A los 26 años, en plena gloria y cuando para muchos era el legítimo sucesor de ‘Pelé’, el gran ‘Tostao’ debió abandonar el fútbol. Los modernos avances de la cirugía no pudieron restituirle plenamente la visión en un ojo que precisó de cinco operaciones en un hospital de Houston, a raíz de un desprendimiento de retina.
‘Tostao’ acreditó su condición de estrella en el Mundial de México 70, época por la cual Brasil conquistó su tercer título mundial. Delantero centro de aquel fabuloso equipo en el cual figuraban ‘Jairzinho’, Gerson, ‘Pelé’ y Rivelino, era la viva imagen de un ariete creador, impulsor de los avances de sus compañeros, pero igualmente gran dominador del balón y oportuno en el remate.
‘Tostao’ jugó en el Cruzeiro y en el Vasco da Gama, aunque este equipo no llegó a contar nunca de una manera plena con sus servicios, dado el agravamiento de la lesión ocular que se había producido en 1969, cuando jugaba con su equipo, el Cruzeiro, en Bogotá, frente a Millonarios.
Así terminó, prematuramente, la carrera de un futbolista extraordinario, quien a los 19 años ya figuraba en la expedición que Brasil llevó al Mundial de Inglaterra en 1966, torneo en el cual ‘Tostao’ jugó frente a Hungría y marcó el único gol de su equipo que cayó por guarismo de 1-3.
Cuando se retiró definitivamente del balompié, en 1973, ‘Tostao’ se había laureado como campeón de Brasil con el Cruzeiro en 1966 y como campeón del mundo en el certamen azteca de 1970.
Jugó 63 veces con la selección brasileña y marcó un total de 36 goles. Al retirarse de la práctica, ‘Tostao’ siguió la carrera de medicina y se graduó como especialista en oftalmología, precisamente la rama que trató su dolencia. La vista frustró su camino a gran figura del fútbol mundial, cuando tenía muchos años por delante como profesional activo.