La Eurocopa de 1988 tuvo como escenario los estadios de Alemania. La nota decepcionante fue la actuación del equipo de Inglaterra, mientras Holanda se consolidó como uno de los equipos mejor configurados del mundo.
El conjunto de Alemania, como dueño del patio, no respondió a las expectativas. El arquero germano Uli Stein no pudo hacer olvidar al sensacional Harald Schumacher, uno de los cancerberos míticos en la historia futbolera de ese país.
El equipo de la Unión Soviética fue la gran sorpresa del certamen, teniendo en su portero Rinat Dassaev un pilar defensivo de enorme dimensión. Portero del Dínamo de Moscú, su gran desempeño en la Eurocopa de hace dos décadas le mereció ser fichado por el equipo Sevilla de España.
A la final llegó, precisamente el equipo ruso, que jugó la final frente a Holanda. Un equipo que permitió evocar las épocas de la ‘Naranja Mecánica’ de 1994, cuando el equipo europeo alcanzó por primera vez el sub-campeonato mundial de fútbol.
La dupla de Ruud Gullit y Marco van Basten fue la sensación del certamen. Y lo atestiguaron en el estadio olímpico de Münich, donde Holanda superó a la Unión Soviética por marcador de 2-0, goles de Gullit a los 33 minutos de la fase inicial y Marco van Basten a los nueve de la fase final.
El máximo artillero del torneo fue van Basten con cinco goles. En el equipo holandés de ese tiempo estaba también el estelar jugador Rijkaard, hasta hace poco exitoso técnico en el banco del Barcelona de España.