Como parte fundamental en la historia de los escenarios deportivos y particularmente de los estadios, debe figura el nombre de quien anotó el primer gol en el nuevo campo. Es un honor muy especial, exaltado al momento de lograrse, pero regularmente olvidado con el paso de los años.
En el caso de Colombia hay cuatro estadios, sobre cuyos gramados se han escrito históricas páginas del balompié. Veamos algunos datos.
Pascual Guerrero: el estadio de Cali, que lleva el nombre de su gran promotor, Pascual Guerrero Marmolejo, fue inaugurado el martes 20 de julio de 1937. Esa tarde rivalizaron los seleccionados nacionales de Colombia y México, en partido correspondiente al torneo Panamericano de Fútbol, organizado con motivo de la apertura de este nuevo escenario futbolero. Le correspondió el saque de honor de tal juego a la entonces reina del deporte caleño, Stella Zawadsky.
Al final del tiempo reglamentario el triunfo correspondió al equipo colombiano por anotación de 3 goles contra 1, luego de un período inicial con igualdad a un tanto. El primer gol en la historia del coliseo sanfernandino lo anotó Roberto ‘El Flaco’ Meléndez, figura cumbre del balompié nacional por algo más de tres lustros y en cuyo honor, 49 años más adelante, se bautizó el estadio Metropolitano de Barranquilla.
Con motivo de los VII Juegos Atlético Nacionales, la primera gran remodelación del estadio Pascual Guerrero se inauguró el domingo 11 de julio de 1954, con un doblete futbolero a cargo del Boca Juniors y el seleccionado de las Fuerzas Armadas en el partido preliminar y Deportivo Cali frente a Selección Valle en el compromiso de fondo. Los festejos fueron precedidos por la reina del deporte vallecaucano, Anabolena Estrada.
Nemesio Camacho - ‘El Campín’: Sobre terrenos de la antigua hacienda ‘El Campín’, generosamente cedidos por los descendientes de ese gran patricio bogotano que respondía al nombre de Nemesio Camacho, se inauguró en Bogotá el estadio del mismo nombre, el lunes festivo 15 de agosto de 1938, coincidiendo con la primera celebración de los Juegos Deportivos Bolivarianos, que reunió en Bogotá a las delegaciones deportivas de Bolivia, Ecuador, Panamá, Perú, Venezuela y lógicamente el país anfitrión.
El partido inaugural lo protagonizaron los seleccionados nacionales de Colombia y Ecuador, que finalizó favorable al cuadro de la visita por marcador de 2-1. El primer gol, en el estadio de la calle 57 de la capital del país, lo concretó el jugador samario Tomás Emilio Mier y fue a la postre el único de nuestro país.
La primera notable ampliación de ‘El Campín’ se inauguró el viernes 20 de julio de 1951, con el partido internacional amistoso entre los seleccionados de Colombia y Paraguay.
Atanasio Girardot: Los antioqueños vivieron los primeros años del balompié profesional en el estadio-hipódromo San Fernando, territorio del municipio de Itagüí, que inauguró su campo de juego el 19 de marzo de 1941, con el partido entre Legión Nutibara de Medellín y el Boca Juniors de Cali, pues la Dimayor, por pleitos entre entidades, no tenía a bien ceder la cancha denominada de Los Libertadores.
Desde mediados de agosto de 1948, a instancias del fútbol aficionado de Antioquia, el municipio de Medellín inició labores conducentes a tener un moderno escenario. El diseño del nuevo estadio estuvo a cargo del ingeniero antioqueño Nel Rodríguez, quien lo ganó en un concurso abierto por la Alcaldía. Como ingeniero jefe de las obras laboró el doctor Simón Pabón.
Después de superar muchos contratiempos, entre ellos la canalizaciòn de la quebrada ‘La Hueso’, la inauguración del estadio Atanasio Girardot se efectuó el jueves festivo 19 de marzo de 1953. Con tal motivo se programó un cuadrangular en el cual tomaron parte Atlético Nacional como dueño de casa y el Deportivo Cali, que por aquella época se disponía a jugar por la ciudad de Medellín en el certamen rentado de la Dimayor. Los equipos extranjeros invitados fueron Alianza deLima del Perú y Fluminense del Brasil, ambos sub-campeones de sus respectivos países.
El primer partido profesional, sobre el nuevo gramado, estuvo a cargo de Atlético Nacional y Alianza de Lima, que igualaron a dos goles. Correspondió al colombiano Jaime ‘Manco’ Gutiérrez, a los trece minutos del primer período, anotar el primer gol en el nuevo escenario, en el arco del portero Paredes. El uruguayo Luis Alberto Fernández dirigió el juego.
A comienzos de diciembre de 1976, estuvo listo el segundo piso de la tribuna oriental, primera significativa ampliación del estadio antioqueño, pero por determinación del doctor Jairo Sierra Múnera, por esos días Secretario de Obras Públicas de Medellín, la obra solamente entró en servicio hacia el mes de marzo del año siguiente.
Roberto Meléndez : Por muchos años los aficionados de Barranquilla, cuna del fútbol según varios historiadores, disfrutaron del balompié en el viejo estadio Romelio Martínez, inaugurado en 1938, con motivo de los III Juegos Atlético Nacionales. A tal escenario le correspondió, igualmente, ser sede de los V Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1946 en ‘La Arenosa’, además de los partidos eliminatorios de Copa del Mundo, cuando Colombia enfrentó a los seleccionados de Ecuador y Chile, con miras al certamen del año 1966 en Inglaterra.
Después de 52 años, Barranquilla, el domingo 11 de mayo de 1986, inauguró el majestuoso estadio Metropolitano Roberto Meléndez. En aquella feliz ocasión se enfrentaron Atlético Junior, orientado por el técnico gaucho Eduardo Solari y el seleccionado nacional de Uruguay al Mundial de México-86, dirigido por Omar Borrás.
Después del saque de honor a cargo de Ministro de Gobierno y dirigente deportivo Jaime Castro Castro, el partido dirigido por el juez Octavio Sierra, concluyó con igualdad a cero goles en los primeros 45 minutos. En la fase final, minuto 16, el primer gol en el nuevo estadio lo anotó el estelar jugador ‘Charrúa’ Enzo Francescolli, en jugada magistral de tiro libre, frente al portero Carlos Mario Goyén.
Su paisano Jorge ‘Polilla’ Da Silva concretó el segundo gol uruguayo, mientras José Angulo inscribió su nombre como el primer jugador colombiano en anotar en el majestuoso escenario.