El 12 de octubre de 1936, la celebración del Día de la Raza culminó con una particular súplica: los 2.000 estudiantes que recorrían la carrera séptima, desde el Parque Nacional hasta la Plaza de Bolívar, terminaron su tradicional desfile frente a la Alcaldía de Bogotá, gritando al unísono: ‘estadio... estadio... estadio...’ El espontáneo coro iba dirigido a la primera autoridad de la ciudad, Jorge Eliécer Gaitán.
En aquellos años la capital del país se extendía desde Chapinero hasta Las Cruces, de norte a sur, y desde La Perseverancia hasta lo que después sería la carrera 30 o Avenida Ciudad de Quito, de oriente a occidente.
El doctor Nemesio Camacho, honrado en su memoria con el nombre del estadio y padre de Luis Camacho Matiz, generoso mecenas de la obra, murió en París, luego de corta enfermedad, el 8 de mayo de 1929.