El domingo 1º. de noviembre de 1987 -de ello hace hoy 20 años- la prensa nacional registró a grandes titulares la insólita derrota del América de Cali, en el tercer partido de la final de Copa Libertadores de América, frente a Peñarol de Montevideo, en el Estadio Nacional de Santiago de Chile.
Luego de la igualdad registrada en los dos partidos de reglamento, los dos equipos jugaron un desafío adicional en la capital chilena. Al término de los 90 minutos reglamentarios prevaleció la paridad a cero anotaciones, razón por la cual se jugaron 30 minutos adicionales. Con el empate, América, orientado por el técnico nacional Gabriel Ochoa Uribe, era el campeón. Peñarol, en el tiempo suplementario se adueñó del campo de juego. No obstante lo anterior, cuando parecía estar definido a favor de los ‘Diablos Rojos’, llegó un pase a poder del jugador uruguayo Diego Aguirre, quien luego de ingresar al área grande y sacar la marca de un rival, remató de pierna zurda, para dejar completamente estático al portero Julio César Falcioni. Ocurrió en los segundos finales y no hubo tiempo para el contragolpe.
América había ganado en Cali por anotación de 2-0 y Peñarol en Montevideo por 2-1.
En el partido de Santiago de Chile fue figura el delantero Willington Ortiz, quien luchó incansablemente los 120 minutos para lograr el título, pues era su última oportunidad, como jugador, para llegar a esta instancia de la Copa Libertadores.
Esa derrota significo para el equipo de Ochoa Uribe, llegar por tercera vez a una final continental y perderla.
América alineó aquella noche con los siguientes hombres: Julio César Falcioni; Espinosa, Aponte, Valencia y Ampudia; Luna, Santín y Cabañas; Bataglia, Gareca y Ortiz.
América perdió la final de 1985, frente a Argentinos Juniors, en partido extra jugado en Asunción, Paraguay, por marcador de 0-1. Al año siguiente, 1986, cayó ante River Plate, luego de perder tanto en Cali como en Buenos Aires.