Definitivamente en el transcurso de un partido de fútbol se pueden presentar hechos insólitos. Uno de ellos ocurrió en desarrollo del torneo profesional colombiano de 1980.
Al concluir el certamen ‘Finalización’ -Grupo B- Atlético Nacional y Deportes Tolima empataron a 26 puntos en el segundo lugar del tablero. Fue preciso jugar una serie extra, para saber el nombre del octavo equipo clasificado a la ronda semi-final por el título global del año.
El primer partido, jugado en Medellín, terminó con el triunfo del equipo ‘Verdolaga’ por marcador de 4-0. El anterior resultado dejó al Deportes Tolima en incómoda condición, pues actuando de local estaba obligado a remontar tan amplio guarismo. El estadio Manuel Murillo Toro, sede del onceno ‘Pijao’, dirigido por el técnico Leonel Montoya, fue el escenario del partido final, dirigido por el juez colombiano Guillermo ‘El Chato’ Velásquez, en horas de la noche.
Bien temprano, a los 11 minutos del tiempo inicial, Deportes Tolima, que necesitaba ganar, como mínimo por 5-0, abrió el marcador por intermedio de Manuel Rosendo Magán, quien con remate de cabeza superó al portero Fabio Calle, gran figura del partido. Esta tempranera anotación hizo pensar que Deportes Tolima arrollaría al cuadro antioqueño, que en su extrema defensa cumplió a satisfacción, gracias al desempeño de Maya y López.
A la altura del minuto 35 de la parte final se produjo un hecho insólito: cuando el jugador Roberto Vasco del Atlético Nacional ya había superado por completo al portero argentino Oscar Quintabani del onceno tolimense y el balón iba hacia el fondo del arco, un muchacho recogebolas, seguramente contagiado del nerviosismo colectivo reinante en el estadio, se interpuso en el recorrido de la pelota y evitó la ya casi ‘cantada’ anotación.
Ante el hecho cumplido, el árbitro Velásquez no decretó el gol (efectivamente no sucedió) y en su lugar sancionó reglamentariamente un ‘pique a tierra’ que no tuvo consecuencias.
¿Qué habría sucedido si aquel pelotazo, camino de la red, hubiese sido definitivo en las aspiraciones, de alguno de los dos equipos por clasificar a la semi-final del torneo colombiano? Millones de pesos estaban en juego.
Ganó Tolima, pero la diferencia mínima no le sirvió, pues quedó eliminado y con ello permitió la indirecta clasificación del América de Cali, por el sistema de reclasificación.