Cuando a uno le preguntan los aficionados qué es lo más importante para un equipo de béisbol, no hay respuesta precisa para ofrecer.
Un análisis de verdad sobre una novena tiene tanto de largo como de ancho. Pero aprendimos con los que saben de béisbol, como Tom Lasorda, el sempiterno piloto de los Dodgers de Los Ángeles de más de una década y, posteriormente, el único estratega que dirigiendo a Estados Unidos que ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos derrotando a Cuba en el año 2000, con quien compartimos, hace muchos años por cierto en los campos de entrenamientos de Vero Beach, Florida, que “todo es importante para jugar el béisbol… todo es todo…”.
Y recordábamos hace muy poco, la genialidad de Tony Pacheco, buscador de talentos de varios equipos de las Grandes Ligas y el cubano que condujo a Colombia al título mundial de béisbol aficionado de 1965 en Cartagena, cuando sostenía que “en el béisbol todo hace falta… pero todo es valioso cuando estás dirigiendo y cuando necesitas del pelotero oportuno y preciso, para esperar una excelente engarce a la defensiva o el batazo que te produzca la carrera ganadora, allí es cuando uno se da cuenta que se trata de un juego de conjunto y las fichas se tienen que mover buscando como meta ganar…”.
Pero ambos dejaban conocer algo más que opiniones. “No es lo mismo dirigir en una temporada de 162 partidos en 180 días, que jugar un torneo con apenas 15 o 18 partidos”.
Pacheco decía que “la línea central de un club, para una jornada corta de un campeonato mundial o un torneo panamericano, es decir, con 12 o 15 partidos, es muy valiosa. Es decir, el receptor, el torpedero, la segunda base y el jardinero central. Esa línea tiene que ser firme y decisiva para pensar en los triunfos… y luego, los lanzadores”.
Para Lasorda, en cambio, una jornada tan extenuante como la de las Grandes Ligas, “uno tiene que pensar en una nómina sólida física y espiritualmente; con un cuerpo de lanzadores abridores que marquen la diferencia, buenos relevistas y un ataque ofensivo combinado que permita fabricar carreras en los momentos inciertos de los rivales y una defensiva que deje muchas posibilidades cerradas para los rivales”.
Sin embargo, Lasorda agregaba. “Pero ojo, vital para las mayores es el cuerpo de lanzadores… necesitas profundidad, fortaleza, capacidad y talento… no lo dude un solo instante…”
Pues bien. Es eso precisamente lo que más perfila a un club ganador, especialmente cuando se mira la plantilla de un equipo de las Grandes Ligas. Y sobre eso, a ojo de buen cubero, hay seis divisas que este año se muestran con una cierta solidez que, si no hay lesiones como suele ocurrir con frecuencia en esta actividad, pueden ofrecer la resistencia necesaria y conducir a sus novenas hacia metas previstas, pero no aseguradas, porque en el béisbol no hay nada asegurado hasta cuando no se cuelga el último out de la última entrada.
Veamos pues, para el 2008, que ofrecen los equipos de ambas ligas.
En la Liga Nacional, escogemos a los Mets de Nueva York, los Cascabeles de Arizona y a los Padres de San Diego; mientras que en la Liga Americana se nos ocurre pensar que los Indios de Cleveland, Tigres de Detroit, y los Angelinos de California, muestran líneas ganadoras.
No dejamos por fuera en la Nacional, a los Dodgers de Los Ángeles y los Filis de Filadelfia, como tampoco en la Americana a los Medias Rojas y los Yanquis de Nueva York.
Los Mets tienen mucho por hacer, pero pueden integrar la nómina que les permita pensar, con muchas posibilidades, en llegar a la postemporada. Si bien se fue el experimentado Tom Glavine, el zurdo de oro que vuelve a los Bravos de Atlanta, la adquisición del también zurdo pero venezolano Johan Santana, hace que su presencia en la loma de los sustos sea valiosa para el club.
Si Santana tiene el suficiente respaldo de los metropolitanos, aun cuando ya hay preocupación por tanto lesionado en la plantilla, y si el dominicano Pedro Martínez retorna con su capacidad de juego aun cuando tenga menos velocidad, seguramente los Mets con el mexicano Oliver Pérez, del cubano Orlando “Duque” Hernández y del estadounidense John Maine, pueden pensar en buenas cosas para este año.
Los Cascabeles de Arizona tienen todo el derecho en esperar que esta temporada puede ser la del desquite, después de haber sido vapuleados en cuatro juegos consecutivos por los Medias Rojas de Boston en la pasada Serie Mundial.
Y lo dicen, mostrando una nómina de lanzadores que tiene que tenerse en cuenta, partiendo de la base que consiguieron fichar al derecho Dan Haren, quien con Brandon Webb podrían constituirse en la gran diferencia en la zona Oeste del viejo circuito. Si les sumamos las posibilidades de retorno del veterano zurdo Randy Johnson, las cosas pueden ser sonrientes para los Cascabeles.
Y, finalmente, en la Liga Nacional, los Padres de San Diego, tal vez con la más sólida nómina abridora de las mayores, con Jake Peavy, Chris Young, el interminable Gregg Maddux y Mark Prior, tienen mucha resistencia que ofrecer en este 2008.
Y en la Liga Americana, los Indios de Cleveland cuentan con el dúo del bonachón C.C. Sabathia y del dominicano Fausto Carmona, para apuntalar sus aspiraciones, y con el apoyo de Jake Westbrook y de Paul Byrd, todo puede suceder para sostener a la tribu en plan de ganadores.
La adquisición de Dontrelle Willis de los Marlins de la Florida, pueden darle a los Tigres de Detroit la capacidad para esperar un año con más victorias que derrotas, sumándole el trabajo que formalmente deben hacer Justin Verlander, el veteranísimo zurdo Kenny Rodgers y Jeremy Bonderman, cuya combinación los deja en una buena posición competidora.
Y finalmente, los Angelinos de California, que sumaron a la nómina a Jon Garland, que viene de los Medias Blancas, para trabajar al lado del venezolano Kelvim Escobar, John Lackey, el dominicano Ervin Santana, Joe Saunders y Jered Weaver, le dan a los pupilos de Mike Sciocia nuevamente una buena opción para pensar en la postemporada.
Los Filis de Filadelfia, como ya dijimos, están pensando hacer mucho daño en la Liga Nacional y los Dodgers, anótenlo desde ahora, muestran una nómina pareja para pensar en volver a estar entre los favoritos para llegar a la fase final de la campaña, de la mano del curtido estratega Joe Torre.
Y en la Liga Americana, si Terry Francona, logra estabilizar al grupo, y si Curt Schilling y Josh Beckett, vuelven por sus fueron antes de llegar al Juego de Estrellas, los Medias Rojas pueden mirar con optimismo la temporada. De lo contrario, las cosas no serán fáciles para los campeones de la Serie Mundial.
Pero para terminar, los Yanquis sin nada nuevo en su grupo lanzador pero con tres novatos que pueden ser la clave ganadora, tendrían la gran oportunidad de mostrar su capacidad de juego, de manos del nuevo estratega de la novena, Joe Girardi.