El miércoles 21 de junio de 1978 -hoy exactamente 30 años- se configuró uno de los escándalos más grandes en la historia de la Copa Mundo y concretamente del certamen que tuvo como sede a Argentina en aquel año.
Los últimos cuatro partidos de la segunda fase de finales se jugaron el mismo día. En Buenos Aires midieron fuerzas Italia y Holanda y en Córdoba Alemania Occidental y Austria. Ambos partidos, como era lo correcto, se jugaron a la misma hora, 11.45 de la mañana, dada la trascendencia de los resultados que estaban implícitos en tales confrontaciones.
Los otros dos juegos se cumplieron así: A las 2:45 de la tarde midieron fuerzas Polonia y Brasil en la ciudad de Mendoza y a las 5:15 del mismo día, Argentina y Perú en la ciudad de Rosario.
Con el arbitraje del chileno Juan Silvagno, Brasil superó a Polonia por 3-1, goles de Nelinho y Roberto en dos ocasiones. Por el cuadro europeo concretó el jugador Lato. Ese resultado dejó, con 45 minutos de anticipación al partido Argentina-Perú, al equipo brasileño líder del cuadrangular ‘B’ con 3 partidos jugados, 2 ganados y uno empatado. Seis (6) goles a favor y uno en contra, para una diferencia de mas cinco (5). Así las cosas, estas cuentas reales obligaron a los pupilos de César Luis Menotti (que tenían en dos partidos 2 goles a favor y cero en contra) a vencer a Perú por un marcador mínimo de 4-0 para sumar potencialmente seis (6) goles a favor y cero en contra y superar a Brasil por el gol diferencia. En ningún momento el equipo inca ‘podía hacer un gol’ pues iba en perjuicio del promedio gaucho, definitivo para llegar a la gran final frente a Holanda, vencedor de Italia.
Ya en la práctica, Argentina apabulló a Perú por anotación de 6-0, teniendo el arbitraje del juez francés Robert Wurtz. Los goles gauchos fueron gestión de Mario Alberto Kempes en dos ocasiones, Alberto Tarantini, Leopoldo Jacinto Luque, también en dos oportunidades y el ‘loco’ René Houseman.
Por gol diferencia (8-0 de Argentina frente a 6-1 de Brasil) los anfitriones del Mundial de hace tres décadas llegaron a la final frente a Holanda. Brasil, como único invicto del torneo, debió jugar por la tercera casilla del evento, contra Italia.
La avalancha de la crítica internacional no se hizo esperar en diversos medios de comunicación.
Así por ejemplo el diario caraqueño ‘El Mundo’ denunció que la derrota peruana ‘se negoció’ entre el gobierno argentino y el de Perú para que el seleccionado albiceleste se clasificara para las finales del Mundial de Fútbol.
‘Ultima Hora’ de Río de Janeiro expresó: ‘Si Brasil hubiera anotado 21 goles a Polonia, Argentina
habría anotado 23 contra Perú’.
Las declaraciones enardecidas del técnico brasileño Claudio Coutinho, fueron rechazadas en forma enérgica por los diversos medios de comunicación de Argentina.
‘Argentina tuvo una fiesta después de la farsa’ tituló por su parte el ‘Jornal do Brasil’, comentando más abajo que ‘si es verdad que los argentinos hicieron todo lo que pudieron hacer para ganar ayer con un festival de goles -jugando más ofensivamente que nunca y luchando sin tregua cada centímetro de la cancha- no es menos cierto que los peruanos hicieron todo lo posible por no hacer difícil la tarea. Marcando levemente en la defensa, no lucharon en el medio campo, completamente desinteresados en el ataque’.
Pocos días antes de aquel polémico partido, el técnico Menotti, en declaraciones que reprodujo la agencia AFP dijo: ‘Cuando termine el Campeonato Mundial de Fútbol, dejo la profesión, porque ya no soporto más’. Y agregó: ‘Me va a costas mucho abandonar el fútbol, pero creo que mi capacidad de aguante está agotada’. Finalmente precisó que ‘todo lo que tenía para decir y hacer lo dije y lo hice’.
Finalmente César Luis Menotti manifestó una vez más: ‘Deseo que llegue el momento en que se termine el Mundial, porque el fútbol no lo soporto más…’
Hace pocos días, treinta años después de aquellas sinceras declaraciones, el legendario técnico argentino manifestó al diario ‘Corriere della Sera de Italia, que ‘fui usado’, refiriéndose al gobierno dictatorial de la época, encabezado por el General Jorge Videla. Y agregó que mientras se jugaba el Mundial ‘nadie podía imaginarse que en esas horas se tiraban cadáveres al océano’.