender bastante cafe para organizarse para el mundial Colombia 2026.

damian / bs as (argentina)

03-11-2010 08:17:20 pm

la verdad nunca supe la razon real de porque se cambio la sede, la verdad una pena que colombia , no haya podido albergar nunca la copa del mundo, y que cada vez se hace mas dificil por que las exigencias de la fifa van aumentando y prefieren darle una sede a un pais que no siente amor por el futbol a darselo a uno que si lo respira tanto como nosotros los argentinos, colombia tiene y tuvo siempre grandes jugadores, tal ves le falta organizacion, como a nosotros

viva latinoamerica!!!

rodrigo gomez / new castle, de (estados unidos)

10-10-2010 12:18:23 am

ahi estan esos son los que manejan nuestra nacion. corruptos e ineptos. el haber realizado el mundial hubiera recuperado la inversion (hipoteticamente como dijo alguna vez turbay, con la corrupcion en sus justas proporciones), la imagen del pais seria otra; y las obras, no solo estadios, sino hoteles de verdad, carretera, aeropuertos, mejora de hospitales, etc estarian aun alli y hubiera generado empleo real directo e indirecto.

roberto villarreal / Frontera (México)

29-09-2010 11:41:24 am

Aún recuerdo ese mundial de México 86, fue un evento espectacular y México cumplió con el compromiso cabalmente teniendo sólo 3 años para prepararse. En 1985 un terremoto devastador sacude a la capital del país, la cd de México la más poblada del mundo en ese entonces con 20 millones de habitantes quedó muy dañada, miles de edificios en ruinas, y fallecidos étc. Mucho se llegó a comentar en el mundo que tal vez México ya no podría ser sede del Mundial y que dadas las cirunstancias sería totalmente comprensible, FIFA envíaba comunicados para saber si aún seguiríamos con el proyecto.

rodrigo perez / los angeles (chile)

14-06-2010 05:26:54 pm

Recien, en estos dias me pude enterarr de la verdadera razon por la cual Colombia no pudo hacer su mundial y la verdad la unica respuesta es la ineptitud e indolencia de los politicos, de todos por q aca en chile tambien los hay.En todo caso creo y me doy cuenta del maravilloso mundial que se hizo en mi pais en 1962, con una dignidad y una diciplina encomiables, basta recordar que en 1960 se produjo en Valdivia , zona sur de chile el terremoto mas grande que haya sufrido la humanaidad y de la que se haya tenido registro alguno con miles de muertos medio pais en el suelo y pese a toda la adversidad se realizo un dignisimo campeonato que solo se refleja en el lema que se le acuño "Por que no tenemos nada , queremos hacerlo todo" Viva Chile , Viva Colombia, Viva LATINOAMERICA" EL LUGAR DONDE SE PRACTICA EL MEJOR FUTBOL DEL MUNDO

angela marina ampa sueldo / cusco (peru)

28-06-2007 10:23:24 am

quiero saber referente a la historia del voley y su concepto y otrois
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