El deporte del automovilismo, máxima manifestación de la velocidad, inicialmente en vetustos carros, acondicionados por auténticos ‘genios de la mecánica’ y posteriormente a la sombra de verdaderos bólidos de circuitos y pistas, es una disciplina deportiva que a partir de la década del año cincuenta, con el establecimiento de la Fórmula-1 alcanzó un caudaloso respaldo, especial e inicialmente en países de Europa, para expandirse en forma paulatina, pero segura a las demás naciones del orbe. Así pues, la genialidad de Nícola Cognot en 1770, al instalar una máquina de vapor a un triciclo con un motor de dos cilindros, evolucionó hasta límites insospechados por la humanidad, en cuanto a tecnología y velocidad hace referencia.