En el torneo de Liga italiano de 1962-1963, el jugador Enzio Pascutti, del equipo Bolonia, anotó un total de 12 goles en 10 partidos oficiales de primera división. Toda una hazaña en el reñido torneo europeo. Ese registro se mantuvo vigente por lapso superior a las tres décadas.
El domingo 20 de noviembre de 1994 ese guarismo fue igualado por el delantero centro argentino Gabiel Omar Batistuta, con motivo del partido entre Fiorentina y Nápoles que concluyó a favor del primero por marcador de 5-2. Batistuta se hizo presente en el marcador en el minuto 39 de la parte final y repitió, ya en los minutos de reposición, en jugada de tiro penal. Tal como lo hiciera 32 años antes Pascutti, también Batistuta sumó 12 goles en 10 partidos.
Ocho días después, noviembre 27, Batistuta no sólo igualó sino que superó ese viejo registro de la Liga italiana. En el partido entre Fiorentina y Sampdoria, empate final a dos goles, el artillero gaucho anotó de tiro penal, en el minuto 15 del tiempo complementario, frente al portero Walter Zenga, para consolidar una cifra definitiva de 13 goles, cinco de ellos de tiro penal, en 11 partidos.
Batistuta impuso tan histórica marca frente a los equipos de: Cagliari, Génova, Cremonese (2), Internazionale, Lazio, Reggiama (penal), Padua (penal), Brescia, Bari (penal), Nápoles (2) uno de penal, Sampdoria (penal). La racha goleadora de Batistuta se interrumpió el domingo 4 de diciembre, pues no obstante ganar Fiorentina a Nápoles por 2 goles contra 1, las anotaciones fueron obra de Bahiano y Angelo Carbone.
El éxito de Batistuta sirvió para hacer un poco de historia con relación a los jugadores gauchos. El primer argentino que hizo presencia en la primera división italiana fue Julio Libonatti, hijo de padres italianos, quien en 1925, época de la apertura de fronteras para los oriundos, jugaba para Rosario de Santa Fé.
Libonatti, de 24 años, fue fichado por el Torino, presidido en ese tiempo por el conde Enrico Marone Cinzano, quien aprovechó un viaje de placer por América del Sur, para adquirir los servicios de tan catalogado jugador.
Libonatti, además, fue el primer futbolista nacido en el exterior que vistió la camiseta de Italia. Jugó 17 partidos y anotó 15 goles. El triunfo de Libonatti sirvió para que otros equipos apostaran por jugadores de origen argentino. Así las cosas, el equipo Roma contrató en 1929 a Arturo Chini Luduena y el Juventus de Turín hizo igual cosa con Renato Cesarini y Raimundo Orsi. Un año después se unió a ellos, en las filas del mismo Juventus, Luis Monti, campeón mundial con Argentina en 1930 y luego con Italia en 1934.