El jueves 5 de marzo de 1959, se cumplió en Buenos Aires la XXIV reunión del Congreso Ordinario de la Confederación Suramericana de Fútbol. Esa fecha pasó a ser histórica, pues ese día se sentaron las bases de la anual celebración de la inicialmente denominada Copa de Campeones, identificada a partir de 1966 como Copa Libertadores de América.
Luego de ratificarse tal determinación el sábado 13 de febrero de 1960, el primer partido oficial se jugó dos meses y siete días más tarde, el miércoles 20 de abril en Buenos Aires, estadio de Huracán. Los primeros rivales de Copa fueron San Lorenzo de Almagro, oficiando de local y Sporte Club Bahía de Brasil, campeones en su respectivo país.
A Oscar Pablo Rossi, más conocido como ‘Coco’ Rossi, nacido en una de las barriadas más típicamente porteñas, el Parque Patricios y el único de tres hermanos que adoptó el fútbol como profesión, le correspondió anotar el primer gol en la ya larga historia de la Copa Libertadores de América. Esa tarde ganó San Lorenzo por marcador de 3-0.
En sus comienzos tuvo un fugaz paso por las divisiones inferiores de River Plate, cuando corría el año de 1945. Luego de dos años de inactividad ingresó a Huracán. En los albores de 1950 coronó su aspiración de llegar a la primera división. Cedido en préstamo al Rácing, bien pronto retornó a las toldas del equipo del ‘globito’. Posteriormente a San Lorenzo de Almagro.
Quizás el hecho de haber inscrito su nombre para la posteridad, como el primer anotador de un gol copero, lo indemnizó, en parte, de la enorme frustración que había experimentado meses atrás, cuando estando ‘fijo’ en la selección de su país, para el Campeonato Suramericano, fue excluido a última hora.
En Colombia el ‘Coco’ Rossi hizo parte del Atlético Nacional, conformando el trío ofensivo al lado del criollo Carlos Campillo y Eduardo Balasanián.
Pero volviendo al primer partido de Copa, recordemos, igualmente, que éste tuvo la dirección arbitral del juez uruguayo Esteban Marino. Un año después, el domingo 7 de mayo de 1961, en Lima, este mismo silbato dirigió el partido eliminatorio de Copa Mundo (Chile-62) entre Perú y Colombia, que permitió al equipo ‘Cafetero’ alcanzar, por primera vez en su historial, de la mano de Adolfo Pedernera, un cupo en las instancias finales de un certamen orbital.