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Automovilismo|Crónicas|La dinastía de los Marimón

La dinastía de los Marimón

Los pioneros del automovilismo argentino
Cuando aún estaban muy lejos de aparecer los fabulosos bólidos de la actual Fórmula 1, el automovilismo de Argentina se nutrió de las intensas emociones que proporcionaron las carreras de carros, estéticamente desvencijados, pero poderosamente acondicionados, sobre carreteras totalmente destapadas de ese tiempo, polvorientas en verano y fangosas en invierno.

Dentro de ese marco de referencia se hicieron famosos, entre otros, Juan Manuel Fangio, José Froilán González y los intrépidos hermanos Oscar y Juan Gálvez. Pero al igual que ellos, en la memoria automovilística de los aficionados de las pampas argentinas se conserva, casi con veneración, la memoria de la familia Marimón. Tres vidas, padre, hijo y nieto, dedicadas a la velocidad, los triunfos, los fracasos, e inclusive la muerte trágica.

Domingo Marimón, el padre, nació en Zárate el 18 de mayo de 1903. De su progenitor, mecánico de profesión, heredó la afición por los fierros, cuando le correspondió la época de trabajar. Con escasos 22 años, siendo ya esposo de María Helena Stramuci y padre de Onofre, quien habría de sucederle en las competencias varios años después, emigró a Córdoba en 1925, en busca del clima propicio para curar la temible tuberculosis que le aquejaba, casi ‘incurable’ a comienzos del siglo pasado. Al llegar al sanatorio de Santa María, Domingo Marimón pesaba 49 kilos.

Recuperado plenamente y gracias a las amistades que fraguó en el sanatorio, primero fue conductor de taxi y luego de ambulancias. Su primer Gran Premio fue hacia el año de 1936. De una carrocería Ford, modelo 34, hizo un auto de carreras, luego de serruchar la parte posterior, detrás de los asientos. La velocidad máxima era de 138 kilómetros por hora. Ese primer Gran Premio terminó en La Plata, donde Marimón llegó con medio auto: el chasis roto y sin parabrisas.

En los años siguientes vinieron más competencias de carretera y también de pista, donde tuvo ocasión, entre triunfos y derrotas, de conocer a su paisano, el posteriormente quíntuple campeón del mundo, Juan Manuel Fangio. Los negocios particulares y el paréntesis obligado de la II Guerra Mundial, hicieron que Domingo Marimón, conocido igualmente como ‘Toscanito’ (cigarro pequeño) retomara el hilo de las carreras en 1947. Precisamente en ese año se cumplió el Gran Premio Internacional, teniendo como primera etapa el tramo Buenos Aires-Santiago de Chile, donde Marimón alcanzó la definitiva consagración. A más de 113 kilómetros por hora, registró histórico, en 12 horas y 25 minutos unió las dos capitales. Ganó con ventaja de siete minutos frente a Oscar Gálvez y 25 con relación a Fangio.

Por aquellos días su hijo Onofre Marimón, nacido el 19 de diciembre de 1923 y apodado ‘Pinocho’ era un muchacho de 24 años, aficionado desde muy niño al automovilismo. Lo llevaba en la sangre. Ganó su primera carrera en 1949, fiscalizada por el Automóvil Club Argentino y denominada la ‘Mar y Sierras’, para pilotos no ganadores.

Luego de un lógico periplo por múltiples competencias a nivel nacional, donde cosechó halagadores resultados, viajó a Europa en 1951, como piloto suplente del equipo del Automóvil Club Argentino, ya que Fangio se había ubicado en Alfa Romeo desde 1950. ‘Pinocho’ se fue haciendo y progresando.

Para 1954 las cosas se presentaron decisivas para Onofre Marimón. De la firma Maserati lo llamaron para firmar contrato por un año, mientras Juan Manuel Fangio era el primer piloto de la Mercedes-Benz y José Froilán González de la Ferrari. Una época inolvidable para el automovilismo argentino de alta competencia. Y ya en carros de ‘verdad’, de carreras.


Pero en ese mismo año de 1954, cuando frisaba por los 31 años de edad y había ganado el Gran Premio de Roma, Onofre Marimón, el hijo mimado del ídolo de multitudes, Domingo Marimón, encontró la muerte en el circuito de Nurbungring, al procurar obtener un mejor tiempo que el inglés Stirling Moss, piloto de otro Maserati, y quien pugnaba por ingresar al mismo equipo. “Cuando ‘Pinocho’ se mató, yo quería suicidarme” confesó, 20 años más tarde, el padre de la dinastía Marimón.

El último vástago de esa generación fue ‘Minguito’ Marimón, hijo de Onofre y nieto de Domingo. Desde muy joven hizo alianza con Carlos Pascualini, hasta lograr resonantes triunfos. Gracias al nombre y la fama que el automovilismo les dio, fundaron la firma Marimón-Pascualini, tratando de retornar a esta disciplina deportiva lo que ésta les había otorgado con creces.

Cuando ‘Minguito’ fue a Nurburgring, para conocer la curva donde su padre perdió la vida, manifestó: “Si uno practica el automovilismo con verdadera vocación, todas estas cosas, que a muchos les provoca desagrado, uno las justifica, las aprueba, y las comprende. Es mejor morir haciendo lo que a uno le gusta, que tener una vida llena de inhibiciones y frustraciones...”
Tobías Carvajal Crespo, 23 de junio de 2006

Comentarios

patricio / rio cuarto (argentina)

25-07-2010 12:15:57 pm

yo soy sobrino de pinocho marimon.
es un genio un idolo
y me gusta que no se borre de la memoria gracias.

RE: facundo / guatemala (guatelmala)

07-11-2010 10:29:13 pm

hola patricio ,,, hay alguna forma de comunicame contigo ,,,, saludos..

jaime / lima (peru)

18-07-2008 08:46:55 am

que triste perder un hijo , pobre marimon,jackye stewart decia eal que le gusta nurbungring
o esta loco o es lento,cariños desde peru, un regalo,www.incasrally.com
www.perurally.com
www.achperu.com
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