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¿Brujería o qué otra cosa más?

Nos hemos reído como muy pocas veces en los últimos años
Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Por Antonio Andraus / Especial para arcotriunfal.com

Tal vez porque somos, de por sí, poco creyentes de esas cosas que llaman brujería unos; otros, santería; los de más allá, cosas del vudú, y quién sabe cuántas cosas más, cuando los hechos no se dan como se esperan, o cuando, por esas coincidencias de la vida, se presentan hechos poco comunes o, por lo menos, casi increíbles pero que suceden en la vida, aun cuando no sea común y corriente.

Se dijo, durante casi todo el siglo pasado, que los Medias Rojas padecieron de la “maldición del bambino”, refiriéndose a Babe Ruth, a quien se le atribuyó una expresión en contra de la novena de Boston, cuando fue vendido a los Yanquis de Nueva York, a comienzos del siglo XX, cuya semblanza como pelotero erigió en pedestal no solo su nombre sino la de su nuevo equipo.

Pero la verdad verdadera es que los Medias Rojas sucumbían en los momentos de apremio más por cuestiones sicológicas que por su calidad o talento beisbolero, frente a sus eternos y archi rivales de la pelota organizada, los Yanquis de Nueva York, una y otra vez, y nunca levantaban cabeza.

De tal manera que desde 1918 hasta el 2004, la novena de Boston no pudo capturar un banderín de Serie Mundial, que ahora, alejada la “maldición del bambino”, dicen sus seguidores, se pueden sentar a deleitarse ya no un título, sino dos, y de qué manera, al conquistar los trofeos de la Cita de Otoño con barridas de cuatro a cero, el primero frente a los Cardenales de San Luis, en el 2004; y el segundo, al concluir la temporada pasada, frente a los Rockies de Colorado, dejando para la historia la marca de 8 partidos consecutivos ganados en Series Mundiales en este Tercer Milenio.

Y ahora se dice que los Cachorros de Chicago cargan con la “maldición de la cabra”, pues desde 1908, hace nada más y nada menos que un siglo, no ganan la Serie Mundial de Béisbol de las Grandes Ligas, algo insólito desde el punto de vista competitivo, pero no desde la óptica deportiva, porque no solo en el béisbol sino en todos los deportes, el ganador solo es uno, y todos los demás hacen parte del cuento y la milonga.

Todo esto para referirnos a la controvertida camiseta con el número 34 de los Medias Rojas de Boston, que fue encontrada enterrada en el campo del nuevo estadio de los Yanquis de Nueva York, que se está construyendo y que se estrenará en la temporada del 2009.

Esa camiseta del uniforme de los Medias Rojas pertenece a David Ortiz, el jonronero dominicano y bateador designado del Boston, que nada tiene que ver con el asunto, así se diga, entre bambalinas, que es producto de la “magia negra” para que los Medias Rojas, de ahora en adelante, triunfen siempre frente a los Yanquis de Nueva York, y que se trata de una “maldición”, como la que vivió Boston desde 1918.

Como quieran denominarlo, brujería, santería, vudú, magia negra, en fin, todo hace parte del decir de la gente, y no existe comprobación científica, deportiva o humana que demuestre, sin tapujos y con la verdad en la mano, que enterrar una camiseta en un campo de béisbol tiene algo que ver con las derrotas o las victorias de la novena en donde se haya encontrado parte del uniforme de un cotizado jugador de pelota.

Por eso nos reímos. Y nos hemos reído de qué manera…

Los Yanquis lo que necesitan es un par de buenos abridores en su rotación estelar, no solamente para hacerle frente a esta temporada, sino para las venideras, porque es en ese aspecto en donde viene fallando la novena del Bronx, y eso no tiene nada que ver con las cosas extra terrenas, extra deportivas, y mucho menos de magia negra o algo por el estilo.

Afortunadamente, la camiseta del “Big Papi”, como se le conoce a David Ortiz en los bancos de juego y por la propia afición, tiene más de diversión que de hechicería. El hecho real y verdadero es que la camiseta número 34 de David que luce con el uniforme de los Medias Rojas, fue enterrada por un seguidor del equipo de Boston, a manera de maldición contra los Yanquis, fue detectada, encontrada y desenterrada para bien del béisbol, de los Yanquis, de su nuevo parque de pelota y del propio equipo.

Pues bien. La Fundación Jimmy, que es una organización sin ánimo de lucro, que hace parte del instituto Dana-Farber, de Boston, que desarrolla una excelente labor en pro de los niños que padecen cáncer, ha sido la beneficiada de todo esta alharaca que se ha montado alrededor de la camiseta del “Big Papi”.

Los directivos de los Yanquis al conocer el hecho, desenterraron la camiseta y la entregaron a la Fundación Jimmy, que percibió nada más y nada menos que US$175.100 dólares dentro de la subasta por esa parte del uniforme, en beneficio de la causa que desarrolla la organización.

Para Mike Andrews, presidente de la Fundación, el hecho de que “seamos rivales acérrimos deportivamente hablando cuando Medias Rojas y Yanquis están sobre el terreno de juego, también es cierto que somos colaboradores a la causa común en la lucha contra el cáncer, especialmente de los niños”.

La camiseta puesta en subasta, que le permitió a quien la adquirió, cosas adicionales, como par de uniformes completos de los Medias Rojas de Boston, algunas entradas especiales para ingresar al Fenway PARK, no fue encontrada como consecuencia de la causalidad.

Por el contrario, fue el trabajador de la construcción que hace parte del grupo que labora en el nuevo estadio de los Mulos, Gino Castignoli, el hombre que sepultó la camiseta, un seguidor hasta más no poder de los Medias Rojas, quien al ser descubierto, dijo que se trataba de “hacerle una maldición a los Yanquis”, cuya actitud fue develada por algunos otros empleados de la obra del nuevo y majestuoso estadio de los Yanquis, lo que permitió que se conociera el sitio exacto en donde había sido enterrada.

Mientras tanto, los Medias Rojas, con Terry Francona y su combo, está encabezando la división Este de la Liga Americana, tal como se presagió desde antes de iniciarse la campaña del 2008; y los Tigres de Detroit, los súper favoritos para imponerse en la división Central del nuevo circuito, están padeciendo las verdes y las maduras, no solo para confirmar que los pronósticos no estaban equivocados, sino que su nómina, desde el ángulo en que se le mire, es una de las mejores de todo el béisbol de las mayores; y los Angelinos de California se portan a la altura hasta el momento, en su sector.

Que no nos vengan ahora con el cuento de que los Tigres están padeciendo de alguna maldición, y que es por eso, que el club no ha podido responder como se esperaba en las primeras de cambio de esta campaña de la pelota de las Grandes Ligas.

De modo que los Yanquis no padecen de maldición alguna a manera de brujería. Mucho menos los Medias Rojas sufren de santería de ninguna naturaleza. Y los Tigres no pueden estar pensando en que el vudú les esté haciendo daño, porque el equipo no está ofreciendo el espectáculo que estaban esperando. Para nosotros, simplemente habrá que esperar por lo menos hasta la primera semana de julio, cuando todos los equipos hayan llegado a la mitad del recorrido del calendario regular de sus compromisos de la temporada, para saber en qué van las cosas y las posiciones en las seis divisiones del Béisbol Organizado.

Por ahora, desechemos brujería, santería, vudú, y cuántas cosas más, y dediquémonos a observar el desarrollo de la campaña del 2008, que al parecer, deparará muchas emociones.
Antonio Andraus Burgos / Especial para arcotriunfal.com, 28 de abril de 2008

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